Tristeza bovina: Corrientes registra pérdidas de hasta el 30% en la producción de terneros

El médico veterinario y asesor ganadero Luis Rivero advirtió sobre el “desastroso” impacto de la enfermedad transmitida por la garrapata en la región. Aseguró que la inmunización es la herramienta clave para revertir los bajos índices de destete que amenazan el stock ganadero provincial.

En una reciente entrevista para Valor Agro, el Dr. Luis Rivero, médico veterinario y asesor ganadero, brindó un panorama preocupante sobre la situación de la ganadería en la provincia, específicamente en el departamento de Curuzú Cuatiá. Según el especialista, la tristeza bovina está provocando caídas drásticas en los índices de destete, lo que impacta directamente en la reposición de animales y el stock ganadero general.

Rivero explicó que, históricamente, las mermas entre el tacto y la marcación en vientres adultos rondaban entre el 5% y el 7%. Sin embargo, la irrupción de brotes de tristeza bovina ha elevado estas cifras a niveles críticos. “Estamos con mermas en algunos campos que están con brote del 25% y el 30%; es decir, de cada 100 vacas que logramos preñar, solamente tenemos 70 terneros. Eso es un desastre”, sentenció el profesional, calificando la situación como “de terror” para el productor.

¿Qué es la tristeza bovina?

Para comprender la gravedad del problema, es necesario precisar que la tristeza bovina es un cuadro clínico provocado por un complejo de enfermedades: la babesiosis (causada por protozoarios) y la anaplasmosis (causada por una bacteria). El principal transmisor de estos patógenos es la garrapata común del bovino (Rhipicephalus microplus), la cual abunda en regiones tropicales y subtropicales como el NEA debido a las altas temperaturas y la humedad. El nombre de “tristeza” deriva del profundo estado de decaimiento, anemia y depresión que manifiestan los animales afectados, ya que los agentes infecciosos se reproducen y destruyen los glóbulos rojos. Además de la posibilidad de muerte, los animales que sobreviven sufren pérdida de peso, menor producción de leche y daños en el cuero.

La importancia de la prevención

El asesor destacó que, si bien existen mermas normales que se manejan con vacunas reproductivas tradicionales, el impacto actual de la tristeza requiere medidas más contundentes. Al ser una enfermedad endémica y persistente, la recomendación principal para los productores es la inmunización.

“Lo único que nos queda son las inmunizaciones; tenemos que proteger a nuestros rodeos. No podemos seguir con estas pérdidas”, enfatizó Rivero. La falta de terneros no solo afecta la rentabilidad del campo, sino que también repercute a largo plazo en la disponibilidad de carne para el consumo de la población, ya que un stock ganadero debilitado significa menos materia prima disponible en el mercado.

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