{"id":52174,"date":"2023-04-06T12:52:01","date_gmt":"2023-04-06T15:52:01","guid":{"rendered":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/?p=52174"},"modified":"2023-04-06T12:52:42","modified_gmt":"2023-04-06T15:52:42","slug":"hubo-una-epoca-en-la-cual-los-papas-tenian-su-propio-verdugo-mastro-titta-y-su-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/cultura\/hubo-una-epoca-en-la-cual-los-papas-tenian-su-propio-verdugo-mastro-titta-y-su-historia\/","title":{"rendered":"Hubo una \u00e9poca en la cual los Papas ten\u00edan su propio verdugo: Mastro Titta y su historia"},"content":{"rendered":"\n<p>Hombre de carne y hueso, lejos estaba de cualquier profundidad metaf\u00edsica, mucho menos de esa pr\u00e1ctica vulgar de la pol\u00edtica y a distancia inimaginable de aquel otro arte abyecto e inmundo, el del derecho punitivo luego llamado derecho penal. No, no\u2026 se trataba de art\u00edfices de mu\u00f1ecas maleables pero firmes, de s\u00fabitas transformaciones que esfumaban su apariencia de hombre com\u00fan y encend\u00edan ojos candentes antes de liberar su abrumador instrumento hasta la consumaci\u00f2n de su arte indisputable, rodeado de bramido de la muiltitud sumergida en la sangre del infeliz de turno. El espect\u00e1culo que se espera con ansia y que, en cierta \u00e9poca de la historia de Roma y de los Papas hall\u00f3 en el&nbsp;<strong>Maestro Titta, a su excelso exponente.<\/strong>&nbsp;El verdugo de verdugos, el desmigajador de cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tn.com.ar\/resizer\/xZzuRCJd3VhD9o4jSZBYpIWpvnA=\/767x0\/smart\/filters:format(webp)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/artear\/CCDQ4VW5H5HBTLPA73Q2WG7TS4.jfif\" alt=\"Un libro sobre Giovanni Battista Bugatti o Mastro Titta, el verdugo m\u00e1s famoso de Roma.\"\/><figcaption>Un libro sobre Giovanni Battista Bugatti o Mastro Titta, el verdugo m\u00e1s famoso de Roma.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Giovanni Battista Bugatti<\/h2>\n\n\n\n<p>Giovanni Battista Bugatti, a quien le dec\u00edan Mastro Titta, fue&nbsp;<strong>verdugo a las \u00f3rdenes de los Papas<\/strong>, pues \u00e9l vio pasar a unos cuantos, durante sesenta y nueve a\u00f1os, entre los siglos XVIII y XIX, per\u00edodo fruct\u00edfero porque los sumos pont\u00ecfices y los tribunales eclesi\u00e1sticos enviaban a la muerte con constancia. Bugatti no era un hombre desaforado, para nada violento m\u00e1s bien de esp\u00edritu tranquilo y calmo. Viv\u00eda con su mujer en el barrio del Borgo, en Vicolo del Campanile 3, que a\u00fan se conserva, con una gran puerta de dos hojas. Cuando dejaba en reposo su&nbsp;<em>mazzatello<\/em>, una maza que, aplicada, ten\u00eda la facultad de dejar el mundo distinto a como era antes, ayudaba a su esposa a confeccionar y&nbsp;<strong>pintar sombrillas<\/strong>&nbsp;para venderlas a los turistas (\u00a1en Roma siempre hubo turistas!).<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte es algo muy serio. Por eso, Mastro Titta era extremadamente gentil con los condenados. Hablaba con ellos a pesar de los murmullos de impaciencia del p\u00fablico por verlo en acci\u00f3n. A veces, les ofrec\u00eca tabaco para las \u00faltimas pitadas mientras hablaba de las cosas de la vida, la ense\u00f1anza de los hijos, de sus quehaceres dom\u00e9sticos. Era tan amigable que su t\u00edtulo original de \u201c<strong>Maestro de Justicia<\/strong>\u201d se deform\u00f3 de boca en boca hasta convertirse en \u201cMastro Titta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A los 17 a\u00f1os, en 1796 lo emple\u00f3 el Papa Pio VI. Era un chico de baja estatura pero al crecer se hizo morrudo. Los primeros \u201ctrabajos\u201d fueron&nbsp;<strong>decapitaciones<\/strong>. No muchas,&nbsp;<strong>seis en cinco a\u00f1os.<\/strong>&nbsp;Pero desde 1801, los franceses invadieron los estados pontificios y entonces tuvo mucho m\u00e1s trabajo porque los soldados de Napole\u00f3n convirtieron en delito aquellas acciones que hasta su llegada no lo eran como por ejemplo conspirar contra Francia. El asunto era que ante la sola sospecha se mandaba al acusado a visitar al Mastro Titta y este pas\u00f3 a realizar&nbsp;<strong>casi una ejecuci\u00f3n por d\u00eda<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mastro Titta y su capa escarlata<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando sal\u00eca de su casa para cumplir con estas obligacioines se pon\u00eda una capa escarlata con capucha, tomaba sus herramientas y cruzaba el Puente de Sant\u00b4Angelo camino hacia la Piazza del Popolo o sino hacia Campo dei Fiori o Piazza de Velabro (cerca del Tiber) los lugares donde se realizaban las ejecuciones. De ah\u00ed, naci\u00f3 la expresi\u00f3n: \u201c<em><strong>Mastro Titta passa ponte<\/strong><\/em>\u201d (Maestro Titta pasa el puente) lo que significaba que hab\u00eda un ajusticiamiento inminente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tn.com.ar\/resizer\/6PIiljqu-OpT-1A7G_an9llr1hE=\/767x0\/smart\/filters:format(webp)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/artear\/HEKLY4ZZKRCEFJWKDASGGXEB4E.jfif\" alt=\"La casa, a\u00fan conservada, donde viv\u00eda el verdugo de Roma.\"\/><figcaption>La casa, a\u00fan conservada, donde viv\u00eda el verdugo de Roma.