El delantero atraviesa el mejor momento de su carrera en Palmeiras y se consolidó como una de las grandes apariciones argentinas en Sudamérica. Su crecimiento deportivo también lo volvió a poner en la órbita de la Selección argentina.
José Manuel “Flaco” López, delantero de Palmeiras y oriundo de San Lorenzo, Corrientes, se convirtió en uno de los jugadores más valiosos del Brasileirao al alcanzar una cotización de 25 millones de euros, según Transfermarkt. El atacante argentino aparece actualmente en el quinto puesto entre los futbolistas con mayor valor de mercado del torneo brasileño, solo por detrás de Vitor Roque, Danilo, Lucas Paquetá y Kaio Jorge, y además supera ampliamente la tasación de Neymar.
El gran presente del correntino en Palmeiras terminó de consolidarlo como uno de los delanteros argentinos con mejor actualidad en Sudamérica. Desde su llegada a Brasil en 2022, López ganó el Brasileirao en dos oportunidades, conquistó la Supercopa de Brasil y también celebró el Campeonato Paulista. Además, logró meterse entre los máximos goleadores de Palmeiras en el siglo XXI y se ubicó entre los extranjeros con más tantos en la historia de la institución.
Su rendimiento también despertó interés fuera de Brasil. River intentó incorporarlo en distintas oportunidades entre 2024 y 2025, aunque Palmeiras rechazó las ofertas y decidió renovarle el contrato hasta diciembre de 2027. Paralelamente, Lionel Scaloni comenzó a seguirlo de cerca y el delantero apareció nuevamente en la prelista de la Selección argentina para el Mundial 2026.
Detrás de ese presente aparece una historia marcada por el esfuerzo y el crecimiento sostenido. López nació en San Lorenzo, un pequeño pueblo correntino de unos 3 mil habitantes ubicado a 80 kilómetros de la capital provincial, y comenzó a jugar al fútbol a los seis años en el club El Progreso.
Durante sus primeros años pasó por distintas posiciones dentro de la cancha e incluso actuó como defensor, aunque con el tiempo terminó afianzándose como delantero centro gracias a su potencia física, su perfil zurdo y su fortaleza aérea.
A los ocho años participó de una prueba organizada por Boca en Corrientes y luego pasó por las divisiones infantiles de Independiente. Su familia decidió mudarse a La Plata para acompañar su carrera deportiva y permaneció siete años en el club de Avellaneda hasta que una lesión en la espalda derivó en su salida.
Después recaló en Lanús, donde atravesó una reconversión futbolística que terminó potenciándolo como atacante. Más tarde fue cedido a Colegiales de Tres Arroyos para disputar la Liga Regional Tresarroyense, experiencia que le permitió ganar continuidad y roce en un fútbol más físico.
Tras regresar a Lanús durante la pandemia, comenzó a entrenarse con Primera División y rápidamente llamó la atención de Luis Zubeldía. Debutó oficialmente ante Patronato y poco después firmó su primer contrato profesional. En el Granate compartió ataque con José Sand, convirtió 22 goles en 59 partidos y se transformó en una de las principales apariciones del fútbol argentino antes de dar el salto definitivo a Palmeiras.