Tras una serie de eventos climáticos que marcaron la producción de arándanos en el hemisferio norte, la atención se desplaza ahora hacia el hemisferio sur, donde los productores se preparan para enfrentar los desafíos de lo que se espera sea un fuerte evento de El Niño.
El Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA confirmó que las condiciones de El Niño ya están presentes y que se fortalecerán durante el verano sudamericano, con un 63% de probabilidad de que el fenómeno alcance la categoría de “muy fuerte” entre noviembre y enero.
A comienzos de este año, las interrupciones provocadas por el clima en el hemisferio norte dejaron en evidencia la rapidez con la que puede cambiar la producción en la industria mundial del arándano. Las temperaturas bajo cero afectaron a parte de Estados Unidos, mientras que las tormentas en España y las condiciones climáticas adversas en Marruecos complicaron la producción y las cosechas.
Aunque cada región enfrentó circunstancias distintas, el efecto combinado de estas interrupciones puso de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro y cómo los eventos climáticos en una zona productora pueden influir rápidamente en los mercados de otras regiones.