El jurado falló en forma unánime contra el dueño de Tesla y declaró que Sam Altman, CEO de OpenAI, no es responsable porque la demanda fue presentada fuera de plazo.
Un jurado en Oakland, California, desestimó la demanda de Elon Musk contra OpenAIen el marco de una batalla judicial que fue seguida de cerca en el sector tecnológico, y especialmente en el negocio de la inteligencia artificial.
El dueño de compañías como Tesla y SpaceX demandó a la organización detrás de ChatGPT inicialmente en el 2024, acusándola de haber traicionado la filosofía original grupo, que surgió en el 2015 como una organización sin fines de lucro y de cuya fundación él mismo participó.
El eje de la reciente determinación es de orden temporal. En su deliberación, la jueza Yvonne Gonzalez Rogers aceptó el punto de vista del jurado, que en su rol consultivo determinó en forma unánime que la demanda de Musk fue presentada fuera de plazo. En otras palabras: no dijeron que las acusaciones son invalidas, sino que prescribieron.
Fue una cuestión de umbrales: Musk presentó la demanda cuatro años después de su última contribución económica a OpenAI, cuando el plazo establecido es de tres años.

“Los hechos y la cronología de este caso han sido claros desde hace tiempo, y celebramos la decisión del jurado de desestimar estas demandas por extemporáneas”, comentó un vocero de Microsoft, otra de las compañías protagónicas en esta batalla legal, que incluso acogió a Altman cuando fue separado de su cargo en el 2023.
Elon Musk vs. OpenAI: las claves para entender el enfrentamiento
La determinación de Gonzalez Rogers pone fin, eventualmente, al pleito entre Musk y Altman, el actual director ejecutivo de OpenAI, que es de larga data. Decimos “eventualmente”, porque el dueño de la red social X adelantó que apelará el fallo.
Las alegaciones de Musk por “abuso de confianza y enriquecimiento ilícito se desestiman por extemporáneas”, declaró la jueza, según recogió CNBC. Aunque el magnate aún podía apelar el fallo, Rogers le comunicó a su abogado que desestimaría la apelación de inmediato.

El juicio comenzó el 28 de abril en un Tribunal Federal de Oakland, en California, Estados Unidos. Durante aproximadamente tres semanas se sucedieron testimonios, incluyendo explosivas declaraciones de Sam Altman, el actual CEO de OpenAI, que acusó a Musk de idear “juegos mentales” para generar inestabilidad en la organización.
Para desprevenidos, el litigio deriva de una demanda presentada por Musk, en la que acusó a OpenAI de incumplimiento de contrato al dejar de ser una organización sin fines de lucro, figura con la que surgió en el 2015 cuando él era parte del proyecto.
Tal como señalamos anteriormente en Tecno, el punto de inflexión en este enfrentamiento es el paso que OpenAI concretó en octubre de 2025, cuando acordó su divorcio de Microsoft, y con ello consiguió luz verde para profundizar sus iniciativas puramente comerciales.

Naturalmente, otro quiebre en este tironeo fue el gran éxito de ChatGPT, que se lanzó unos cuatro años después del apartamiento de Musk de OpenAI. Ya al frente de la red social X, el multimillonario creó su propia empresa de IA, que desarrolló un chatbot con funciones similares —aunque más polémico desde sus bases— llamado “Grok”.
En una petición posterior a la demanda original de 2024, el dueño de SpaceX reclamó una indemnización de más de 130 millones de dólares, además de la destitución de Altman como CEO de OpenAI, al que acusó de liderar un esquema fraudulento.
En el caso de que Musk hubiera obtenido el apoyo del jurado, OpenAI se hubiese visto forzada a retomar su estructura previa y a desestimar su plan para salir a la Bolsa de Valores. Además de la renuncia de Altman como CEO, la demanda exigía el apartamiento de Greg Brockman, actual presidente de la organización.
El juicio capturó la atención internacional, a pesar de que el final parecía anunciado. Siguiendo el repaso de Engadget, “incluso antes de que comenzara, Musk tenía pocas probabilidades de conseguir las medidas cautelares que buscaba”.