La jornada electoral finalizó a las 17 horas. Los sondeos anticipan una definición muy ajustada entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
Este domingo a las 17:00 horas, finalizaron las elecciones presidenciales en todo el territorio de Brasil. Tras el cierre definitivo de las urnas, el país aguarda con gran expectativa que el Tribunal Superior Electoral (TSE) difunda los primeros resultados oficiales para definir quién será el próximo jefe de Estado o si la contienda entre Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro y los otros 11 candidatos deberá extenderse a una segunda instancia.
La jornada democrática, que había comenzado a las 8 de la mañana, se desarrolló a lo largo de un extenso padrón que abarcó realidades muy distintas: desde las comunidades de la selva amazónica hasta las regiones agrícolas del sur y las favelas de las grandes ciudades. Esta votación volvió a enfrentar a los dos sectores políticos que concentran la polarización de la mayor economía de América Latina.
Por un lado, el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, busca alcanzar su cuarto y último mandato tras haber centrado su campaña en la defensa de la soberanía nacional. Su principal rival es el senador opositor Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro (quien recibió una condena de 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado ocurrido tras su derrota en 2022).
De acuerdo a los datos arrojados por las últimas encuestas, se proyecta un empate técnico y una contienda sumamente estrecha. Los sondeos anticipan que ninguno de los candidatos lograría alcanzar el 50% de los sufragios necesarios para imponerse de manera directa. En caso de que los datos oficiales del TSE confirmen este escenario, la disputa presidencial se definirá en una segunda vuelta electoral, prevista para el próximo 25 de octubre.