(Nicolás Reif) – La joven figura xeneize sufrió una grave lesión durante el entrenamiento y podría ser operada. La recuperación demandaría varios meses y lo dejaría prácticamente afuera de toda la temporada 2026 y buena parte de 2027.
El entrenamiento de Boca Juniors terminó convertido en una pesadilla. Tomás Aranda, una de las grandes apariciones del equipo, sufrió una fractura del peroné derecho durante la práctica de este miércoles en el Boca Predio de Ezeiza y el panorama es devastador: si se confirma el plazo estimado de recuperación, recién podría volver a jugar a mitad de 2027.
El futbolista de 19 años se lesionó durante la entrada en calor, antes del comienzo formal de la práctica. Mientras participaba de un rondo, se le trabó el pie con el césped y sufrió un fuerte dolor. Los primeros estudios encendieron todas las alarmas dentro del cuerpo técnico y del departamento médico.
La lesión compromete el peroné y la sindesmosis, y existe una alta posibilidad de que deba pasar por el quirófano. Los médicos aguardan las precisiones definitivas de los estudios para establecer el tratamiento, aunque las primeras evaluaciones ya permiten anticipar una recuperación prolongada.
La noticia representa un golpe enorme para Rodolfo Arruabarrena. Desde su regreso al club, el entrenador había utilizado a Aranda en los 11 partidos que dirigió, ya fuera como titular o como alternativa desde el banco. El juvenil se había transformado rápidamente en una pieza importante del equipo.
Y su ausencia no será breve.
De acuerdo con el panorama que manejan en Boca, el período de recuperación podría extenderse durante varios meses y llevar su regreso hasta mediados de 2027. De confirmarse ese escenario, Aranda se perdería lo que resta de 2026 y buena parte del próximo año, en un freno dramático para una carrera que venía creciendo a una velocidad extraordinaria.
El juvenil había tenido un 2026 consagratorio. Después de destacarse en la Reserva durante 2025, fue promovido al plantel profesional y comenzó a sumar minutos hasta convertirse en una de las principales apariciones de la cantera.
En el primer semestre disputó 21 partidos entre el Torneo Apertura, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina. Marcó un gol frente a Instituto de Córdoba y aportó dos asistencias ante Defensa y Justicia.
Su rendimiento también llamó la atención de Lionel Scaloni. El entrenador de la Selección Argentina lo convocó como sparring durante la preparación mundialista y posteriormente le dio la posibilidad de debutar con la camiseta de la Mayor en un amistoso frente a Honduras.
Todo cambió en cuestión de segundos.
La lesión no solamente golpea al futbolista, sino que también obliga a Boca a revisar sus planes. Arruabarrena cuenta con Alan Velasco, Ángel Romero y Carlos Palacios para ocupar posiciones similares, aunque ninguno había logrado tener el impacto que estaba consiguiendo Aranda.
La dirigencia deberá evaluar ahora si busca un reemplazante en el mercado de pases. La reglamentación permite analizar una incorporación en determinadas situaciones de lesiones graves y el caso del juvenil podría abrir esa puerta.
Pero el problema principal está en otro lado. Boca pierde a una de sus mayores promesas justo cuando comenzaba a consolidarse en Primera y a llamar la atención del seleccionado nacional.
De ser una de las figuras emergentes del equipo a quedar fuera durante más de un año. De tener por delante una temporada de crecimiento a mirar los partidos desde afuera. Para Tomás Aranda, el golpe llegó de la manera más inesperada y ahora comienza la espera más larga de su carrera.