{"id":237941,"date":"2025-11-29T10:20:00","date_gmt":"2025-11-29T13:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/?p=237941"},"modified":"2025-11-29T10:08:24","modified_gmt":"2025-11-29T13:08:24","slug":"el-30-de-los-jovenes-no-estudia-ni-trabaja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/actualidad\/el-30-de-los-jovenes-no-estudia-ni-trabaja\/","title":{"rendered":"El 30% de los j\u00f3venes no estudia ni trabaja."},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los especialistas coinciden en que el fen\u00f3meno se sostiene por la deserci\u00f3n escolar, las desigualdades territoriales, la baja productividad y la carga del cuidado de familiares.<\/h2>\n\n\n\n<p>En un centro barrial de Moreno, en el oeste del conurbano bonaerense, funciona un aula equipada con algunas computadoras donadas. No es una oficina de empleo y tampoco un centro educativo formal. Es, para muchos j\u00f3venes,\u00a0<strong>el \u00fanico punto accesible de conectividad donde pueden cargar un curr\u00edculum<\/strong>, completar un formulario o buscar un curso gratuito. Joaqu\u00edn, de 19 a\u00f1os, vive en una zona donde no existe una oferta formativa laboral estable.\u00a0<strong>Cuando consigue un trabajo temporal deja de asistir<\/strong>; cuando ese trabajo termina, vuelve al centro barrial con la intenci\u00f3n de retomar algo pendiente. Su historia, breve y fragmentada, refleja\u00a0<strong>un fen\u00f3meno que atraviesa a casi dos millones de j\u00f3venes argentinos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El Observatorio de la Deuda Social Argentina (de la Universidad Cat\u00f3lica Argentina) confirma que el 30% de los j\u00f3venes entre 18 y 24 a\u00f1os no estudia ni trabaja y que esta proporci\u00f3n se mantiene casi sin cambios desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tasa crece si la medici\u00f3n se extiende hasta los 30 a\u00f1os y se vuelve especialmente cr\u00edtica entre los sectores de menores ingresos<\/strong>. La OIT (Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo), en su \u00faltimo informe sobre empleo juvenil, se\u00f1ala que uno de cada cinco j\u00f3venes en Am\u00e9rica Latina est\u00e1 fuera del sistema educativo y laboral, pero la Argentina supera ese promedio debido a las caracter\u00edsticas de su mercado laboral, la informalidad extendida y los a\u00f1os de estancamiento econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las m\u00e1s perjudicadas<\/h2>\n\n\n\n<p>Los datos advierten tambi\u00e9n que&nbsp;<strong>la debilidad arranca mucho antes de los 18 a\u00f1os<\/strong>. Solo uno de cada diez estudiantes termina la secundaria a tiempo y con aprendizajes adecuados en lengua y matem\u00e1tica. Entre quienes no logran completarla,<strong>&nbsp;la mayor\u00eda pertenece a hogares donde los ingresos no cubren las necesidades b\u00e1sicas<\/strong>. En los barrios m\u00e1s vulnerables, la conectividad es intermitente: casi un cuarto de los hogares no ubicados en grandes centros urbanos no tiene acceso estable a internet, lo que&nbsp;<strong>afecta tanto la continuidad escolar como la b\u00fasqueda de empleo y el acceso a cursos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de las mujeres j\u00f3venes, las investigaciones de CIPPEC sobre cuidados muestran que<strong>&nbsp;el 67% de quienes no estudian ni trabajan realiza tareas dom\u00e9sticas<\/strong>&nbsp;o de cuidado no remunerado, y que&nbsp;<strong>el 95% de esas tareas est\u00e1 concentrado en mujeres<\/strong>. Esa responsabilidad explica buena parte de la brecha de g\u00e9nero en la participaci\u00f3n laboral juvenil y expone otro dato estructural: sin pol\u00edticas de cuidado, la desigualdad educativa y laboral se ampl\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas condiciones reproducen una tendencia que se percibe en casi todas las provincias: j\u00f3venes que entran y salen del sistema educativo, alternan empleos precarios,&nbsp;<strong>se hacen cargo de tareas familiares y encuentran muy pocas ofertas formativas compatibles con horarios irregulares<\/strong>, traslados largos o recursos limitados. En el centro barrial de Moreno, las coordinadoras del espacio explican que muchos abandonan un curso porque sus horarios cambian semana a semana, porque deben cuidar a un hermano o a un hijo, o porque el costo del transporte hace inviable cualquier recorrido diario.