La mediática había dicho que había decidido separarse porque él era muy celoso, pero una imagen dio que hablar en las redes.
Wanda Nara volvió a la Argentina y se reencontró con Martín Migueles, de quien supuestamente estaba separada y no veía desde hacía un mes. La cita quedó expuesta en las redes por uno de los hijos que tuvo con Maxi López, que mostró la insólita situación que se desencadenó en su casa.
El adolescente publicó la foto de una mesa llena de figuritas del Mundial y arrobó a su mamá, a una de sus hermanas y al empresario, evidenciando que se encontraban chequeando el álbum y compartiendo un momento de distensión.
Días atrás, la mediática había dicho que dejó a su novio luego de blanquearle “lo que había pasado con Agustín Bernasconi”, el músico con el que recientemente filmó una película en Uruguay, y con quien se la vinculó sentimentalmente poco después de separarse de Mauro Icardi.

En diálogo con Yanina Latorre, Wanda Nara reconoció que no está al tanto de la causa contra Migueles, quien está bajo la mira de la Justicia por supuestas maniobras financieras ilegales e intermediar en el cobro de presuntas coimas para habilitar importaciones con el sistema SIRA durante la gestión de Alberto Fernández.
El rol de Martín Migueles y las gestiones para “sacar la SIRA”
Martín Migueles quedó en el ojo del huracán tras el levantamiento parcial del secreto de sumario en la causa que investiga presuntas maniobras ilegales vinculadas al sistema SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina), que dejó al descubierto un entramado de empresarios, intermediarios y funcionarios públicos sospechados de haber facilitado el acceso irregular a dólares oficiales mediante el pago de coimas calculadas sobre el valor del dólar blue.
Uno de los tramos más sensibles del expediente reconstruye conversaciones mantenidas por él con distintos interlocutores que buscaban acceder rápidamente al mercado oficial de cambios.
De acuerdo con la fiscalía, los mensajes muestran “una cadena de intermediación” en la que ciertos contactos acercaban empresas interesadas en obtener divisas, Migueles actuaba como nexo operativo y otro grupo de personas presuntamente tenía capacidad de “gestionar o influir” sobre la aprobación de las solicitudes ante áreas estatales.