Dos delincuentes detenidos en la sección Alcaidía de la Unidad Regional (UR) Quinta de Santo Tomé son investigados, al igual que dos policías, por un asalto a mano armada y robo de una cifra millonaria a un centro de cobros de servicios.
Ante la gravedad del caso removieron al comisario mayor Juan Manuel Fernández de la UR y al comisario Cristian Cabral de la comisaría Primera.
Imágenes de una cámara de seguridad demostrarían que uno de los delincuentes que entró a la firma comercial, en la madrugada del jueves 17 de septiembre, sería un hombre que debía estar encerrado en una celda.
Lo curioso es que no se habría tratado de una fuga, sino de un presunto acto de connivencia con dos efectivos de la Policía provincial: un hombre y una mujer.
La hipótesis que a esta altura manejan las autoridades judiciales es que ese interno y otro con quien comparte la celda, fueron dejados salir por los custodios de turno con el fin de cometer el robo y regresar.
Ayer, desde esferas policiales y judiciales existía un recelo en brindar más detalles porque “hay una investigación abierta”, en la que “se trata de esclarecer los hechos”.
Tal como diario época lo reflejó oportunamente, al menos tres delincuentes entraron a la casa del propietario de una sucursal de Pago Fácil y mantuvieron privado de la libertad a un empleado, mientras dos de ellos robaban la recaudación del comercio usando las llaves quitadas a su víctima.
El doble delito se produjo a la madrugada y según datos oficiales el monto de dinero en efectivo sustraído rondaría en más de tres millones de pesos.
El robo de dinero ocurrió en un local situado apenas a 30 metros de la comisaría seccional Primera y de la Unidad Regional Quinta de Policía.
Todo comenzó poco antes de las 4. El grupo de malhechores accedió a la vivienda de un empresario donde estaba una persona que trabaja para él en la atención del centro de cobros de avenida San Martín casi Brasil, en la zona céntrica.
Bajo amenazas, el empleado permaneció maniatado sobre una silla durante el tiempo que dos de los malvivientes fueron hasta el negocio con un juego de llaves.
Una cámara de seguridad captó a los ladrones en el hall del Pago Fácil, mientras abrían la puerta hacia el área de oficina.
Tras algunos minutos consiguieron dar con la suma en efectivo que estaba guardada en una caja de seguridad.
Los ladrones utilizaron un automóvil encontrado horas después. A la vez, sustrajeron la moto del empleado del comercio y su celular que abandonaron en la calle.
Se trata de una causa marcada por golpes, amenazas y el robo de un monto millonario. Pero la historia parece, ahora, salpicar a la fuerza de seguridad y de confirmarse la “sospecha”, representaría un escándalo institucional.