La reina del pop protagonizó la edición de julio con una producción de inspiración boudoir para presentar la estética de Confessions II.

Madonna protagoniza la tapa de la edición julio de Vogue Italia con una producción que funcionó como un puente entre su pasado y el presente.
La artista presentó la estética de Confessions II, su esperado decimoquinto álbum de estudio, que salió a la venta el 3 de julio y donde retoma, veinte años después, el universo de Confessions on a Dance Floor, el disco que redefinió su carrera y volvió a poner al dance y la música disco en el centro de la escena pop.
En la producción de moda, Madonna apostó por una estética lencera de inspiración vintage con un marcado aire boudoir.

El estilismo y la dirección creativa estuvieron a cargo de IB Kamara y Raw Materials, mientras que la ropa combinó piezas de su archivo personal, entre ellas un corset, zapatos, pendientes e incluso sus icónicos grillz.
El look principal se construyó a partir de un corset color nude de silueta estructurada que definió la cintura, por debajo un sujetador de Maison Close y body manga larga nude.

Sumó calentadores en brazos y piernas en mismo tono claro, superpuestos con tull fino en color rosa, y por debajo medias largas red en rosa nude de Capezio, un recurso que reforzó la inspiración en la danza clásica.
Madonna completó el estilismo con un culotte de Skims y stilettos dorados de acabado brillante.

En la entrevista con Vogue, Madonna confesó: “Es un álbum sobre la consciencia y la libertad. Bailar no es un acto sin sentido, sino que te permite crear un sentido de comunidad y conexión”.
En cuanto al beauty look, la reina del pop llevó el pelo rubio platinado con ondas desarmadas y volumen, dispuesto sobre el suelo para generar un efecto etéreo y teatral.

El make up, de estilo romántico y contemporáneo, destacó por una piel luminosa y de acabado natural, sombras en tonos champagne y rosados, un delineado sutil, pestañas definidas y labios nude con acabado satinado, logrando el estilo pop de Madonna con una interpretación actual y sofisticada.
Madonna también reflexionó sobre mundo digital: “Hoy, con los smartphones, ya no nos conectamos de verdad, aunque nos engañemos pensando que sí. En cambio, cada pista de baile es un espacio ritual donde liberas tu cuerpo y tu mente; la ansiedad desaparece y tienes la oportunidad de alcanzar, quizás, un estado de consciencia más profundo”.