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La situaci\u00f3n detr\u00e1s de los n\u00fameros<\/h2>\n\n\n\n<p>Daniel Martini, presidente de la C\u00e1mara Argentina de Formaci\u00f3n Profesional y Capacitaci\u00f3n Laboral, sostiene que el fen\u00f3meno debe analizarse en relaci\u00f3n con las transformaciones globales del empleo y con las dificultades que atraviesa la Argentina. \u201cOrganismos como UNESCO, ONU y el Foro Econ\u00f3mico Mundial se\u00f1alan&nbsp;<strong>la urgencia de focalizar esfuerzos en la formaci\u00f3n de las juventudes para adaptarse al nuevo mercado laboral<\/strong>. La Argentina convive con esas din\u00e1micas globales y con restricciones econ\u00f3micas que profundizan las brechas\u201d, afirma.<\/p>\n\n\n\n<p>Martini tambi\u00e9n cuestiona el uso extendido del t\u00e9rmino \u201cNi Ni\u201d. \u201cEl concepto instal\u00f3 la idea err\u00f3nea de que esta condici\u00f3n depende exclusivamente de la voluntad individual. Lo que vemos en nuestras investigaciones es que<strong>&nbsp;la mayor\u00eda de estos j\u00f3venes no accedi\u00f3 a una oferta formativa adecuada ni a oportunidades reales de inserci\u00f3n laboral<\/strong>\u201d, sostiene. La C\u00e1mara trabaja con m\u00e1s de 1400 instituciones en todo el pa\u00eds y afirma que esa presencia territorial les permite observar que \u201cla exclusi\u00f3n suele estar vinculada a contextos donde faltan recursos, acompa\u00f1amiento y<strong>&nbsp;una oferta local de formaci\u00f3n que responda a las necesidades del entorno<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde CIPPEC, el an\u00e1lisis suma otras dimensiones. Manuel Mera, director de Protecci\u00f3n Social, explica: \u201cLas causas que sostienen\u00a0<strong>la cifra del 30% combinan tres elementos centrales: trayectorias educativas fr\u00e1giles, d\u00e9ficit de habilidades laborales y desigualdades territoriales profundas<\/strong>\u201d. Detalla que solo un reducido porcentaje llega al final de la secundaria con aprendizajes satisfactorios y que esa debilidad \u201ccondiciona toda la vida laboral posterior\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hablar de las brechas territoriales, Mera se\u00f1ala que \u201cen el NOA y el NEA la estructura productiva es de baja productividad y no genera empleo formal suficiente para los j\u00f3venes. All\u00ed la transici\u00f3n entre escuela y trabajo suele quedar trunca\u201d. Tambi\u00e9n remarca la desigualdad de g\u00e9nero:<strong>&nbsp;\u201cLas mujeres j\u00f3venes enfrentan tasas de desempleo m\u00e1s altas<\/strong>&nbsp;y las responsabilidades dom\u00e9sticas y de cuidado dificultan sostener estudios o empleos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Roxana Maurizio, directora del \u00c1rea de Empleo, Distribuci\u00f3n e Instituciones Laborales del IIEP (Instituto Interdisciplinario de Econom\u00eda Pol\u00edtica dependiente de la UBA\/CONICET), destaca la heterogeneidad de la poblaci\u00f3n juvenil que no estudia ni trabaja. \u201cEl indicador agrupa situaciones muy distintas. Muchos alternan trabajos ocasionales, trayectorias educativas interrumpidas y responsabilidades familiares que hacen dif\u00edcil sostener procesos formativos prolongados\u201d, explica. Tambi\u00e9n advierte:&nbsp;<strong>\u201cLa oferta educativa suele ser poco flexible y no se adapta a los tiempos, necesidades y recursos de los j\u00f3venes en contextos de vulnerabilidad<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el impacto de la pandemia, Maurizio se\u00f1ala. \u201cLas interrupciones prolongadas del v\u00ednculo escolar, el aislamiento y el menor contacto social afectaron el rendimiento acad\u00e9mico y las condiciones emocionales con las que muchos intentaron retomar estudios\u201d. Y agrega un dato conceptual relevante: \u201cHay una brecha entre las expectativas de los j\u00f3venes y lo que encuentran en el sistema educativo y en el mercado laboral.