La selección asiática lleva una campaña irregular y con escasa producción ofensiva. Sin embargo, cuenta con un futbolista capaz de marcar diferencias en los metros finales.
Argentina enfrentará a Jordania el próximo sábado 27, desde las 23 (hora argentina), en Dallas, Estados Unidos, por la última fecha del Grupo J del Mundial 2026. El conjunto dirigido por Lionel Scaloni buscará un lugar entre los ocho mejores del certamen ante un seleccionado que avanzó de fase con dificultades y que apenas convirtió dos goles en todo el torneo.
El equipo jordano tuvo serios inconvenientes para generar peligro en ataque durante la fase de grupos. Sus únicos tantos fueron obra de Ali Olwan, quien marcó el empate parcial frente a Austria en una derrota posterior, y de Nizar Al-Rashdan, autor del gol que le permitió ponerse en ventaja ante Argelia antes de terminar cayendo. A pesar de sus limitaciones ofensivas, logró meterse en la instancia eliminatoria y ahora tendrá por delante el desafío más exigente de su participación mundialista.
La principal referencia futbolística de Jordania es Mousa Tamari, delantero del Rennes de Francia y una de las figuras más reconocidas de su plantel. Su velocidad, capacidad de desequilibrio y experiencia en el fútbol europeo lo convierten en el jugador a seguir para la defensa argentina.
Otro nombre importante es el de Ehsan Haddad, lateral derecho y capitán del seleccionado. El experimentado defensor desarrolla su carrera en la liga jordana y es una de las voces de liderazgo dentro del grupo.
La diferencia de jerarquía entre ambos planteles también queda reflejada en el valor de mercado. Según Transfermarkt, todo el plantel jordano está tasado en 20,3 millones de euros, una cifra inferior a la cotización individual de Nicolás González, habitual alternativa de Scaloni en la Selección argentina, cuyo pase está valuado en 22 millones de euros.