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La voz se corr\u00eda con la velocidad del rel\u00e1mpago y la gente se amontonaba alrededor del pat\u00edbulo para ver c\u00f3mo procedia el verdugo. La mayor\u00eda de las veces hab\u00eda tumultos, codazos, trompadas, para ganar una mejor ubicaci\u00f3n, lo que demoraba todo el procedimiento para desgracia del condenado. En otras ocasiones, la expresi\u00f3n era: \u201c<em><strong>Non passa ponte<\/strong><\/em>\u201d, lo que significaba que ese d\u00eda no habr\u00eda diversi\u00f3n para el vulgo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Vaticano, las ejecuciones eran&nbsp;<strong>un ritual que involucraba al Papa<\/strong>, que rezaba en privado por el alma de aquel al que iban a matar. El reo pasaba sus \u00faltimas doce horas con la hermandad religiosa de San Juan Bautista Decapitado, cuyos miembros rezaban con \u00e9l y escuchaban su \u00faltima confesi\u00f3n. Las ejecuciones papales no pod\u00edan llevarse a cabo hasta despu\u00e9s de la puesta de sol, cuando ya se hubiera rezado el Ave Mar\u00eda. En ese momento, se llevaba al preso en procesi\u00f3n solemne hasta el cadalso donde lo esperaba el Mastro Titta. El llamaba a los condenados \u201cmis pacientes\u201d y dec\u00eda que las ejecuciones eran \u201csu tratamiento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mastro Titta, hombre de hacha y garrote<\/h2>\n\n\n\n<p>Utilizaba el hacha y con el tiempo emple\u00f3 un garrote o \u201c<em>mazzatello<\/em>\u201d con el cual&nbsp;<strong>destrozaba el cr\u00e1neo del pobre infeliz<\/strong>. Luego lo degollaba. Este \u201c<em>mazzatello<\/em>\u201d ten\u00eda un mango largo y cabeza de hierro con el cual golpeaba en la sien o en el centro del cr\u00e1neo (desde la llegada de los franceses tambi\u00e9n utiliz\u00f3 la&nbsp;<strong>guillotina<\/strong>). Finalizada su tarea, mostraba a los cuatro costados la cabeza del ajusticiado. Para los cr\u00edmenes especialmente atroces, utilizaba el descuartizamiento atando las extremidades del condenado a cuatro caballos que sal\u00edan al galope. Luego distribu\u00eda los restos en diferentes lugares del pat\u00edbulo. Con ceremoniosos ademanes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tn.com.ar\/resizer\/-6nX7p4zkWvsEtByRzSXcsNhUmE=\/767x0\/smart\/filters:format(webp)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/artear\/4KP6CZTKUNBRNP2YXNJFU46KJU.jfif\" alt=\"La indumetaria y otros elementos de Mastro Titta, conservados en el Museo de Criminolog\u00eda de Roma.\"\/><figcaption>La indumetaria y otros elementos de Mastro Titta, conservados en el Museo de Criminolog\u00eda de Roma.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En aqu\u00e9l entonces, se cre\u00eda que las ejecuciones deb\u00edan ser p\u00fablicas como&nbsp;<strong>forma de prevenci\u00f3n de delitos.<\/strong>&nbsp;Incluso hay versiones que dicen que las madres llevaban a sus hijos a presenciarlas y que cuando ca\u00eda la hoja de la guillotina o Mastro Titta mostraba la cabeza del condenado ellas le pegaban un coscorr\u00f3n a los peque\u00f1os como m\u00e9todo de educaci\u00f3n, como para que ese instante, impresionante sin m\u00e1s, quedase grabado a fuego en sus conciencias. Por su parte, Giovanni Bugatti, al finalizar, regresaba a su casa a ayudar a su mujer a hacer paraguas.<\/p>\n\n\n\n<p>De su viaje de un a\u00f1o por Italia,&nbsp;<strong>Charles Dickens&nbsp;<\/strong>public\u00f3 Estampas de Italia (1846). En este libro, cont\u00f3 historias de los diferentes lugares donde estuvo y de las gentes que conoci\u00f3. Uno de esos relatos tiene que ver con una ejecuci\u00f3n a la que asisti\u00f3 en Roma y cuyo verdugo era Mastro Titta.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 1796 y 1864, Giovanni Bugatti ejecut\u00f3 a 516 personas aunque otras cr\u00f3nicas hablan de 816 condenados a muerte por la Iglesia. Se jubil\u00f3 a los 89 a\u00f1os y el Papa Pio IX le asign\u00f3 una&nbsp;<strong>considerable renta mensual<\/strong>&nbsp;por los servicios prestadsos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Museo de Crimonolog\u00eda de Roma,&nbsp;<strong>se conserva la capa roja con salpicaduras del sangre<\/strong>&nbsp;y algunos de sus instrumentos, como el \u201c<em>mazzatello<\/em>\u201d. En la actualidad, hay bares y pizzer\u00edas romanas que llevan el nombre de Mastro Titta, un nombre que abandon\u00f3 su halo sanguinario para convertirse en una marca comercial atractiva para turistas que ya no buscan paraguas de colores sino comer una tradicional pizza margherita.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hombre de carne y hueso, lejos estaba de cualquier profundidad metaf\u00edsica, mucho menos de esa pr\u00e1ctica vulgar de la pol\u00edtica y a distancia inimaginable de aquel otro arte abyecto e&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":52175,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-52174","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52174"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52177,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52174\/revisions\/52177"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52175"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/corrientesdetarde.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}