Sequía severa y pérdida total de forrajes en el sur correntino

La región del Río Santa Lucía es la más complicada según dos recientes informes de la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías y el Movimiento CREA. Curuzú Cuatiá, Lavalle y Esquina se llevan la peor parte.

Dos informes de organizaciones vinculadas a la actividad agropecuaria presentados esta semana coincidieron en que el sureste de la provincia es el más afectado por la sequía que lleva más de tres años. El sector ganadero es el más perjudicado y como principal drama se menciona la pérdida total de las pasturas naturales.

La Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías presentó un informe correspondiente a diciembre de 2022 en el que se evalúan los niveles de sequía que atraviesan las provincias. En el Nordeste Argentino (NEA), el daño es mayor y Corrientes presenta alarmantes resultados.

En el NEA, las zonas comprendidas por el oeste de Formosa, Chaco y Centro – sur de Corrientes, los daños por sequía son mayores, con categorización “moderada”. Los principales perjudicados son los cultivos y la ganadería. Y en medida más extrema el forraje. En la región además se evidencia pérdida de peso animal, disminución de índices de preñez producto de la falta de agua (bebida). Asimismo, aumentó el endeudamiento de productores.

Al mismo tiempo el informe categoriza a la sequía como “severa” en Curuzú Cuatiá, Esquina, Goya y Lavalle. Se constituye así como una de las zonas más afectadas del país junto a Santa Fe, norte de la provincia de Buenos Aires, sur de Entre Ríos y centro-oeste de Córdoba.

Desde el Área de Ganadería del Movimiento CREA presentaron un estudio que estimó el impacto de la sequía sobre el crecimiento de la vegetación y la superficie afectada en el territorio argentino a partir del análisis de anomalías de índice verde para el bimestre noviembre-diciembre 2022 en relación con el promedio histórico 2001-2021.

En el informe se muestra la superficie afectada a nivel país y el porcentaje de superficie afectada por departamento para las provincias de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Salta, San Luis, Santa Fe y Santiago del Estero.

En coincidencia con el informe de la Mesa Nacional, las comparaciones de CREA precisaron que Curuzú Cuatiá (83%), Lavalle (81%), Esquina (80%), Sauce (76%), Mercedes (70%), San Roque (67%), Bella Vista (64%), Saladas (57%), Monte Caseros (53%) tienen más de la mitad de su superficie con anomalías en la productividad. La estadística fue elaborada por el Seguimiento Forrajero Satelital Área de Ganadería – Unidad I+D.

CREA es una asociación civil sin fines de lucro integrada y dirigida por empresarios agropecuarios que representan unas 1.900 unidades productivas, que se reúnen en grupos para optimizar los resultados de sus organizaciones a través del intercambio de conocimientos, ideas y experiencias.

Mientras que la Mesa de Monitoreo de Sequías la integran especialistas de instituciones nacionales que integran la RED GIRCYT que aportan productos y herramientas para el seguimiento de las condiciones meteorológicas y agronómicas vinculadas a sequías en Argentina.

El último informe lleva el sello del Instituto de Tecnología Agropecuaria, el Servicio Meteorológico Nacional, el instituto

Nacional del Agua, el Ministerio de Economía de la Nación, la Facultad de Agronomía de la Ciudad de Buenos Aires y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

    
 Escasean las napas
    
El presidente de la Sociedad Rural de Lavalle, José Soto, brindó un panorama hace una semana a época: “La cosecha de arroz se perdió en un 50% y el maíz casi en su totalidad. Y en cuanto a los citrus, los frutos son pequeños”.

“Esta situación es desesperante, no sabemos más qué hacer. El número de napas subterráneas está bajando y cuesta mucho encontrar agua”, dijo el referente del sector. A esta escasez se le suman los elevados costos de una perforación que en la actualidad tiene un piso de $300.000.

Y si a las inversiones le suman más de un 100% de inflación acumulada, la situación se vuelve aún más angustiante. “A nivel nacional no hay previsibilidad con la economía. Los insumos siguen subiendo y el precio en hacienda de un ternero, por ejemplo, se equipara con un par de zapatillas de primera marca”, sostuvo Soto.

Por último aseguró que la mortandad en el ganado ya es una realidad. En su caso particular perdió 14 vacas y seis terneros en los últimos tres meses.