Los combustibles no detienen su escalada durante marzo y anticipar con qué precio amanecerán las pizarras de las estaciones de servicio se volvió un ejercicio de futurología. La dinámica de ajustes casi diarios quedó reflejada en lo ocurrido ayer en la capital correntina donde la nafta Súper el producto más vendido del mercado finalmente perforó la barrera de los $2.000.
Tomando como referencia a YPF, ese combustible registró un nuevo incremento de $20 en apenas horas, al pasar de $1.998 a $2.018 por litro. Como ocurre habitualmente, el resto de las petroleras replicaron el movimiento en ese producto y ajustaron sus valores en línea con el precio marcado por la compañía de mayoría estatal, consolidando un esquema en el que cada suba se traslada rápidamente a todo el mercado.
En este contexto, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Corrientes (CESCOR), Carlos Gold, explicó que la tendencia alcista responde a factores externos que hoy condicionan el comportamiento de los combustibles a nivel global.
“Era imposible que la escalada de precios del petróleo, a raíz del conflicto bélico en Medio Oriente, no acarree consecuencias en los precios del combustible”, sostuvo.
El referente del sector remarcó que se trata de una coyuntura internacional que impacta en todos los países, aunque con diferentes niveles de intensidad. “Esta situación está golpeando en todo el mundo, no solo en Argentina”, afirmó y agregó que en el caso local existe un factor que atenúa parcialmente el impacto: la producción propia de crudo.
“Tenemos la ventaja de ser un país productor de petróleo. Solo un porcentaje bajo de lo que consumimos se importa, lo cual hace que, en comparación con países que dependen totalmente del abastecimiento externo, los aumentos hayan sido menores”, explicó Gold.
Aun así, la presión de los precios internacionales termina trasladándose a los surtidores y alimenta una dinámica de subas constantes que impacta de lleno en el bolsillo de los consumidores y en los costos de la economía en general. En paralelo, el Gobierno nacional busca contener esa inercia mediante medidas puntuales.
En las últimas horas, decidió suspender el aumento del impuesto a los combustibles que estaba previsto para abril, con el objetivo de frenar la escalada en un momento en que la nafta ya supera los $2.000 en todas sus variantes.
Estas subas harán que el mercado se retraiga, tal como ocurre toda vez que hay alzas significativas.