{"id":213668,"date":"2025-06-20T09:00:32","date_gmt":"2025-06-20T12:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/?p=213668"},"modified":"2025-06-20T09:00:33","modified_gmt":"2025-06-20T12:00:33","slug":"al-rescate-de-belgrano-el-heroe-que-murio-y-sufrio-la-ingratitud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/informacion-general\/al-rescate-de-belgrano-el-heroe-que-murio-y-sufrio-la-ingratitud\/","title":{"rendered":"Al rescate de Belgrano, el h\u00e9roe que muri\u00f3 y sufri\u00f3 la ingratitud"},"content":{"rendered":"\n<p>&#8220;Yo espero que los buenos ciudadanos de esta tierra trabajar\u00e1n para remediar sus desgracias. Ay, Patria m\u00eda&#8221;. En sus \u00faltimas palabras, Belgrano esconde el dolor de la ingratitud que sufri\u00f3 en vida y muerte. Al rescate de h\u00e9roe.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Triste funeral, pobre y sombr\u00edo, que se hizo en una iglesia junto al rio en esta Capital al ciudadano Brigadier General Manuel Belgrano&#8221;. Esa fue la concisa noticia que comunic\u00f3 el deceso de Belgrano. Apareci\u00f3 reci\u00e9n el 22 de agosto de 1820. Dos meses despu\u00e9s de su muerte en el humilde peri\u00f3dico &#8220;El Despertador Teofilantr\u00f3pico, M\u00edstico y Pol\u00edtico&#8221; que dirig\u00eda el cura Casta\u00f1eda. Los grandes diarios de la \u00e9poca (La Gaceta o El Argos) lo ignoraron completamente. Si bien eran tiempos donde Buenos Aires estaba convulsionada totalmente, la muerte de Belgrano pas\u00f3 inadvertida por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo en Belgrano ser\u00e1 ingrato. Hasta su propia muerte. Falleci\u00f3 el 20 de junio, pero su funeral de realiz\u00f3 entre el 27 y 28 de julio, porque su hermano cura, Domingo Estanislao Belgrano, esper\u00f3 pacientemente y sin \u00e9xito, m\u00e1s de un mes, el anunciado prop\u00f3sito del Cabildo de celebrar exequias oficiales. Fue en vano. Le mintieron; eso tampoco lleg\u00f3 nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>En su \u00faltimo adi\u00f3s, estaba rodeado solamente por tres de sus quince hermanos, entre ellos su querida Juana (la hermana que lo cuid\u00f3 como una madre), algunos sobrinos, el m\u00e9dico escoc\u00e9s Joseph Redhead y los muy pocos amigos que se hab\u00edan enterado de su muerte. Eran tiempos adem\u00e1s donde mostrarse amigo de Belgrano no era conveniente. Estaba solo y casi todos le dieron la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda fallecido en la misma casa paterna que se crio, y tras juntar entre algunos familiares los necesarios ciento dos pesos para ser enterrado en el templo de Santo Domingo, se le amortaj\u00f3 con h\u00e1bito dominico, pues (humilde como era) as\u00ed lo dej\u00f3 pedido. En un f\u00e9retro de madera de pino, recubierto de tela negra, fue llevado por sus allegados durante la media cuadra que distaba entre su casa y el convento de Santo Domingo. Un auxiliar de la parroquia hab\u00eda cavado una fosa a la entrada de la iglesia; al pie de la pilastra derecha del arco central. Una antiqu\u00edsima losa de m\u00e1rmol blanco, trozo de la cubierta de una c\u00f3moda que estaba en su casa y que hab\u00eda pertenecido a la madre, lo cubri\u00f3 con la breve leyenda: &#8220;Aqu\u00ed yace el general Belgrano&#8221;. No hab\u00eda para m\u00e1s. Muri\u00f3 pobre, sin un peso en el bolsillo, aquel que hab\u00eda sido rico, pero pidiendo encarecidamente en su testamento que por favor honran sus deudas. Ay, patria m\u00eda.<br>&nbsp;<br><strong>Un largo camino a casa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una vieja historia comenta que Belgrano quer\u00eda morir en Tucum\u00e1n. Razones ten\u00eda. En esa provincia consigui\u00f3 un triunfo heroico y fundamental para la independencia americana en setiembre de 1812. Adem\u00e1s, hab\u00eda sido un art\u00edfice directo, como operador pol\u00edtico de San Mart\u00edn, para que saliera r\u00e1pido la Declaraci\u00f3n de la Independencia en 1816, teniendo un papel fundamental en la confecci\u00f3n final del acta. Y como si fuera poco, el 4 de mayo de 1819 hab\u00eda nacido su hija Manuela M\u00f3nica de la relaci\u00f3n con Dolores Helguero.