El Centro de Jubilados cumplió 92 años y hubo actividades varias

La institución celebró su aniversario con una jornada de juegos, música, baile y reflexión, en una propuesta que buscó poner en el centro la participación y el bienestar de las personas mayores. Con 23 talleres apuesta a que jubilarse sea el comienzo de una nueva etapa.

El Centro de Jubilados y Pensionados de Corrientes el pasado miércoles cumplió 92 años y eligió celebrar su aniversario con una propuesta que estuvo lejos de limitarse a un acto protocolar. Durante varias horas, la sede de Rioja 670 se convirtió en un espacio de encuentro, juegos, música, reflexión y baile, en una jornada pensada para reivindicar una vejez activa, participativa y con proyectos.

La celebración comenzó alrededor de las 17 con una charla a cargo de Marcelo Fabián Ureli, periodista y especialista en comunicación, quien propuso a los presentes una mirada diferente sobre la manera de afrontar las dificultades de la vida. Su exposición giró alrededor de la actitud frente a los problemas, la positividad y la importancia de revisar la forma en que las personas se hablan a sí mismas y observan aquello que les sucede.

Con ejemplos cotidianos, Ureli planteó la necesidad de “cambiar el chip” y modificar determinadas formas de interpretar la realidad, incluso frente a situaciones tan simples como un día de lluvia. La propuesta fue generar una mirada más positiva y consciente sobre la vida, como punto de partida para enfrentar las dificultades y construir nuevas formas de bienestar.

LAS ACTIVIDADES FÍSICAS NO FALTARON EN EL ANIVERSARIO DE LA INSTITUCIÓN.

Después de la charla llegó el momento de los juegos. Los participantes, que habían sido convocados previamente a asistir con ropa cómoda, se dividieron en grupos y participaron de distintas actividades con aros y pelotas, en una dinámica que combinó movimiento, coordinación y competencia amistosa.

La jornada continuó con un karaoke en el que los asistentes debían reconocer las canciones que iban sonando y luego volvió el espacio de juegos. Más tarde se realizaron sorteos entre quienes habían participado de la celebración. Los números entregados junto con las entradas permitieron definir a los ganadores de distintos premios.

El festejo tuvo también su momento tradicional. Se apagaron las luces, apareció una torta y todos los presentes participaron del canto de cumpleaños. Después compartieron la torta y bebidas antes de que la celebración terminara con música y baile, ya entrada la noche.

El aniversario sirvió para mostrar el proceso de transformación que atraviesa la institución. Fundado en 1934, el Centro de Jubilados y Pensionados de Corrientes busca cambiar la mirada tradicional sobre la vejez y sostener una propuesta en la que las personas mayores puedan conservar su autonomía física, mental, social y económica.

“La jubilación es el comienzo de una nueva etapa”, sostiene Fernández, interventora del Centro, quien considera que uno de los principales desafíos es preparar a las personas para ese momento de la vida y evitar que el retiro laboral sea entendido como el final de las actividades, los vínculos o los proyectos personales.

Actualmente, la institución cuenta con 23 talleres y una agenda de actividades que apunta a mantener a los afiliados activos y vinculados. Uno de los pilares es la actividad física, con espacios de musculación especialmente pensados para adultos mayores, orientados a conservar la fuerza, mejorar la movilidad y disminuir el riesgo de caídas.

La iniciativa comenzó además a extenderse hacia el interior provincial, donde se distribuyeron materiales y se capacitó al personal para que los afiliados puedan acceder a estas propuestas sin necesidad de trasladarse hasta la capital.

Para Fernández, el objetivo no es simplemente que los adultos mayores hagan ejercicio, sino que puedan conservar durante más tiempo la capacidad de desenvolverse por sus propios medios. La autonomía aparece así como uno de los principales conceptos sobre los que la institución construye su propuesta.

La idea también busca romper con determinados prejuicios asociados a la edad. Fernández sostiene que no existe un momento determinado para aprender algo nuevo y cuenta experiencias de personas que comenzaron actividades artísticas, aprendieron a nadar o se animaron a bailar muchos años después de lo que tradicionalmente se considera “la edad” para hacerlo.

Entre esas historias menciona la de su propia hermana, que aprendió a nadar a los 73 años y actualmente puede completar varias piletas, además de haberse animado al tango.

“Hay que desaprender toda esa rutina y empezar a aprender a disfrutar”, explica Fernández al hablar de la etapa posterior a la jubilación. Después de décadas de levantarse temprano, cumplir horarios y organizar la vida alrededor del trabajo, muchas personas se encuentran de repente con una cantidad de tiempo que no saben cómo ocupar. Esa transición puede generar aislamiento, angustia o incluso depresión.

Por eso, el Centro también trabaja sobre la preparación previa a la jubilación. La intención es que quienes todavía se encuentran en actividad puedan comenzar a pensar qué quieren hacer cuando termine su vida laboral y no lleguen a ese momento sin proyectos.

La propuesta incluye además iniciativas que combinan actividad social y generación de ingresos. Un ejemplo es el denominado “pequeño shopping”, un espacio en el que afiliadas pueden comercializar productos elaborados a partir de sus propios emprendimientos. La propuesta busca sostener vínculos, generar oportunidades y mostrar que la capacidad productiva no desaparece con la edad.

La autonomía económica aparece así como otra de las dimensiones que la institución intenta fortalecer. Fernández sostiene que una persona mayor independiente no sólo mejora su propia calidad de vida, sino que también disminuye las situaciones de dependencia permanente dentro de la familia.

En esa misma línea, el Centro busca instalar una mirada que involucre a todas las generaciones. Para Fernández, la preparación para una vejez activa no comienza a los 70 u 80 años, sino mucho antes. Las personas de 45, 50 y 60 años deberían incorporar hábitos vinculados con la actividad física, la salud y el bienestar para llegar a edades avanzadas en mejores condiciones.

La institución también observa el crecimiento de lo que se conoce como “economía plateada”, vinculada con las necesidades y oportunidades que genera una población que vive cada vez más años. Turismo, salud, recreación, servicios y actividades específicas para personas mayores forman parte de un mercado que adquiere progresivamente mayor relevancia.

El desafío, para Fernández, no consiste simplemente en prolongar la expectativa de vida, sino en conseguir que esos años adicionales puedan transcurrirse con independencia y calidad de vida.

En ese sentido, el Centro proyecta nuevas iniciativas relacionadas con vivienda, autonomía económica y bienestar. Parte de estas propuestas fueron presentadas por Fernández en encuentros vinculados con la gerontología realizado en Brasil, con la intención de incorporar experiencias y herramientas que puedan aplicarse en Corrientes.

Después de la celebración por los 92 años, la institución ya tiene puesta la mirada en una nueva actividad. Los días 17, 18 y 19 de septiembre se realizará el sexto Encuentro Taragüí de Personas Mayores del Mercosur, cuya jornada central tendrá lugar el sábado 19 en el Salón de Convenciones.

La convocatoria también estará abierta a las familias y tendrá actividades pensadas para compartir entre distintas generaciones. La intención es que las personas mayores puedan contar con sus propios espacios de encuentro, diversión, música y baile, pero también que esos espacios puedan ser compartidos con hijos, nietos y otros integrantes de la familia.

A 92 años de su creación, el Centro de Jubilados atraviesa una etapa en la que la celebración de un nuevo aniversario funciona también como una declaración de principios. La institución busca que la vejez no sea asociada con quietud o dependencia, sino con participación, aprendizaje, vínculos y autonomía.

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