La Fuerza enfatizó que no posee ningún vínculo institucional, funcional ni de dependencia con este tipo de academias.
La polémica se despertó en Corrientes la semana pasada luego que una institución premilitar realizara ejercicios con menores de edad en la ciudad capital. Por tal motivo, el Comando de la 1ra División de Ejército emitió un comunicado que fijó su postura ante este tipo de instituciones.
El Ejército remarcó que no mantiene relación funcional ni otorga aval a los contenidos impartidos.
Desvinculación institucional y falta de representación
“El Ejército Argentino informa que no mantiene ningún tipo de relación institucional, funcional o de dependencia con las academias o instituciones premilitares, cualquiera sea su denominación o modalidad de funcionamiento”, aclara el comunicado que difundió el comando emplazado en Curuzú Cuatiá.
Además, el comunicado expresa que la institución apuntada “no representa a la Fuerza ni se encuentra facultada para actuar en su nombre”, al referirse a la “Academia Militar José Francisco de San Martín“, la cual funciona en Corrientes hace poco tiempo y tomó notoriedad tras los ejercicios realizados sobre la costanera sur de la ciudad capital.
Alcance de autorizaciones y responsabilidad de las prácticas
El documento oficial aclaró que, aunque la academia cuente con los permisos administrativos locales, esto no implica el respaldo de la institución nacional.
“Aun cuando estas instituciones puedan estar habilitadas o autorizadas para funcionar, no implica reconocimiento o aval por el Ejército Argentino a las actividades que desarrollan”, marca taxativamente.
Lo que llamó la atención de la comunidad fueron los ejercicios a los que expusieron a los menores de edad, que ocurrieron a la vera del río en una mañana de frío, con marcas térmicas cercanas a los 13 °C.
Lo que trascendió en medios, por declaraciones y filmaciones de testigos, es que se realizó un entrenamiento de fuerza, con menores metidos en las aguas del río Paraná, arrastrándose por la arena, marchando en formación militar y siendo dirigidos por adultos disfrazados con uniformes.
Sobre estos actos, la fuerza determinó que los ejercicios son “totalmente ajenos a las tareas oficiales de la Fuerza y de exclusiva responsabilidad de las respectivas entidades”.
Finalmente, se dejó asentado que las prácticas y contenidos desarrollados “no revisten carácter oficial ni cuentan con el aval del Ejército Argentino”.