{"id":234513,"date":"2025-11-04T19:46:48","date_gmt":"2025-11-04T22:46:48","guid":{"rendered":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/?p=234513"},"modified":"2025-11-04T19:47:00","modified_gmt":"2025-11-04T22:47:00","slug":"el-15-de-los-trabajadores-asalariados-sufre-de-inseguridad-alimentaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/economia\/el-15-de-los-trabajadores-asalariados-sufre-de-inseguridad-alimentaria\/","title":{"rendered":"El 15% de los trabajadores asalariados sufre de inseguridad alimentaria"},"content":{"rendered":"\n<p>El documento expone diferencias profundas entre asalariados con aportes, trabajadores informales y otros segmentos del mercado laboral en torno a la posibilidad real de acceder a productos b\u00e1sicos<\/p>\n\n\n\n<p>La inseguridad alimentaria tambi\u00e9n es un mal que afecta a quienes poseen trabajo en la Argentina, inclusive dentro de la poblaci\u00f3n asalariada con empleo formal. Un reciente estudio confirma que la inserci\u00f3n laboral no representa de manera autom\u00e1tica una garant\u00eda para una alimentaci\u00f3n suficiente. Existen brechas notorias seg\u00fan el tipo de empleo, el nivel educativo, la regi\u00f3n de residencia y la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, que marcan una diferencia sustancial entre distintos grupos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<br>De acuerdo con el documento del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, el fen\u00f3meno de la inseguridad alimentaria en el mercado de trabajo nacional se refleja en la cifra de 15% de trabajadores asalariados afectados. Este porcentaje baja al 7% entre los candidatos con empleo formal, pero la reducci\u00f3n del riesgo de pasar hambre por poseer empleo registrado resulta limitada. Los niveles m\u00e1s elevados aparecen entre quienes no realizan aportes a la seguridad social y en \u00e1mbitos laborales marcados por la inestabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p><br>La distribuci\u00f3n de la inseguridad alimentaria entre las distintas formas de ocupaci\u00f3n revela disparidades relevantes. La poblaci\u00f3n asalariada (sin trabajadores del servicio dom\u00e9stico) presenta un 15,2% de personas con dificultades alimentarias. Entre los asalariados registrados, este valor desciende notoriamente a 7,4%. En cambio, el colectivo de ocupados no asalariados y trabajadores de servicio dom\u00e9stico alcanza un 25,3%, la proporci\u00f3n m\u00e1s alta registrada entre los segmentos evaluados.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n general y de la poblaci\u00f3n activa ubica la prevalencia de la inseguridad alimentaria en 21,3% y 21,2%, respectivamente. Dentro del conjunto de personas ocupadas, la incidencia muestra un descenso a 19,6%, aunque con diferencias notables seg\u00fan segmento o sector. El acceso a la alimentaci\u00f3n adecuada, aun as\u00ed, permanece lejos de representar una condici\u00f3n asegurada por el hecho de contar con empleo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Inseguridad alimentaria, seg\u00fan la franja etaria<\/h3>\n\n\n\n<p><br>La desagregaci\u00f3n por factores socioecon\u00f3micos y demogr\u00e1ficos aporta datos clave sobre la profundidad de este fen\u00f3meno. El informe subraya que los j\u00f3venes asalariados de entre 18 y 34 a\u00f1os exhiben una tasa de inseguridad alimentaria del 14,3%, en tanto que los trabajadores de entre 35 a 54 a\u00f1os, la tasa es de 17,1%. El porcentaje baja al 12% cuando se trata de personas de 55 a\u00f1os o m\u00e1s. Si se consideran los trabajadores formales, las cifras bajan considerablemente al 5,9%, 8,9% y 6,3%, respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres presentan una proporci\u00f3n levemente superior (15,4%) en comparaci\u00f3n con los varones (15%) cuando se habla de asalariados totales. La edad y el g\u00e9nero act\u00faan como determinantes, en conjunto con variables educativas y socioecon\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p>El nivel educativo surge como elemento central. El 34% de las personas con primaria o secundaria incompleta atraviesan situaciones de inseguridad alimentaria. En el caso de quienes completaron el secundario, la tasa se ubica en 12,7%. Entre quienes alcanzaron formaci\u00f3n universitaria incompleta o completa, la prevalencia desciende de manera marcada a 4,6%. El acceso a la educaci\u00f3n demarca una barrera que impacta de manera significativa en el derecho a una alimentaci\u00f3n b\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p>El estrato socioecon\u00f3mico y la condici\u00f3n de pobreza amplifican las diferencias. El 21,5% de los casos de inseguridad alimentaria procede de estratos bajos. En los hogares pobres, la prevalencia asciende a 38,6%. Por contraste, entre los hogares no pobres la incidencia baja a 6,9%. Los m\u00e1rgenes materializan la relaci\u00f3n entre carencia de recursos materiales y posibilidad de acceder a una dieta adecuada.