Lo afirmó Enrique Collantes, integrante de APICC y referente de CAME en Corrientes. El sector textil e indumentaria enfrenta una fuerte caída en ventas, en un contexto general de retracción del consumo y con fuerte competencia de productos importados más baratos.
La recesión económica, la caída del consumo y la apertura de importaciones golpean con fuerza a distintos sectores del comercio y la industria argentina. En ese escenario, uno de los rubros más afectados en Corrientes es el de textil e indumentaria, en que comerciantes advierten una marcada retracción en las ventas desde hace varios meses.
En el microcentro capitalino, las vidrieras exhiben promociones, descuentos y facilidades de pago que buscan atraer compradores y reactivar un mercado que permanece prácticamente paralizado. Sin embargo, desde el sector aseguran que las estrategias comerciales no alcanzan para revertir una situación que atribuyen principalmente a la pérdida del poder adquisitivo y al cambio de prioridades de consumo de las familias.
“Hoy la gente prioriza la comida antes que comprarse una camisa nueva o un pantalón y es entendible en un contexto en el que pagar servicios, alquileres y gastos básicos demanda gran parte del sueldo”, señaló Enrique Collantes, histórico integrante de la Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes (APICC) y referente provincial de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).}
El dirigente mercantil sostuvo que la crisis del sector no es reciente y explicó que la combinación entre inflación, salarios deteriorados y caída del consumo repercute directamente en las ventas de indumentaria.
“Hasta que no se estabilice la economía y exista una verdadera recomposición salarial, el consumo seguirá retraído. Hoy ayudan las promociones bancarias, las cuotas y las bonificaciones que impulsan los comercios, pero son herramientas que sirven solamente para amortiguar el problema, no para solucionarlo”, remarcó.
Collantes también hizo referencia al impacto que genera la apertura de importaciones y la competencia desigual con productos extranjeros de menor precio.
“Es muy difícil para un comerciante que paga alquiler, salarios, impuestos y costos fijos competir con quienes venden productos importados mucho más baratos y sin afrontar la misma estructura de gastos”, expresó.
En esa línea, agregó que el mercado textil enfrenta además nuevos actores y modalidades de comercialización que profundizan la competencia.
“A todo eso hay que sumarle que hoy las grandes cadenas de supermercados también venden ropa. Es un mercado cada vez más competitivo, pero donde no a todos se les exige lo mismo. Por eso a muchos comerciantes se les hace muy cuesta arriba sostenerse”, afirmó.
En el Congreso
La preocupación por la situación del sector textil también llegó en los últimos días al Congreso de la Nación, donde representantes de distintas cámaras empresariales expusieron ante diputados nacionales sobre la crisis que atraviesa la actividad.
Durante el encuentro, Carolina Carregal, gerente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, advirtió que el sector acumula “24 meses consecutivos de caída en las ventas” y más de “20 meses de retroceso en la producción”.
“Venimos de años de restricciones para importar insumos y no creemos que haya que volver a eso, pero tampoco estamos de acuerdo con una apertura abrupta de importaciones”, sostuvo. Además, planteó la necesidad de establecer reglas de competencia más equilibradas frente al avance de productos provenientes del exterior, especialmente desde plataformas chinas.