Estudiantes de la ERAGIA y el Colegio Nacional analizaron cómo enfrentar la resistencia a los antimicrobianos

Los responsables del proyecto de extensión de la UNNE “Antibióticos bajo la Lupa: jóvenes por un futuro sin resistencia”, desarrollaron encuentros en estas dos instituciones educativas de Corrientes. La propuesta invitó a los estudiantes a relacionar problemas de salud humana, animal y ambiental, y a fundamentar decisiones sobre el uso de recursos para enfrentar la resistencia a los antimicrobianos.

Estudiantes de la Escuela Regional de Agricultura, Ganadería e Industrias Afines (ERAGIA) y del Colegio Nacional General San Martín -ambos de la ciudad de Corrientes- participaron de los segundos encuentros del Proyecto de Extensión “Antibióticos bajo la Lupa: jóvenes por un futuro sin resistencia”, que se desarrolla en el marco del Programa Acción en Territorio: Innovación y Sostenibilidad de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).

La propuesta consistió en analizar situaciones relacionadas con la resistencia a los antimicrobianos (RAM) y debatir qué decisiones deben tomarse para enfrentar este problema de salud pública. Mediante una actividad grupal, los estudiantes debieron establecer prioridades y distribuir un presupuesto ficticio entre distintas alternativas de intervención.

Para desarrollar la experiencia, el equipo docente diseñó un dispositivo pedagógico inspirado en una propuesta de mural de la Organización Mundial de la Salud (OMS), adaptada al enfoque de Una Salud, que relaciona la salud de las personas, los animales y el ambiente.

Organizados en grupos, los estudiantes analizaron distintos escenarios, identificaron posibles causas, reconocieron consecuencias y establecieron relaciones entre los problemas planteados. Luego recibieron monedas imaginarias que representaban un presupuesto limitado y debieron decidir cómo distribuirlas entre las opciones disponibles.

El ejercicio los llevó a discutir qué acciones debían priorizar y a reconocer que no todas las intervenciones pueden ponerse en práctica al mismo tiempo. Entre las alternativas consideradas se encontraban las inversiones en salud, educación, prevención y vigilancia.

La dinámica permitió incorporar al debate la necesidad de contar con políticas públicas sostenidas para enfrentar la RAM. Si bien el uso responsable de los antimicrobianos, la higiene y la prevención de infecciones dependen en parte de las decisiones individuales, la respuesta también requiere sistemas de vigilancia, acceso a diagnósticos, infraestructura sanitaria, educación y decisiones políticas que permitan sostener las intervenciones a largo plazo.

El objetivo fue que los estudiantes comprendieran que la resistencia a los antimicrobianos no constituye un problema aislado, sino que involucra a las personas, los animales, los alimentos y el ambiente. Por ese motivo, su prevención demanda la participación de distintos sectores y la articulación de responsabilidades.

Construcción colectiva. En ambos encuentros, los jóvenes asumieron un papel activo en el desarrollo de la propuesta. Construyeron sus murales, debatieron las relaciones entre los escenarios planteados y expusieron sus interpretaciones y propuestas ante sus compañeros.

Las presentaciones permitieron observar cómo los estudiantes integraban conceptos, fundamentaban sus decisiones y comunicaban sus ideas a partir de situaciones concretas. El mural funcionó como una herramienta para hacer visibles las relaciones que establecían entre los problemas y las soluciones que consideraban prioritarias.

La experiencia se inscribe en una modalidad de trabajo que busca convertir los contenidos científicos en oportunidades de reflexión, diálogo y pensamiento crítico. En lugar de limitarse a la transmisión de información, el proyecto propone que los jóvenes interpreten problemas vinculados con su entorno, expresen sus puntos de vista y participen en la elaboración de posibles respuestas.

La iniciativa articula a docentes, estudiantes universitarios, instituciones educativas y otros actores que trabajan sobre la resistencia a los antimicrobianos. Los encuentros en el ERAGIA y el Colegio Nacional General San Martín forman parte de este proceso territorial, que continuará con una segunda intervención prevista en la Escuela de San Cayetano.

Abordaje que involucra a distintos sectores. La responsable del proyecto, la doctora Valeria Amable, docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, médica veterinaria, doctora en Ciencias Veterinarias y especialista en bacteriología clínica, explicó que la propuesta reúne profesionales de distintas disciplinas para abordar la resistencia antimicrobiana.

“Integramos en este proyecto de extensión ingenieros agrónomos, médicos veterinarios, bioquímicos y profesionales de la Medicina. Entre todos abordamos un problema complejo, como es la Resistencia Antimicrobiana”, señaló.

Amable explicó que la resistencia está relacionada tanto con el uso inadecuado de los antibióticos como con los procesos evolutivos de las bacterias. Estos microorganismos, algunos de los cuales producen infecciones, pueden desarrollar resistencia a los antibióticos que se utilizan para combatirlos. Cuando una bacteria deja de ser sensible a un medicamento que antes podía eliminarla o impedir su desarrollo, se considera resistente a ese antibiótico.

Entre las prácticas que contribuyen a este problema, la especialista mencionó la automedicación y el incumplimiento de las indicaciones médicas respecto de las dosis, la duración del tratamiento y los intervalos entre las tomas. También señaló el uso de antimicrobianos en la agricultura y la ganadería como parte de los factores que intervienen en la aparición y propagación de la resistencia.

En cuanto a las acciones que pueden llevarse adelante en la vida cotidiana, Amable recomendó lavarse las manos con frecuencia, evitar la automedicación y no administrar medicamentos antimicrobianos a las mascotas sin una indicación veterinaria. Además, advirtió sobre la disposición de los medicamentos sobrantes: no deben arrojarse a los residuos comunes ni al inodoro.

Los aportes de la doctora Amable se vinculan con uno de los ejes de la actividad realizada en ambas instituciones: comprender que el uso responsable de los antibióticos es necesario, pero no basta por sí solo para enfrentar la resistencia a los antimicrobianos. Su prevención también requiere educación, vigilancia, intervención de distintas disciplinas y decisiones que contemplen la salud humana, animal y ambiental.

Comentarios de Facebook