En un corralón de la ciudad chaqueña de Resistencia compraron camionadas de materiales con una tarjeta de uso corporativo. Un hombre y una mujer de Corrientes serían cómplices para vender esos productos a terceros y, con el dinero, comprar otras mercaderías.
La Policía de Corrientes allanó ayer una vivienda en la capital provincial a pedido de la Policía de Chaco donde investigan una megaestafa: con una tarjeta corporativa asociada al Club River Plate compraron materiales de construcción por la suma de 600 millones de pesos y un banco desconoce la maniobra.
En el procedimiento realizado en la ciudad de Corrientes, la fuerza de seguridad secuestró un automóvil, electrodomésticos, ropas, calzados, bicicletas de alta gama, aberturas y productos de belleza, todo de reciente adquisición.
Efectivos de la Dirección de Investigación Criminal (DIC) ingresaron a un inmueble de pasaje Cartero al 2800 del barrio Bañado Norte.
En el lugar encontraron a las personas que podrían estar involucradas en el ilícito. Serían apenas un eslabón en la cadena de presuntos estafadores que habrían vendido los productos de construcción para después comprar otro tipo de mercaderías, las que a su vez volverían a ser comercializadas hasta obtener dinero en mano.
La pareja correntina bajo la lupa de la Justicia fue identificada como Rodrigo Fernando F. y Cristina Adriana R.
La pesquisa fue iniciada a partir de la denuncia penal de directivos del Nuevo Banco del Chaco, entidad a la que un corralón reclama el pago de la sideral suma de dinero.
El comercio expuso la venta de todo tipo de materiales al presunto responsable de una tarjeta de crédito vinculada a otro banco y de presunto uso corporativo entre directivos del Club de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En este sentido, la figura de un protesorero de River Plate también está bajo investigación hasta determinar si realmente tiene algo que ver en el delito o cómo es que la tarjeta que estaría a su cargo fue empleada en la maniobra fraudulenta.

Los materiales adquiridos en la suma de 600 millones de pesos fueron cargados a camiones con destino incierto entre marzo y julio, según habrían explicado desde el corralón a la Policía. Para ello exhibieron facturas con detalles de las operaciones y las personas que habrían llegado al local, de quienes se intenta establecer si usaron identidades reales.
Ayer, detectives de la DIC Corrientes demoraron a Rodrigo F., alias “Patiño”, y a su pareja. En el domicilio de ambos dieron con un automóvil Peugeot 208, televisores, puertas, decenas de calzados, acondicionadores de aire y al menos cuarenta bolsas de cemento.
Alrededor de la estafa inicial habría otras diez víctimas, también de fraude, bajo similar metodología.