{"id":120390,"date":"2024-01-24T09:10:06","date_gmt":"2024-01-24T12:10:06","guid":{"rendered":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/?p=120390"},"modified":"2024-01-24T09:10:18","modified_gmt":"2024-01-24T12:10:18","slug":"es-correntino-y-se-mudo-con-su-familia-a-este-castillo-en-francia-que-levantaron-de-la-ruina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/sociales\/es-correntino-y-se-mudo-con-su-familia-a-este-castillo-en-francia-que-levantaron-de-la-ruina\/","title":{"rendered":"Es correntino y se mud\u00f3 con su familia a este castillo en Francia que levantaron de la ruina"},"content":{"rendered":"\n<p>(Fuente LA NACION) &#8211; Oscar Rinaldi y su pareja dieron con un castillo en ruinas y quisieron vivir all\u00ed aunque no tuviera luz, agua ni calefacci\u00f3n. Se arriesgaron con una oferta extravagante, \u00a1y se la aceptaron!<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay d\u00edas en que digo: \u00bfpara qu\u00e9 nos metimos en esto? No puedo decirlo fuerte, porque estar\u00eda jugando en mi contra; pero que lo pienso, lo pienso\u201d, confiesa Oscar Rinaldi. Hace seis a\u00f1os que, junto con su familia, abandon\u00f3 el confort y el estilo de vida cosmopolita de Londres para mudarse a un castillo del siglo XV en Chinon, en el Valle del Loira. Ni Oscar, que es correntino, ni su marido Jeffrey Zeidman, estadounidense, ten\u00edan v\u00ednculo alguno con Francia antes de su mudarse al castillo. La pregunta de c\u00f3mo dos extranjeros -que no son nobles ni multimillonarios- terminaron viviendo con sus tres hijos en el Ch\u00e2teau de Belebat es la que m\u00e1s se repite entre los hu\u00e9spedes que llegan a su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Estamos en el camino a Santiago de Compostela; por eso exist\u00edan estos salones conectados con la cocina, siempre abiertos para que los peregrinos puedan descansar y comer algo&#8221;, relata Oscar.<br>De corrientes al mundo<br>Para reconstruir la historia del Chateau de Belebat hay que remontarse unos 20 a\u00f1os atr\u00e1s, al momento en que Oscar y su marido, Jeff, se conocieron. Corr\u00edan los a\u00f1os 2000, Oscar hab\u00eda llegado de Corrientes a Buenos Aires para estudiar Arquitectura en la FADU, pero hab\u00eda abandonado la carrera a mitad de camino con la idea de irse a Mil\u00e1n. \u201cCuando planeaba mi viaje, conoc\u00ed a Jeff y todo qued\u00f3 en la nada\u201d, se r\u00ede. Su romance fue una de esas historias que empiezan con un encuentro fortuito -en este caso, un viaje de Jeff a Buenos Aires- e inmediatamente obligan a apostar a todo o nada.<br>La apuesta sali\u00f3 bien y, un tiempo despu\u00e9s, Jeff le propuso casarse. A Nueva York le sigui\u00f3 Londres, ciudad en la que compraron su propia casa y desplegaron sus carreras. Oscar se dedicaba a dise\u00f1ar vidrieras y su marido, al fundraising (recaudaci\u00f3n de fondos para organizaciones sin fines de lucro), trabajo que todav\u00eda hace. \u201cEra el lugar en que cre\u00edmos que \u00edbamos a pasar el resto de nuestras vida: ten\u00edamos una casa muy linda y todo estaba bien. Pero cuando todo est\u00e1 tan perfecto, alguien tiene que tirar una copa de vino en la alfombra\u201d, dispara. Una noche, cuando llegaban a su casa despu\u00e9s de una comida, surgi\u00f3 por primera vez una charla seria sobre la posibilidad de tener hijos. Dif\u00edcil imaginar lo que seguir\u00eda a esa decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En cada rinc\u00f3n de la casa se revela la experiencia de Oscar como dise\u00f1ador de vidrieras.<br>En cada rinc\u00f3n de la casa se revela la experiencia de Oscar como dise\u00f1ador de vidrieras.<br>gentileza Oscar Rinaldi<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Vinimos a Francia a buscar una caba\u00f1ita para venir cada tanto y alquilar a turistas el resto del tiempo. Pero cuando empezamos a buscar, no llegaba la casita so\u00f1ada y, en el proceso, todo cambi\u00f3.&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p>Oscar Rinaldi, due\u00f1o de casa<br>Adem\u00e1s del castillo, Ch\u00e2teau de Belebat tiene granja, establos y varias casitas que se alquilan a turistas.