Nuevamente, las jurisdicciones subnacionales fueron las que mayores disminuciones tuvieron en la distribución del gasto. Esto incluye transferencias corrientes, para obra pública, transporte y energía.
Julio fue el primer mes del año con déficit fiscal desde que gobierna Javier Milei. Las provincias, a su vez, continuaron en la marquesina de los recortes. Y si bien el séptimo mes del año trajo malas noticias para las arcas públicas, Nación ha logrado acumular un superávit de $1,9 billones.
Del análisis de la ejecución presupuestaria de julio que realizó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) surge que los ingresos totales tuvieron una variación interanual real negativa de 5%. Esto en función de que los ingresos tributarios descendieron un 1% y la baja de los ingresos no tributarios fue de un 37,5% si se tiene en cuenta la inflación.
Si bien, el gasto primario bajó un 23,6% interanual real, lo cual se tradujo en un superávit primario de $900.000 millones; el gasto en intereses bajó 1,1% ajustado a inflación respecto al mismo mes del año. De allí que el déficit fiscal pasó de $754.000 millones a $600.000 millones.
Nuevamente, los principales recortes recayeron sobre las provincias. En julio los gastos que más disminuyeron fueron las transferencias de capital a provincias (-95%), transferencias corrientes a las jurisdicciones subnacionales (-76,5%) e inversión real directa (-71%), que refiere, principalmente, a la obra pública nacional. De allí que varias provincias, entre ellas Corrientes, firmaron acuerdos de traspaso de los trabajos de ejecución de infraestructura.
Por otra parte, los gastos de subsidio al transporte bajaron un 27,7% real interanual en julio. Estos representan el 2,6% del total del dinero que ejecuta el Gobierno nacional. En ese sentido hubo fuertes quejas de autoridades provinciales y municipales del interior del país, ya que Nación desde febrero de este año que eliminó el Fondo Compensador del Interior que subvencionaba a las empresas de transporte público de pasajeros. Recientemente, incorporó al esquema de la motosierra a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los subsidios a la energía, otro de los puntos que repercute en los bolsillos de los habitantes de las provincias, se redujeron un 12,7% ajustado a inflación. Estos representan el 9,9% de los gastos totales.
Ahora bien, en los primeros siete meses del año, 14 de los 16 componentes del gasto tuvieron descensos en términos reales. La excepción fue el gasto en asignaciones universales para la protección social que aumentaron un 15,6 y las jubilaciones y pensiones, las cuales, finalmente, estuvieron un 4% por encima de la inflación.
Sin embargo, en dicho período, nuevamente los gastos que más cayeron fueron: transferencias de capital a provincias (-97,5%), transferencias corrientes a provincias (-75%) e inversión real directa (-74,8%). Estos gastos son los que vienen registrando las mayores caídas interanuales en términos reales, de acuerdo con el informe de IARAF.
Además, de acuerdo también al informe, resulta importante analizar la distribución del recorte del gasto público. Así, 14 de los 16 tipos de gastos tuvieron recortes por $22,9 billones en moneda constante, luego 2 de los 16 tuvieron incrementos por $0,4 billones, como resultado el gasto primario descendió $22,5 billones.