La víctima presentaba las lesiones más complejas en el rostro y la cabeza, pero también acusaba moretones en todo el cuerpo. Es la segunda vez que el sujeto agrede a la efectivo en poco tiempo y frente a sus hijos menores. La mujer se negó a abandonar el hospital.
Las celebraciones por el Día de la Policía terminó de la peor manera para una cabo de la fuerza, luego de ser brutalmente apaleada por su pareja en su casa, al regresar de la fiesta principal y tras una fuerte discusión que ya había incluido una cachetada en pleno festejo. La mujer debió ser hospitalizada con su rostro desfigurado a golpes, el hombre quedó demorado unas horas y luego fue liberado.
Según indicaron fuentes reservadas de la investigación, el caso sucedió la madrugada del sábado, alrededor de las 5 de la madrugada en plena fiesta central por el Día de la Policía que se llevó a cabo en un salón del barrio Vélez Sarsfield, en la capilla Jesús Misericordioso. Allí se hizo presente toda la plana mayor local de la fuerza y decenas de efectivos y sus familias, hasta autoridades judiciales locales y el propio intendente.
Todo transcurrió con normalidad, hasta que Mariela, una cabo de la Policía que había ido con su esposo de apellido Fiol, decidieron retirarse del lugar, según algunos presentes, luego de algún altercado entre ellos y de no muy buena manera, ya que la joven fue abofeteada por el sujeto, a la vista de todos, sin que nadie interviniera. El sujeto se había pasado de tragos y comenzó a ponerse beligerante y hacer escenas de celos, frente a los camaradas de su mujer y ella, para evitar un incidente mayor en el lugar, decidió retirase.
Pero no terminó todo allí, al llegar a la vivienda familiar, el sujeto aun completamente exaltado, arremetió contra su esposa de la peor manera y frente a los hijos menores de la pareja, dándole una brutal golpiza en la cara, en la cabeza y el resto del cuerpo que la dejaron con lesiones de consideración que obligaron a su hospitalización. Uno de los niños debió llamar por teléfono a su abuela para decirle que su “papá estaba lastimando a su mamá”.
Según la información a la que tuvo acceso diario época, la joven policía presentaba un traumatismo de cráneo, con un cefalohematoma frontal y un traumatismo severo de mandíbula. “Entró con la cara desfigurada de todos los golpes que recibió, con una crisis nerviosa por la situación que encima sucedió frente a sus hijos menores”, explicó una alta fuente de la investigación.
La investigación recayó en la Comisaría de la Mujer y el Menor, con injerencia en la Fiscalía de Investigaciones Concretas del doctor Osvaldo Ojeda, quien esa misma madrugada del sábado abrió una causa. El sujeto que atacó a su esposa quedó detenido por algunas horas en lo que en un principio fue una contravención, la cual pagó y luego salió en libertad, dijeron allegados al caso.
Pero en este contexto, depende de los informes médicos y de la denuncia que pueda formular la mujer, para que la instancia judicial avance. Ayer por la tarde, Mariela, de 29 años, estuvo a punto de recibir el alta hospitalaria, pero la mujer aún aterrada por lo vivido, prefirió quedarse en el hospital y fue ingresada al sector de clínica médica para continuar en observación. Claramente, sobrepasada emocionalmente.
Desde la Justicia, que ya inició de oficio una causa, esperan todos los informes médicos. En caso que estos arrojen lesiones graves, el fiscal podría avanzar en el procesamiento del golpeador sin requerir que la víctima radique la denuncia correspondiente, ya que en este caso habría evidencia contundente en contra del sujeto. Pero por ahora todo indica y es imperativo, que la propia víctima pueda realizar la denuncia pertinente.
Sobre todo teniendo en cuenta que el agresor ya es un reincidente. Un hecho que destacan algunos allegados al caso, es que la agresión comenzó en la fiesta y que al parecer, nadie evitó que pase a mayores.
Según las fuentes consultadas, hace poco tiempo el sujeto ya había incurrido en otro hecho de violencia extrema contra su pareja y al igual que este fin de semana habría sucedido frente a sus hijos menores.