<br>Adem\u00e1s del castillo, Ch\u00e2teau de Belebat tiene granja, establos y varias casitas que se alquilan a turistas.<br>Gentileza Oscar Rinaldi<br>El a\u00f1o del pensamiento m\u00e1gico<br>Uno nunca sabe qu\u00e9 d\u00eda se termina la vida como la conoc\u00eda. En el caso de Jeff y Oscar, ese final fue m\u00e1s claro, pero lo que sigui\u00f3 no fue una tragedia, sino una serie de eventos que los llev\u00f3 de pareja londinense a familia de cinco integrantes en Francia. \u201cCuando decidimos que quer\u00edamos hijos, empez\u00f3 una conversaci\u00f3n sobre el c\u00f3mo, y finalmente acordamos adoptar\u201d. Lo cierto es que el proceso de adopci\u00f3n pone a prueba, y fue justamente en una de esas etapas de desaliento que surgi\u00f3 la idea de comprar la famosa casita en Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>La estructura exterior del castillo se mantiene intacta, pero los interiores fueron arrasados por el fuego. De ah\u00ed la ausencia de boiseries o pisos de madera.<br><br>\u201cVinimos a conocer el castillo para que yo me sacara las ganas, porque era evidente que estaba fuera de nuestras posibilidades. Me fascin\u00f3 tanto que empec\u00e9 a desarrollar modelos de negocios (como el alojamiento de turistas) que me ayudaran a convencer a Jeff\u201d.<br>El proceso de compra de Ch\u00e2teau de Belebat estuvo lleno de idas y vueltas. En primer lugar, porque no estaba en sus planes ni su presupuesto comprar una propiedad de esas caracter\u00edsticas. Segundo, implicaba un cambio radical: vender su casa y mudarse ah\u00ed. Y lo m\u00e1s dif\u00edcil, que los due\u00f1os aceptaran su oferta, muy por debajo de lo que ped\u00edan. Si lo lograban, quedaba encarar una remodelaci\u00f3n en etapas, que empezar\u00eda por las casas de servicio. Lo que no menos imaginaban era que, en medio de esa negociaci\u00f3n, recibir\u00edan el llamado de una asistente social para ofrecerles adoptar a tres hermanos: Roman, Leighton y James.<br>\u201cLa casa no est\u00e1 como quisi\u00e9ramos todav\u00eda, pero me gustar\u00eda mantener esa mezcla de cosas que hablan del paso del tiempo; que as\u00ed como hay un piano antiguo, haya un sill\u00f3n bien contempor\u00e1neo\u201d.<br>Desgracia con suerte<br>Ni en sus sue\u00f1os m\u00e1s absurdos uno puede imaginarse comprando un castillo en Francia. Mantener un lugar as\u00ed parece impensable, mucho m\u00e1s el afrontar la tarea de reconstruir un castillo de seis siglos. Chateau de Belebat se construy\u00f3 en el siglo XV, pero hasta los a\u00f1os 60 el lugar tuvo pocos due\u00f1os y se mantuvo muy bien. Luego vino una seguidilla de compradores y, pero en 2003, se prendi\u00f3 fuego. \u201cAntes todo estaba revestido de boiserie y los techos pintados con \u00f3leos. Debe haber sido incre\u00edble\u201d, cuenta su due\u00f1o.<br>Debido al incendio que el castillo sufri\u00f3 en 2003 y su consecuente p\u00e9rdida de valor del castillo, tuvieron la posibilidad de comprarlo.<br><br>La casa principal est\u00e1 \u00faltima en el plan de reforma, pero un verano el calorcito los anim\u00f3 a dormir ah\u00ed a pesar de todo. As\u00ed fue que armaron los primeros cuartos y se quedaron una temporada, una costumbre instalada cuando empieza el buen tiempo.<br><br>A largo plazo<br>Cuando uno ve las fotos que Oscar sube a su instagram (@chateaudebelebat) enseguida imagina una vida perfecta. Sin embargo, muy lejos del lujo, cuando lo compraron, el castillo no ten\u00eda instalaciones de luz ni agua o pozo s\u00e9ptico, tampoco internet ni calefacci\u00f3n. Todas esas condiciones, dif\u00edciles para cualquiera, eran inviables para tres ni\u00f1os de 4 a\u00f1os para abajo. Lo primero que hicieron fue refaccionar una de las casas de las dependencias para que tuvieran todo lo necesario. \u201cPor supuesto que la casa ten\u00eda que estar lista cuando lleg\u00e1ramos, pero eso no pas\u00f3, as\u00ed que vivimos un tiempo en una especie de galp\u00f3n que ten\u00eda techos y puertas, \u00a1eso ya era un lujo!