&nbsp;<strong>Muchos no identifican empleos que les permitan crecer ni trayectorias educativas que les resulten significativas<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde El Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el investigador y Coordinador de Desarrollo de Datos y especialista en desigualdad y trabajo, Eduardo Donza aporta una mirada estructural basada en d\u00e9cadas de relevamientos. \u201c<strong>La Argentina arrastra m\u00e1s de tres d\u00e9cadas con niveles de pobreza por ingresos que no bajan del 25%<\/strong>. Esa continuidad produce exclusiones intergeneracionales que impactan directamente en las trayectorias educativas y laborales\u201d, afirma. Tambi\u00e9n se\u00f1ala que \u201ccuando los aprendizajes escolares son insuficientes, aun con titulaci\u00f3n, las oportunidades laborales se reducen\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Donza observa que la informalidad laboral aparece desde edades tempranas. \u201c<strong>Muchos j\u00f3venes crecen en hogares con empleos informales, ingresos inestables y bajo capital educativo<\/strong>, y eso condiciona sus posibilidades futuras. La participaci\u00f3n temprana en trabajos de muy baja calidad limita la continuidad educativa y reproduce empleos precarios\u201d, explica. Sus informes muestran que, en los barrios m\u00e1s vulnerables, los j\u00f3venes suelen incorporar tempranamente tareas laborales junto a sus familias, lo que<strong>&nbsp;acorta las oportunidades de sostener la escuela<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 en juego?<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando los especialistas describen este fen\u00f3meno, dejan en claro que no se trata solo de un problema juvenil. Las consecuencias afectan al conjunto de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La OIT estima que&nbsp;<strong>cada a\u00f1o adicional sin formaci\u00f3n o sin empleo reduce el ingreso laboral futuro entre un 8% y un 12%<\/strong>. La CEPAL por su parte advierte que los pa\u00edses donde la transici\u00f3n escuela\u2013trabajo supera los dos a\u00f1os tienden a consolidar mercados laborales m\u00e1s desiguales.&nbsp;<strong>En la Argentina, los j\u00f3venes que logran su primer empleo estable tardan, en promedio, m\u00e1s de dos a\u00f1os en alcanzarlo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La UCA se\u00f1ala que la pobreza multidimensional \u2014que combina ingresos, educaci\u00f3n, salud, vivienda y trabajo\u2014 se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Tres cohortes consecutivas de j\u00f3venes atravesaron su infancia y adolescencia&nbsp;<strong>en un contexto donde la pobreza por ingresos no baj\u00f3 del 25%<\/strong>. Ese escenario condiciona h\u00e1bitos, expectativas y v\u00ednculos sociales. La escuela, que deber\u00eda funcionar como un espacio de integraci\u00f3n, se vuelve muchas veces una instituci\u00f3n dif\u00edcil de sostener. El mercado laboral, por su parte, ofrece empleos de baja calidad que no permiten trazar un horizonte claro.<\/p>\n\n\n\n<p>La desinserci\u00f3n prolongada tambi\u00e9n genera<strong>&nbsp;efectos emocionales y sociales: aislamiento, mayor exposici\u00f3n a consumos problem\u00e1ticos, v\u00ednculos fragmentados y p\u00e9rdida de motivaci\u00f3n<\/strong>. Ninguno de estos factores aparece de manera individual; funcionan como un entramado que reafirma la exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Martini explica que el Programa Federal para la Juventud en Habilidades y Competencias 2030 busca articular municipios, instituciones locales y sectores productivos para ofrecer capacitaci\u00f3n gratuita en habilidades digitales, inteligencia artificial y competencias transversales. \u201cEl impacto del programa depende de su despliegue territorial:&nbsp;<strong>la presencia municipal es clave porque permite