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero result\u00f3 ser que unos piquetes residuales del Ejercito del Per\u00fa, la misma fuerza con la que Belgrano hab\u00eda triunfado en Tucum\u00e1n y Salta (1812 y 1813), se sublevaron en noviembre de 1819. El mot\u00edn de Tucum\u00e1n no era un levantamiento aislado. Ten\u00eda ramificaciones en La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Cuyo y C\u00f3rdoba, donde estaba el foco de la conspiraci\u00f3n urdida contra las autoridades de Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien conduc\u00eda el levantamiento tucumano era Bernab\u00e9 Ar\u00e1oz, un amigo de Belgrano, pero resentido por ese entonces con el gobierno central por haber sido reemplazado como gobernador intendente. Lo cierto fue que Belgrano, ya bastante enfermo, ser\u00e1 arrestado en su casa tucumana. Fue engrillado en sus pies, aun cuando sus piernas estaban hinchadas por la enfermedad y no pod\u00edan soportar siquiera el contacto con la ropa. A la postre, Ar\u00e1oz se proclam\u00f3 finalmente gobernador tucumano.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de las humillaciones sufridas, y &#8220;desconocido&#8221; por Ar\u00e1oz y por muchos que se dec\u00edan amigos, en el marco de una extrema pobreza, se vio obligado a apelar, a trav\u00e9s de una carta (17 de enero de 1820) a su ex \u2013 camarada, el ahora gobernador Ar\u00e1oz, el reclamo de dos mil pesos, a cuenta de lo mucho que se le deb\u00eda, para poder viajar a Buenos Aires. A los dos d\u00edas recibi\u00f3 la repuesta oficial: &#8220;El tesoro provincial est\u00e1 exhausto, por haber invertido sus recursos en gastos de guerra&#8221;. Mala noticia para Belgrano, y m\u00e1s a\u00fan cuando vio la firma en la carta de Jos\u00e9 Mariano Serrano, su antiguo intimo gran amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>La negativa del gobierno empeor\u00f3 el \u00e1nimo de Belgrano; mientras su salud, paralelamente, se deterioraba a pasos agigantados. Solo la generosidad de Jos\u00e9 Celedonio Balb\u00edn permiti\u00f3, a trav\u00e9s del pr\u00e9stamo de unos pesos, y haber conseguido una carreta y unos caballos, que Belgrano regresara a Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda sus piernas hinchadas y viajaba postrado. Cuando llegaban a una posta, sus ayudantes lo bajaban del carruaje en hombros. Ya en territorio cordob\u00e9s, cuentan las cr\u00f3nicas, que lleg\u00f3 a una posta al anochecer. Luego de ser colocado en una cama, Belgrano pidi\u00f3 que llamasen al maestro de posta para presentarse. Este desde la otra pieza dijo en voz alta: &#8220;D\u00edganle a Belgrano, si \u00e9l quiere hablar conmigo, que venga a mi cuarto, que hay la misma distancia&#8221;. Pobre Belgrano; tratado por un donnadie como un desconocido. Ay, patria m\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adi\u00f3s mundo cruel<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se fue Belgrano. El estoico patriota, el hombre acaudalado que muri\u00f3 pobre, el humanista que renunci\u00f3 a todos los honores. La Bandera, la Escarapela, el intelectual, el soldado, el primer economista argentino, el periodista, el secretario del Consulado, el vocal de la Junta, el pol\u00edtico en el Congreso de Tucum\u00e1n, el ferviente cristiano, el precursor de la ecolog\u00eda, el americanista, el abanderado con honores de la Universidad de Salamanca, el abogado, el amigo de San Mart\u00edn, el fundador de la Escuela de Matem\u00e1ticas, el testigo directo en la Revoluci\u00f3n Francesa, el visionario que foment\u00f3 la formaci\u00f3n n\u00e1utica y las escuelas de oficios. El diplom\u00e1tico en Europa, el defensor de la agricultura, el traductor de George Washington, el promotor de una red vial que uniera las provincias y vinculara Buenos Aires con Chile. El liberal, el estimulador del comercio regional, el defensor de &#8220;la ilustraci\u00f3n&#8221; en debates con la encumbrada curia papal, el pol\u00edglota, el que dise\u00f1\u00f3 la escuela de dibujo y se anot\u00f3 como alumno, el promotor de la educaci\u00f3n gratuita y la incorporaci\u00f3n de la mujer al sistema educativo. El admirador de Mozart. El vencedor de Tucum\u00e1n y Salta; el l\u00edder que moviliz\u00f3 un pueblo en el heroico \u00e9xodo juje\u00f1o; el perdedor en Vilcapugio y el del mito en la derrota junto a &#8220;las ni\u00f1as de Ayohuma&#8221;; el fundador de Mandisov\u00ed y Curuz\u00fa Cuati\u00e1; el del fracaso de la expedici\u00f3n al Paraguay; el compa\u00f1ero de Pedro R\u00edos, &#8220;el Tambor de Tacuar\u00ed&#8221;; el del cuchillo en el &#8220;cogote&#8221; a Cisneros para que renunciara inmediatamente; el que fue procesado por la Junta Grande; el del fraternal abrazo en Yatasto; el que inspir\u00f3 a Alberdi cuando compuso las bases constitucionales de 1853 al admirar su proclama de diciembre de 1810 al pueblo de las Misiones restituyendo los derechos y propiedades a los guaran\u00edes. El lector de los pioneros socialistas ut\u00f3picos. El guerrero. El amante. El incomprendido. Ay, patria m\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Perd\u00f3n Belgrano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hecha la autopsia de su cad\u00e1ver, se comprob\u00f3 con asombro que &#8220;el coraz\u00f3n era m\u00e1s grande que el del com\u00fan de los mortales&#8221;, lo que deb\u00eda ser uno de los efectos de su enfermedad. Tambi\u00e9n, Belgrano, el de coraz\u00f3n grande.