Un puente de la Ruta 24 estaría en riesgo de colapso.

Karina Tomasella, presidenta de la Sociedad Rural de Perugorría, expresó su profunda preocupación por el deterioro estructural de una de las cabeceras. Aseguran que la pérdida de esta conexión dejaría aislada a la localidad y afectaría gravemente la salud, la educación y la producción regional.

La presidenta de la Sociedad Rural de Perugorría, Karina Tomasella, lanzó una advertencia urgente sobre el estado crítico de un puente ubicado sobre la Ruta Provincial 24. Según detalló la dirigente, se trata de un “brazo de unión” fundamental para la zona cuya infraestructura muestra un deterioro avanzado, especialmente en una de sus cabeceras, lo que hace temer un colapso ante cualquier contingencia climática.

 “Venimos trabajando con registros hace cuatro años junto a la municipalidad, donde se hicieron los relevamientos pertinentes, pero no se llevó a cabo ninguna acción”, denunció. La presidenta de la Rural explicó que la erosión ha avanzado de manera alarmante: “Necesitamos que se haga una inspección inmediata para realizar tareas preventivas antes de que la pérdida sea total”.

La amenaza del fenómeno “El Niño”

El temor de los pobladores se acrecienta ante los pronósticos meteorológicos. La zona, históricamente castigada por las inundaciones, espera la llegada del fenómeno de El Niño, lo que implicaría un aumento considerable en los caudales de agua. “Creemos que el puente no soportaría un caudal de lo que potencialmente podría darse. La pérdida del mismo tendría un impacto negativo no solo en lo productivo, sino también en lo social”, advirtió Tomasella.

La Ruta 24 es la arteria vital que conecta a Perugorría con los centros urbanos más importantes. La caída de este puente significaría, en la práctica, el aislamiento de la localidad. “Nos vincula directamente con la ciudad de Goya, que es la que nos permite la apertura de profesionales en salud y educación”, explicó la dirigente y agregó: “Tenemos numerosos estudiantes que parten hacia allá para formarse y una vinculación comercial constante. Es nuestra conexión más directa hacia la capital de la provincia; perderla encarecería drásticamente el costo de vida”.

Desde el punto de vista económico, el colapso de la estructura sería catastrófico para el sector agropecuario. La zona se destaca por ser un polo de productividad en ganadería bovina y producción de arroz, sectores que dependen exclusivamente de la transitabilidad de la ruta para el traslado de bienes y servicios. “Si se toman las medidas pertinentes bajo la mirada de los técnicos, el impacto será menor”, concluyó Tomasella.

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