La medida alcanza a trabajadores que operan de manera remota para ITTI, una firma tecnológica del Grupo Vázquez. Deberán permanecer un mes sin tareas ni sueldo, en medio de la crisis financiera que atraviesa el banco paraguayo.
La crisis financiera que sacude a Paraguay comenzó a tener consecuencias concretas en la Argentina. Unos 1000 trabajadores de IT Consultores SAECA (ITTI), una compañía tecnológica que forma parte del Grupo Vázquez, fueron suspendidos por 30 días sin goce de sueldo. La medida alcanza a empleados que trabajan de manera remota y está relacionada con las dificultades que atraviesa Ueno Bank, una de las principales empresas del conglomerado.
Los trabajadores recibieron la notificación este jueves, sin que la empresa les hubiera anticipado la decisión. Según denunciaron, tampoco habían percibido los salarios correspondientes a octubre y perdieron el acceso a los sistemas informáticos que utilizaban para cumplir sus tareas.
ITTI brinda servicios tecnológicos a Ueno Bank y a otras compañías vinculadas al Grupo Vázquez, un conglomerado empresarial que reúne alrededor de 30 firmas. Su propietario, Miguel Vázquez, permanece detenido junto con otros siete integrantes del directorio, en medio de la investigación sobre la situación del banco.
La empresa está dirigida por Luis Linares, quien mantiene una estrecha relación con Vázquez. Su actividad está concentrada en el desarrollo de soluciones digitales para el sistema financiero, desde plataformas para procesar operaciones bancarias hasta herramientas de análisis de datos y aplicaciones para clientes.
Una parte importante de su estructura laboral está radicada en la Argentina. Los empleados trabajan bajo modalidad remota y en relación de dependencia a través de Kaitel SRL, la sociedad local con la que ITTI opera en el país. En 2025, la firma había inaugurado oficinas en el barrio porteño de Belgrano, sobre la calle La Pampa al 1400, para ampliar sus operaciones de tecnología y desarrollo de software.
La suspensión de los trabajadores en la Argentina
La comunicación enviada al personal atribuyó la decisión a las consecuencias de la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay. La empresa explicó que las restricciones financieras derivadas de ese procedimiento afectaron los recursos necesarios para sostener su funcionamiento habitual.
En ese contexto, dispuso interrumpir las tareas de sus empleados durante 30 días corridos, entre el 5 de noviembre y el 4 de diciembre. Durante ese período, los trabajadores no deberán cumplir funciones y conservarán formalmente el vínculo laboral, aunque no percibirán sus salarios.
La compañía informó que mantendrá la cobertura de medicina prepaga para los empleados y sus familias. También estableció que, en principio, el regreso a las actividades está previsto para el 5 de diciembre, aunque esa fecha podría modificarse según la evolución de la situación.
El impacto alcanza a distintas áreas de la operación tecnológica. Entre ellas se encuentran los equipos que procesan información sobre las transacciones de los clientes, los que desarrollan y mantienen los sistemas bancarios y los encargados de diseñar y actualizar la aplicación móvil.
También hay personal dedicado al seguimiento de productos y servicios financieros, como tarjetas de crédito, préstamos, transferencias, cuentas de ahorro e inversiones. Buena parte de esas tareas está directamente vinculada con la operatoria cotidiana de Ueno Bank.
La crisis de Ueno Bank
El conflicto se originó en Paraguay, donde Ueno Bank quedó bajo intervención del Banco Central luego de un fuerte deterioro de sus indicadores de solvencia. La entidad tiene una base cercana a los tres millones de clientes y su situación generó preocupación entre los ahorristas y las autoridades.
La crisis también tuvo consecuencias políticas. Este jueves se conoció la renuncia del presidente paraguayo Santiago Peña, en medio de la repercusión que alcanzó el caso y de los cuestionamientos sobre los vínculos entre el poder político y el conglomerado empresario.
La situación de ITTI muestra que las consecuencias del problema exceden el sistema financiero paraguayo. La dependencia de la consultora tecnológica respecto de Ueno Bank y las dificultades para acceder a los recursos del grupo empresario trasladaron parte del impacto a su estructura de trabajo en la Argentina.