identificar necesidades concretas e incluir a j\u00f3venes que suelen quedar fuera de las ofertas educativas tradicionales<\/strong>\u201d, sostiene. Agrega que el plan incluye tres unidades estrat\u00e9gicas \u2014la Academia de Desarrollo y Entrenamiento, el Observatorio y el Portal de Empleo\u2014 para medir participaci\u00f3n, adquisici\u00f3n de competencias y continuidad educativa y laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>Para CIPPEC,&nbsp;<strong>la clave est\u00e1 en vincular la formaci\u00f3n con sectores productivos espec\u00edficos<\/strong>. Mera afirma que \u201cla formaci\u00f3n profesional vinculada a sectores definidos tiene mayor impacto que los programas generalistas\u201d. Se\u00f1ala que los contratos de aprendizaje y las pasant\u00edas reguladas \u201cpermitir\u00edan ampliar pr\u00e1cticas laborales protegidas para j\u00f3venes y facilitar la inserci\u00f3n inicial\u201d. Tambi\u00e9n destaca<strong>&nbsp;la necesidad de fortalecer las oficinas de empleo municipales como espacios de orientaci\u00f3n<\/strong>, validaci\u00f3n de competencias y coordinaci\u00f3n entre programas.<\/p>\n\n\n\n<p>El IIEP destaca la importancia de un enfoque integral. Maurizio se\u00f1ala: \u201cLos programas de formaci\u00f3n dual permiten combinar estudio y trabajo y ajustar los tiempos educativos a las posibilidades reales de los j\u00f3venes\u201d. Tambi\u00e9n menciona que \u201cla capacitaci\u00f3n modular ofrece habilidades relevantes en per\u00edodos breves y la educaci\u00f3n t\u00e9cnica es clave para reducir brechas de calificaci\u00f3n\u201d. Sobre las habilidades prioritarias, explica: \u201cLa alfabetizaci\u00f3n digital, las competencias inform\u00e1ticas b\u00e1sicas y las habilidades socioemocionales&nbsp;<strong>son esenciales para acceder a sectores din\u00e1micos<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Observatorio de la Deuda Social de la UCA aporta una mirada complementaria. Donza afirma que \u201cpara j\u00f3venes en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n severa, es fundamental desarrollar espacios puente que permitan reconstruir h\u00e1bitos, v\u00ednculos y capacidades previas a la formaci\u00f3n formal\u201d. Describe estos espacios como lugares donde se combinan actividades recreativas, culturales, tecnol\u00f3gicas y de acompa\u00f1amiento. Tambi\u00e9n se\u00f1ala que \u201c<strong>las becas educativas y las transferencias de ingresos pueden funcionar como incentivos para sostener trayectorias educativas<\/strong>&nbsp;y la participaci\u00f3n en programas laborales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel regional, los pa\u00edses con mejores tasas de inserci\u00f3n juvenil \u2014como Chile o Uruguay\u2014 lograron articular formaci\u00f3n t\u00e9cnica, pr\u00e1cticas laborales, tutor\u00edas y sistemas de certificaci\u00f3n. Brasil, Colombia y M\u00e9xico avanzaron en modelos federales de educaci\u00f3n profesional con certificaciones modulares reconocidas por sectores productivos regionales. En todos los casos, la evidencia se\u00f1ala que la continuidad depende de dos factores:&nbsp;<strong>formaci\u00f3n flexible y apoyo sostenido<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el centro barrial de Moreno,&nbsp;<strong>los coordinadores del espacio cuentan que muchos j\u00f3venes retoman cursos tres o cuatro veces antes de poder completarlos.&nbsp;<\/strong>No es desinter\u00e9s: es la realidad cotidiana. Horarios que cambian, traslados largos, tareas de cuidado y trabajos temporales impiden sostener cualquier proceso educativo estructurado. Lo que se repite en ese sal\u00f3n es lo mismo que muestran los informes nacionales:&nbsp;<strong>la fragilidad de las trayectorias no es individual, sino estructural<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los especialistas coinciden en que el fen\u00f3meno se sostiene por la deserci\u00f3n escolar, las desigualdades territoriales, la baja productividad y la carga del cuidado de familiares. 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