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Diferencias regionales<\/h3>\n\n\n\n<p><br>Las diferencias regionales permiten precisar a\u00fan m\u00e1s el mapa. El conurbano bonaerense registra un 18,9% de inseguridad alimentaria, lo que lo convierte en una de las \u00e1reas hist\u00f3ricamente m\u00e1s expuestas del pa\u00eds. En la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires, el indicador cae a 7,1%. Por su parte, el interior nacional registra una prevalencia de 8,9%. Estas diferencias ratifican que el territorio influye en la aparici\u00f3n de vulnerabilidad alimentaria, m\u00e1s all\u00e1 de las condiciones individuales de empleo o ingreso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<br>Al examinar las condiciones laborales y la afiliaci\u00f3n sindical, el estudio ofrece nuevos elementos para analizar las causas y los alcances del problema. El sector informal mantiene una incidencia de inseguridad alimentaria del 24%, siempre considerando los asalariados totales. El sector formal se ubica en un 9,8%. En el sector p\u00fablico, el dato asciende al 14,1%. Las diferencias obedecen tanto a la estabilidad laboral como a la presencia (o ausencia) de derechos sociales y acceso a mecanismos de protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La carga horaria laboral aparece asociada a la inseguridad alimentaria. Entre los subocupados, el 21,1% experimenta dificultades para acceder a comida suficiente. Los trabajadores que cuentan con pleno empleo acumulan una incidencia del 12%. Entre los sobreocupados, la cifra trepa al 13,3%. El esquema horaria incide en la posibilidad de sostener una alimentaci\u00f3n digna, pero el efecto m\u00e1s claro radica en aquellos que no disponen del ingreso suficiente por cumplir jornadas reducidas.<\/p>\n\n\n\n<p>La afiliaci\u00f3n sindical emerge como un factor de diferenciaci\u00f3n. El 7,7% de los trabajadores afiliados a sindicatos enfrenta situaciones de inseguridad alimentaria. Entre quienes carecen de afiliaci\u00f3n, el \u00edndice sube a 9,9%. La pertenencia a gremios, que habitualmente implica acceso a determinados derechos laborales y mecanismos de defensa, ayuda a acercar un escudo parcial ante la privaci\u00f3n de insumos b\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las brechas se profundizan entre colectivos que carecen de aportes a la seguridad social. La precariedad y la informalidad expresan una asociaci\u00f3n directa con el riesgo de inseguridad alimentaria. Las desigualdades vinculadas al nivel educativo y a la situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica act\u00faan como determinantes estructurales, mientras que las diferencias regionales reafirman la relevancia de los contextos territoriales, en especial en el conurbano bonaerense.<\/p>\n\n\n\n<p>En las conclusiones del informe, los investigadores de la UCA admiten la necesidad de articular pol\u00edticas que aborden de manera conjunta los ejes de empleo, protecci\u00f3n social y alimentaci\u00f3n. Enfatizan la importancia de que el acceso a una dieta adecuada se conciba como parte de las condiciones laborales dignas y de la salud ocupacional. Esta perspectiva repercute tanto en la productividad como en el bienestar general de la fuerza de trabajo en la Argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El documento expone diferencias profundas entre asalariados con aportes, trabajadores informales y otros segmentos del mercado laboral en torno a la posibilidad real de acceder a productos b\u00e1sicos La inseguridad&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":234514,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":["post-234513","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234513","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=234513"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234513\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":234515,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234513\/revisions\/234515"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/234514"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=234513"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=234513"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=234513"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}