León XIV visitará al país y en Corrientes recuerdan a Juan Pablo

El Vaticano confirmó que el Papa arribará el 8 de noviembre, poniendo fin a una espera de casi cuatro décadas. En Corrientes, el anuncio revive el histórico paso del Santo Padre polaco en abril de 1987 y el mensaje de esperanza que dejó bajo una jornada inolvidable de lluvia.

Argentina volverá a vivir un acontecimiento que marcará una página especial en su historia religiosa. El Vaticano confirmó que el papa León XIV visitará el país entre el 8 y el 11 de noviembre (estará en Buenos Aires, Córdoba y Luján), poniendo fin a una espera de 39 años desde la última presencia de un Sumo Pontífice en suelo patrio.

El anuncio tiene una carga simbólica singular para una nación de profunda tradición católica que, además, dio a la Iglesia el primer Papa latinoamericano de la historia. Francisco, elegido en 2013, quien nunca pudo concretar una visita a su país durante su pontificado, por lo que la llegada de León XIV representa un hecho largamente esperado tanto por la comunidad eclesial como por amplios sectores de la sociedad.

Tras conocerse la confirmación oficial del viaje, diario época dialogó con el arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, quien destacó el profundo significado que tendrá la presencia del Santo Padre en el país.

Para el prelado correntino, la visita “marca un acontecimiento de profunda trascendencia eclesial, social y espiritual para el país”, ya que la llegada del Sucesor de Pedro “trasciende lo coyuntural para constituir un hecho histórico de encuentro entre la Santa Sede y el pueblo argentino”.

Larregain sostuvo además que este viaje abre una oportunidad para que la sociedad argentina vuelva a encontrarse consigo misma.

“La visita abre una oportunidad para reencontrarnos como sociedad, tender puentes y superar grietas desde la cultura del diálogo y el respeto mutuo”, expresó.

Una visita con un fuerte sentido pastoral

El arzobispo remarcó que, más allá del protocolo propio de una visita de Estado, el verdadero sentido del viaje será pastoral y apostólico.

En ese marco explicó que la presencia del Papa tendrá tres grandes objetivos. El primero será confirmar en la fe al pueblo argentino. Como Sucesor de San Pedro, León XIV llegará para alentar la vida de la Iglesia que peregrina en la Argentina, renovando el compromiso de las comunidades, las parroquias y las familias.

El segundo apunta a renovar la esperanza. En un contexto marcado por dificultades sociales y económicas, Larregain señaló que la palabra del Pontífice buscará sembrar consuelo, cercanía y una mirada integradora, especialmente hacia quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad.

Finalmente, destacó el impulso evangelizador que representa una visita de estas características, invitando a vivir una fe activa, fraterna y comprometida con el bien común.

Para el arzobispo correntino, la preparación para recibir al Santo Padre no debe limitarse a los aspectos organizativos. “Un acontecimiento de esta magnitud no se agota en la logística ni en el despliegue organizativo; su fruto más duradero ocurre en el interior de cada persona y en la vida de las comunidades”, afirmó.

En ese sentido convocó a vivir este tiempo previo con una profunda disposición espiritual. Invitó a acompañar la espera mediante la oración personal y comunitaria, pidiendo por frutos de paz y unidad para toda la Argentina.

También exhortó a recibir las enseñanzas y los gestos del Papa con apertura y escucha generosa, dejando de lado prejuicios o interpretaciones exclusivamente políticas.

Al mismo tiempo propuso preparar la llegada del Pontífice mediante gestos concretos de fraternidad, practicando la empatía, la solidaridad y la reconciliación en la vida cotidiana.

“Dios quiera que este tiempo previo sea una verdadera oportunidad de gracia, encuentro y renovación de la esperanza para todo el pueblo argentino”, concluyó.

