LOS GREMIOS MÁS DUROS PRESIONAN A LA CGT PARA UN PARO DE 36 HORAS ANTE LA REFORMA LABORAL

(Pablo Roma, Gremiales) – En la antesala del debate en el Senado por la reforma laboral, los sectores sindicales más combativos volvieron a subir la apuesta. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), encabezado por la Federación Aceitera, reclamará formalmente a la conducción de la CGT que convoque a un paro general de 36 horas. La advertencia no quedó en una sugerencia: si la central obrera no avanza, aseguran que avanzarán por su cuenta.

El secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón, Daniel Yofra, confirmó que pedirán una reunión con el triunvirato cegetista para exigir una medida de fuerza contundente cuando la Cámara alta trate el proyecto. “Vamos a hablar con el triunvirato de la CGT para que convoquen a un paro de 36 horas. Si no lo hacen, iremos a un paro nosotros con el Frente de Sindicatos Unidos”, advirtió en declaraciones radiales.

La tensión dentro del movimiento obrero crece al ritmo del avance parlamentario de la iniciativa oficial. Para Yofra, el proyecto no solo implica una modificación normativa sino un cambio estructural en la correlación de fuerzas entre capital y trabajo. “Esta reforma laboral nos quita la posibilidad de defendernos, de poder hacer una huelga, una asamblea. También afecta a cada trabajador con el fraccionamiento de las vacaciones, el banco de horas y el fin de las horas extra”, sostuvo.

El dirigente fue más allá y habló de “traición” por parte de legisladores que, según afirmó, habían prometido votar en contra. “No solo no fueron contra Milei, sino que fueron contra los trabajadores”, disparó, en alusión al presidente Javier Milei.

En ese marco, también cuestionó la estrategia de la conducción de la CGT. “Estaban esperanzados en los políticos porque supuestamente tenían los números. Ahora están esperanzados en la Justicia. Después van a estar esperanzados en una marcha a San Cayetano. Eso no tiene nada que ver con el sindicalismo. El sindicalismo se tiene que empoderar más allá de los partidos políticos”, lanzó.

El mensaje apunta a acelerar definiciones dentro de la central obrera, donde conviven posturas más dialoguistas con otras abiertamente confrontativas. Desde los gremios industriales también hubo señales en la misma dirección. El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, coincidió en la necesidad de profundizar el plan de lucha y planteó que una medida de 36 horas es el camino para marcar un límite frente al avance de la reforma.

Furlán advirtió que el proyecto implica un retroceso en derechos históricos y sostuvo que el movimiento obrero no puede limitarse a expresiones simbólicas. En línea con Yofra, remarcó que la respuesta debe ser “contundente y proporcional” al impacto que, según evaluó, tendrá la ley sobre el mundo del trabajo.

Mientras tanto, en la CGT el debate interno se intensifica. El triunvirato enfrenta la presión de los sectores más duros, que reclaman una señal clara y una escalada en el conflicto. La discusión no es solo sobre la duración de la huelga, sino sobre el rumbo político de la central en un escenario de reformas estructurales.

Yofra dejó una definición que sintetiza el clima que atraviesa a los gremios combativos: “No culpo al que votó a Milei porque los políticos son encantadores de serpientes. Si votaste a Alberto Fernández, a Cristina, a Macri no importa, salí a pelear por tu clase. Tenemos el 90% de los trabajadores registrados por debajo de la línea de pobreza”.

La pelota, ahora, queda en el campo de la CGT. Si acepta el desafío y convoca al paro de 36 horas, el conflicto escalará a nivel nacional en plena discusión legislativa. Si no lo hace, los sindicatos más duros amenazan con avanzar igual, profundizando una fractura interna que ya se hace inocultable.

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