\u201d, cuenta ri\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuartos de las casas refaccionadas para ellos o los turistas que se hospedan en Ch\u00e2teau de Belebat son puro confort pero mantienen la est\u00e9tica austera de Rinaldi.<br>Los cuartos de las casas refaccionadas para ellos o los turistas que se hospedan en Ch\u00e2teau de Belebat son puro confort pero mantienen la est\u00e9tica austera de Rinaldi.<br>Durante el invierno, la familia se traslada a una de las casas de la dependencia. \u201cHay cinco casas que ya arreglamos, de las nueve que hab\u00eda. Ah\u00ed tenemos Wifi, losa radiante, \u00a1todas las comodidades para pasar el invierno!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de los ba\u00f1os de las casas de alquiler, se eligi\u00f3 un dise\u00f1o de ba\u00f1adera bien contempor\u00e1neo que contrastara con la construcci\u00f3n antigua. La cortina bordada es una reliquia.<br>En uno de los ba\u00f1os de las casas de alquiler, se eligi\u00f3 un dise\u00f1o de ba\u00f1adera bien contempor\u00e1neo que contrastara con la construcci\u00f3n antigua. La cortina bordada es una reliquia.<br><br>El living comedor de una de las casas que reformaron para alquilar, m\u00e1s en sinton\u00eda con la est\u00e9tica de la caba\u00f1ita en la que ellos pensaban .<br>El living comedor de una de las casas que reformaron para alquilar, m\u00e1s en sinton\u00eda con la est\u00e9tica de la caba\u00f1ita en la que ellos pensaban .<br><br>\u201cMantener esto cuesta mucho en todo sentido. Despu\u00e9s de cada tormenta, salimos a relevar tomar qu\u00e9 hay que arreglar, lo que significa buscar piezas originales o mandarlas a hacer con un artesano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuidar el patrimonio<br>En los \u00faltimos seis a\u00f1os, Oscar y Jeff hicieron una tarea tit\u00e1nica. Desde la instalaci\u00f3n de servicios hasta el techado de las casas que se hab\u00edan derrumbado, pasando por el arreglo e instalaci\u00f3n de canaletas a medida en todos los techos. La lista es interminable y tiene el plus de que cada modificaci\u00f3n necesita de una aprobaci\u00f3n por parte del municipio. \u201cPara hacer cualquier mejora, primero hay que tramitar un permiso que encima te limita much\u00edsimo\u201d, cuenta Oscar. Seg\u00fan \u00e9l, el hecho de ser una familia (y no un grupo inversor) hizo que flexibilicen algunas cuestiones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHace unos d\u00edas escuch\u00e9 que alguien le preguntaba a uno de los chicos si viv\u00eda en el castillo y le comentaba qu\u00e9 linda casa. El contest\u00f3: \u2018Si, todos me dicen lo mismo\u2019. Yo me re\u00eda porque ellos lo tienen normalizado, pero es una locura&#8221;.<br>\u201cHace unos d\u00edas escuch\u00e9 que alguien le preguntaba a uno de los chicos si viv\u00eda en el castillo y le comentaba qu\u00e9 linda casa. El contest\u00f3: \u2018Si, todos me dicen lo mismo\u2019. Yo me re\u00eda porque ellos lo tienen normalizado, pero es una locura&#8221;.<br><br>El jard\u00edn es uno de los grandes pendientes: hasta que no terminen con el movimiento de tierra, no puede avanzar el paisajismo. \u201cLo \u00fanico que tengo claro es que ser\u00e1 un jard\u00edn de estilo ingl\u00e9s, con plantas silvestres y poco mantenimiento\u201d.<br>\u201cEste proyecto va a tardar a\u00f1os en terminarse, porque se necesita much\u00edsima plata y tiempo. Pero yo no me arrepiento ni un d\u00eda\u201d, cuenta Oscar. Para \u00e9l la compra y puesta en valor del castillo fue y es una aventura, y una enorme posibilidad. \u201cA veces Jeff se agota y me dice: \u2018No trabaj\u00e9 toda una vida para limpiar ba\u00f1os ajenos\u2019\u201d, confiesa ri\u00e9ndose. Pero fue \u00e9l el primero que se anim\u00f3 a dormir en la casa grande, y todos lo siguieron. \u201cNosotros somos muy distintos pero nos bancamos en nuestras locuras. Creo que eso es parte de lo que nos enamor\u00f3, hace veinte a\u00f1os\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Fuente LA NACION) &#8211; Oscar Rinaldi y su pareja dieron con un castillo en ruinas y quisieron vivir all\u00ed aunque no tuviera luz, agua ni calefacci\u00f3n. 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