Con una mirada inclusiva y solidaria, las
comparsas barriales están listas para desfilar

 

Al ritmo de la batucada, cientos de comparseros ensayan coreografías para dejar todo en la calzada en esta edición de los Carnavales Barriales. En pocas horas, tanto los vecinos como los turistas que visitan la capital correntina podrán disfrutar de esta celebración popular organizada por la Municipalidad de Corrientes. Este jueves, la primera cita del carnaval itinerante tendrá lugar en el barrio Bañado Norte.

Como cada año, los corsos barriales afianzan su sentido solidario, aportando entre todos los que integran las diferentes agrupaciones su granito de arena para que todos aquellos que deseen participar no dejen de hacerlo por una cuestión económica, además de abrir las puertas de sus comparsas a niños, adolescentes y adultos con discapacidad demostrando que la capital correntina cuenta con un verdadero carnaval inclusivo.

“Nosotros tenemos lo que llamamos un banco solidario, donde reciclamos además de trajes todos los instrumentos musicales donados”, contó Jorge Oviedo, quien coordina la escuela de samba de la histórica comparsa humorística “Los Dandys”. En esta edición, la agrupación cuenta con 108 integrantes, de los cuales 29 integran la batería.

En su casa, por General Paz al 1200, además de funcionar el taller de la comparsa, todas las tardes se reúnen los casi 30 integrantes de la batucada para buscar sus instrumentos reciclados y emprender el recorrido de una cuadra para ensayar los diferentes cortes de percusión en el espacio verde del Mercado de Productos Frescos, ubicado por Lavalle y Mendoza.

Previamente, en la casa de “Roly” -como lo llaman cariñosamente-, tanto él como su esposa Mónica les preparan una chocolatada o un refrigerio a los “músicos dandyleros”.  “Es nuestra manera de estar con ellos, de acompañarlos también”, dijo el actual Rey Momo de su agrupación, quien destacó que dentro de la escuela de samba “la mayoría son chicos con discapacidad que concurren a diferentes escuelas especiales, y ya saben ejecutar los diferentes instrumentos, como rocars y redoblantes”.

ALTA DEMANDA
De 19 a 20.30, en un galpón de pasaje Las Flores en el barrio Juan XXIII, bailarines -en su gran mayoría chicas- ensayan diferentes coreografías que Ñandé Mbareté presentará en esta edición.

Entre pasistas y escuela de samba, suman 150 integrantes “y tuvimos que cerrar el cupo en ese número para que durante las noches de corsos todos puedan disfrutar y lucirse, no pasar corriendo por el tiempo permitido por el reglamento para el desfile”, contó Nancy Coronel, coordinadora general de la comparsa, dando cuenta la alta demanda de vecinos interesados en sumarse.

Con música contagiosa, grandes y chicos ensayan todos los días sus pasos de baile, algunos con los zapatos que usarán en las jornadas de desfile para “acostumbrar” sus pies. En el galpón, ya sea formando varias filas o girando en círculos, practican las coreografías ante la mirada de padres que acompañan desde la vereda en silletas o bancos y con el infaltable tereré para intentar paliar los intensos calores.

En el mismo espacio, de 20.30 a 23 es el turno del ensayo de la batería, integrada por 25 músicos amateurs bajo la dirección de Elías Frutos. “Acá todos colaboramos, desde la comisión, padres y los mismos comparseros para la construcción de este espectáculo que año tras año preparamos para ofrecer al público carnavalero”, destacó Nancy.

CRECER
Divido en 3 espacios, la comparsa Aramú del barrio Bañado Norte y zonas aledañas se prepara para esta nueva edición de Momo. Así, en una vivienda por calle Vélez Sarsfield funciona el taller, en otra practica la escuela de samba y el Pasaje López y Planes de la populosa barriada funciona todas las noches como pista de ensayo para las pasistas.

Ezequiel Escalada, Iván Soto Lugo y Guadalupe Soto es el trío de directores de la agrupación que este año promete “deslumbrar” con su percusión. “El año pasado éramos 15 integrantes y sonábamos como si fuéramos 60 y este año somos 35 así que esperamos sonar mucho mejor; trabajamos para seguir creciendo”, contó Ezequiel.

“Estamos ensayando desde abril, hay muchos chicos nuevos que están aprendiendo percusión y tenemos jóvenes con discapacidad, algunos con retraso madurativo otros en silla de ruedas, a quienes los acompañamos y vemos qué instrumentos le quedan mejor para practicar”, detalló en un claro gesto inclusivo que lleva adelante la comparsa.

En el trío, cada uno cumple un rol importante: “Guadalupe se encarga de coordinar a las chicas y los instrumentos más pequeños; Iván de los repiques y caixas, además del manejo de los instrumentos más grandes y yo de coordinar a toda la batería y guiarlos”, contó el joven, dando cuenta del trabajo en equipo para ofrecer un gran show de batería en las noches de carnaval barrial. “Me respaldo en la sabiduría de ellos”, confesó Ezequiel con las ansias, como miles de comparseros, porque ya comiencen los desfiles itinerantes.