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan ingrata y desventurada fue la vida de Belgrano, como su p\u00f3stuma consideraci\u00f3n. Hasta le robaron los dientes, aunque cueste creerlo y encontrar justificativos para el lamentable episodio que se vivi\u00f3 al exhumar los restos de Belgrano. Este operativo era necesario porque deb\u00edan ser trasladados desde su sepultura original al interior de una urna que se colocar\u00eda dentro del mausoleo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los restos de Belgrano que no hab\u00edan sido trasformados en polvo por la acci\u00f3n del tiempo, se encontraron varios huesos y algunos dientes en buen estado de conservaci\u00f3n. Lo triste fue que esas piezas dentales fueron profanadas y tomadas por dos ministros de Roca: Joaqu\u00edn V. Gonz\u00e1lez y Pablo Riccheri. El ofensivo escandalo fue ventilado por los diarios de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Lapidario fue el comentario de diario La Prensa, denunciando p\u00fablicamente a los ministros de Roca, sosteniendo &#8220;que forma es esa de honrar al h\u00e9roe m\u00e1s puro e indiscutible de la \u00e9poca de nuestra emancipaci\u00f3n. Ese despojo hecho por los dos funcionarios nacionales debe ser reparado inmediatamente, porque esos restos forman parte de una herencia que debe vigilar severamente la gratitud nacional; no son del gobierno sino del pueblo entero de la Rep\u00fablica. Que le devuelvan esos dientes al patriota que menos comi\u00f3 en su gloriosa vida de los dineros de la Naci\u00f3n&#8221;. (La Prensa. 7 de setiembre de 1902).<\/p>\n\n\n\n<p>Una caricatura publicada por la famosa revista &#8220;Caras y Caretas&#8221; mostraba a Belgrano saliendo de su tumba y acusando con su \u00edndice a los ministros Gonz\u00e1lez y Riccheri, mientras gritaba: &#8220;\u00a1Hasta los dientes me llevan! \u00bfNo tendr\u00e1n bastante con los propios para comer del presupuesto?&#8221;. Ay, patria m\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo es el d\u00eda de Belgrano?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pareciera que nuestros pr\u00f3ceres est\u00e1n muriendo permanentemente. Ser\u00e1 por eso qu\u00e9 nuestras conmemoraciones reflejan un car\u00e1cter ambivalente, con aristas que se desenvuelven, como en el caso del 20 de junio, entre el recordatorio por la creaci\u00f3n de la Bandera Patria, y en el repaso generalmente extremadamente parcial de una vida intensa y gloriosa como la de Belgrano. La muerte, y todo lo que convino posteriormente, fue siempre tr\u00e1gico en Belgrano. En el fondo, pareciera que Belgrano no tiene un d\u00eda en el calendario de efem\u00e9rides patrias argentinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer, muri\u00f3 lejos de la consideraci\u00f3n popular y ante la omisi\u00f3n pol\u00edtica oficial. Hoy, el d\u00eda de su muerte, es el d\u00eda de nuestra ense\u00f1a patria, aunque esta fuera enarbolada por primera vez el 27 de febrero de 1812 y reci\u00e9n un gobierno nacional decret\u00f3 a trav\u00e9s de la Ley 12.361, en 1938, el 20 de junio como el D\u00eda de la Bandera. Hab\u00edan pasado ciento dieciocho a\u00f1os de la muerte del pr\u00f3cer. Ya lo planteaba el prestigioso historiador Tulio Halperin Donghi, cuando en su ensayo &#8220;El enigma Belgrano&#8221; (Ed. Siglo XXI. 2014) lo defini\u00f3 con much\u00edsima pena: &#8220;el h\u00e9roe sin rostro&#8221;. El eterno condenado a no ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Es que Manuel Belgrano se adelant\u00f3 tanto a su tiempo, que su ejemplo, honestidad y honorabilidad parecieran haber saltado el vigente presente; Belgrano actualmente, para muchos, sigue siendo un ilustre desconocido. Est\u00e1 como en una invisible dimensi\u00f3n futura. Si hasta el mismo &#8220;Instituto Belgraniano&#8221; deber\u00e1 cerrar sus puertas como si la memoria lo hubiera olvidado o \u00e9l nunca hubiera existido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Yo espero que los buenos ciudadanos de esta tierra trabajar\u00e1n para remediar sus desgracias. Ay, Patria m\u00eda&#8221;. 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