(Corresponsalía Buenos Aires) – Superando el impacto político generado por las últimas controversias internas, el Gobierno nacional volvió a concentrar sus esfuerzos en la agenda legislativa, con especial atención en la reforma política. El proyecto, que ya fue incorporado al temario de sesiones extraordinarias y tuvo un primer tratamiento en comisión en el Senado, es considerado prioritario por el Poder Ejecutivo, que busca sancionarlo antes de que finalice el año.
La coordinación de las negociaciones quedó en manos del jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien inició una serie de conversaciones con gobernadores y referentes de distintos espacios políticos con el objetivo de reunir los consensos necesarios para que la iniciativa avance en el Congreso.
Uno de los principales ejes de la propuesta oficial es la modificación del régimen de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La intención del Ejecutivo es avanzar hacia un esquema que elimine esa instancia electoral, aunque la iniciativa encuentra reparos tanto en sectores de la oposición como entre fuerzas consideradas habitualmente dialoguistas.
Frente a esas resistencias, el Gobierno trabaja en una alternativa que permitiría sostener acuerdos electorales sin recurrir a las primarias. Según trascendió, el mecanismo en estudio contempla que distintas fuerzas políticas puedan respaldar a un mismo candidato presidencial, manteniendo al mismo tiempo listas legislativas propias.
La propuesta, que aún se encuentra en etapa de elaboración, estaría diseñada para adaptarse al sistema de Boleta Única de Papel. Desde el oficialismo aclaran que no se trataría de una reedición de las tradicionales listas colectoras ni de la denominada Ley de Lemas, aunque reconocen que compartiría algunas características al habilitar respaldos comunes para la categoría presidencial.
El planteo apunta a ofrecer una herramienta que facilite la conformación de acuerdos electorales entre diferentes partidos sin necesidad de constituir alianzas formales. De esa manera, las fuerzas que decidan acompañar una candidatura presidencial podrían conservar su identidad política y competir con listas propias para cargos legislativos.
En paralelo, la Casa Rosada procura sumar el respaldo de los gobernadores, considerados actores clave para la viabilidad de la reforma. Algunos mandatarios provinciales analizan con interés un esquema que les permita vincular sus candidaturas locales con una fórmula presidencial competitiva, manteniendo al mismo tiempo autonomía en la conformación de sus listas.
Con ese objetivo, el jefe de Gabinete comenzó una ronda de reuniones que continuará durante las próximas semanas. La intención oficial es arribar a un entendimiento político que permita enviar una versión revisada del proyecto al Congreso una vez finalizado el receso invernal.
Las PASO fueron incorporadas al sistema electoral argentino con el propósito de ordenar las competencias internas de los partidos y definir candidaturas mediante el voto ciudadano. A lo largo de los últimos años también fueron utilizadas por distintas coaliciones para resolver liderazgos y conformar listas de unidad, por lo que su eventual eliminación genera posiciones encontradas entre las distintas fuerzas políticas.
En el Senado persisten interrogantes respecto del funcionamiento concreto del nuevo mecanismo propuesto por el Ejecutivo. Legisladores de diferentes bloques señalaron que todavía no conocen el articulado definitivo ni aspectos operativos como la cantidad de listas que podrían asociarse a una misma candidatura presidencial dentro del esquema de Boleta Única de Papel.
La Unión Cívica Radical aparece como uno de los espacios decisivos para el tratamiento parlamentario de la reforma. Debido a que el proyecto requiere mayoría absoluta en el Senado, los votos del bloque radical serán determinantes para definir su futuro. Mientras algunos dirigentes se muestran dispuestos a debatir modificaciones al sistema vigente, otros sostienen que las PASO continúan siendo una herramienta relevante para garantizar la competencia interna y la participación democrática.
Dentro del radicalismo también existe el debate sobre las implicancias políticas que podría tener un eventual esquema de acompañamiento a una candidatura presidencial compartida conservando listas legislativas propias, una definición que, según distintos referentes del partido, deberá ser analizada por los órganos partidarios correspondientes.
Mientras continúan las negociaciones, el Gobierno apuesta a construir un consenso amplio que permita aprobar la reforma política antes de fin de año y establecer las reglas electorales que regirán los próximos comicios nacionales.