La implementación de este protocolo responde a una preocupación creciente por los golpes en la cabeza en el fútbol y sus posibles consecuencias a largo plazo.
El fútbol incorporó en los últimos años una modificación clave en su reglamento: el llamado “sexto cambio”, una sustitución adicional destinada exclusivamente a proteger la salud de los jugadores ante posibles conmociones cerebrales.
La medida fue impulsada por la International Football Association Board, el organismo encargado de definir las reglas del juego, y ya se aplica o prueba en distintas competiciones alrededor del mundo.
“Las Reglas de Juego permiten que las competiciones usen sustituciones adicionales permanentes por conmoción cerebral, tras la aprobación de esta medida durante la 138. ª Asamblea general anual (AGM) del IFAB, celebrada en Escocia el 2 de marzo de 2024″, pauta la regla.
En la práctica, un equipo puede hacer hasta seis cambios en total, siempre que uno de ellos corresponda a este protocolo. De esta manera, el reemplazo no cuenta dentro de los cinco cambios reglamentarios habituales ni se utiliza únicamente por razones médicas, no tácticas.
El cambio puede aplicarse en cualquier momento del partido, “se sustituye a un jugador cuando se produzca una conmoción cerebral o se sospeche que se ha producido y este no participa más en el partido”, establece la normativa.
La decisión corresponde al cuerpo médico, que evalúa al jugador en el campo o fuera de él. Incluso si el futbolista continúa jugando tras el impacto, el protocolo puede activarse más tarde si aparecen síntomas.
El “sexto cambio”: las condiciones del protocolo
El reglamento establece una serie de pautas obligatorias:
Cada equipo dispone de un solo cambio por conmoción cerebral.
El jugador sustituido no puede volver a ingresar al partido.
Puede realizarse aunque ya se hayan agotado los cinco cambios reglamentarios.
El equipo rival recibe automáticamente una sustitución adicional, para no generar ventaja deportiva.