El Taragüí y un recuerdo que permanece intacto

La confirmación de la visita de León XIV inevitablemente remite al último viaje de un Papa a la Argentina. Entre el 6 y el 12 de abril de 1987, Juan Pablo II (hoy San Juan Pablo II) protagonizó una histórica gira pastoral por diez ciudades del país en apenas seis días. Corrientes tuvo un lugar privilegiado dentro de aquel recorrido.

El 9 de abril de ese año el entonces Pontífice arribó a la capital correntina. La jornada quedó grabada para siempre en la memoria colectiva. Un intenso temporal amenazó con suspender las actividades previstas, pero la lluvia no pudo vencer la fe de los miles de peregrinos que llegaron hasta el altar levantado en la intersección de las avenidas Independencia y Chacabuco.

Se calcula que unas 100.000 personas participaron de aquella celebración, permaneciendo durante horas bajo un verdadero diluvio.

Diario época fue testigo directo de aquella histórica jornada. “La fe superó la lluvia” fue el título principal publicado en la edición del viernes 10 de abril de 1987, sintetizando el clima vivido durante una de las coberturas periodísticas más importantes de la historia del diario.

Durante la homilía celebrada en Corrientes, Juan Pablo II puso especial énfasis en la importancia del matrimonio y la familia. En ese marco destacó “el valor del matrimonio indisoluble y del auténtico amor conyugal”.

También dedicó un mensaje particularmente dirigido a la región mesopotámica, que atravesaba entonces un proceso de importantes transformaciones vinculadas al aprovechamiento de su potencial hidroeléctrico.

“La profunda transformación económica a la que se encamina la Mesopotamia —sobre todo a través del aprovechamiento de su potencial hidroeléctrico— irá acompañada por una constante mejora interior que os conduzca por caminos de auténtico progreso integral: humano y cristiano”, expresó.

La lluvia nunca dio tregua. Sin embargo, nadie abandonó el lugar. Conmovido por aquella demostración de fe, el Pontífice les dijo a los presentes: “Ustedes han demostrado una gran resistencia y por eso les dejo esta bendición especial”.

La multitud respondió con un cántico que también quedó para siempre en la memoria de los correntinos: “Y llueve… y llueve… y el pueblo no se mueve”.

El saludo en guaraní

Uno de los momentos más emotivos de aquella visita fue el saludo especial que Juan Pablo II dedicó a los pueblos originarios utilizando la lengua guaraní.

“Ché rohaihú, pendé aipó hagüeicha. Pe Caraí Paí Roque González iñrandú tenondé. Pendé Rú ha ñandé Rú, tapendé yovasá”.

La traducción del mensaje expresa: “Yo los quiero como ustedes me quieren. El señor cura Roque González fue inteligente y se destacó. Vuestro Padre (el Papa) y nuestro Padre Celestial (Dios) os bendice”.

Fue un gesto especialmente valorado en una provincia donde la lengua guaraní constituye uno de los pilares de la identidad cultural.

Además de Corrientes, Juan Pablo II visitó durante aquella gira Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Paraná y Rosario. Vale consignar que el Pontífice polaco ya había estado en el país en 1982, aunque aquella primera presencia apenas se extendió durante 30 horas y estuvo profundamente condicionada por la Guerra de Malvinas.

Después de la histórica gira de 1987, Benedicto XVI nunca viajó a la Argentina. Tampoco pudo hacerlo Francisco, el primer Papa argentino, cuyo regreso fue un anhelo permanente que finalmente no llegó a concretarse durante su pontificado.

Por eso, la llegada de León XIV no solo pondrá fin a una espera que se aproxima a las cuatro décadas. También abrirá un nuevo capítulo para la Iglesia argentina y para millones de fieles que volverán a recibir al Sucesor de Pedro con la expectativa de escuchar un mensaje de fe, esperanza y unidad, mientras Corrientes revive el recuerdo imborrable de aquella jornada en la que, bajo una lluvia torrencial, quedó demostrado que la fe podía más que cualquier tormenta.

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