Tras un periodo de bajante, los especialistas advierten que para noviembre y diciembre los caudales frente a la ciudad estarán por encima de lo normal. El fenómeno ya está plenamente instalado y podría alcanzar su mayor intensidad durante el verano.
El fenómeno climático El Niño ya es una realidad confirmada y sus efectos comenzarán a sentirse con fuerza en la región durante los próximos meses. Según el último reporte del Observatorio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y la Universidade Federal de Santa Maria (Brasil), existe una probabilidad cercana al 100% de que estas condiciones se mantengan durante todo el 2026.
Para la provincia de Corrientes, el dato más relevante surge de las proyecciones hidrológicas. El informe técnico destaca que el río Paraná frente a la capital correntina iniciará un proceso de recuperación progresiva en primavera, pero el punto crítico llegará hacia el cierre del año.
El Paraná, por encima de lo normal
De acuerdo con los modelos analizados por los expertos de la UNNE, se espera que el río alcance valores normales en octubre. Sin embargo, la tendencia indica que durante noviembre y diciembre los niveles se ubicarán por encima de la media histórica.
Incluso, el Observatorio advierte que algunos escenarios proyectan caudales “elevados o muy elevados” hacia el inicio del verano, lo que requiere un seguimiento estricto en toda la zona metropolitana de Corrientes y en las localidades ubicadas aguas abajo.
Llamado a la prevención
Los especialistas aclaran que, si bien el fenómeno está instalado, esto no significa necesariamente que ocurran eventos extremos de forma inevitable, pero sí representa un “escenario de mayor riesgo hidrometeorológico”. La situación no depende solo de las lluvias locales, sino también de las precipitaciones previstas para el sur de Brasil y Paraguay, que drenarán hacia la Cuenca del Plata.
“Más que una señal de alarma, la consolidación de El Niño debe interpretarse como un llamado a anticipar decisiones”, señala el documento difundido por UNNE Medios. En este sentido, recomiendan a los municipios y organismos de defensa civil reforzar desde ahora las tareas de monitoreo y el mantenimiento de sistemas de drenaje para reducir vulnerabilidades ante un verano que se perfila como “exigente” en términos hidrológicos.