Los obreros encontraron lingotes y monedas ocultos en una caja mientras remodelaban un sótano. La Justicia local investiga el origen del millonario botín.
A mediados del mes de agosto de 2026, un grupo de albañiles que se encontraba trabajando en la localidad de Sint-Gillis-Dendermonde, Bélgica, descubrió un tesoro de oro valuado en unos 9 millones de euros oculto en el sótano de un edificio. El increíble hallazgo se produjo de casualidad mientras los obreros realizaban tareas de remodelación e instalación de cañerías, situación que derivó en la inmediata intervención de la policía local para resguardar el millonario botín e iniciar una investigación judicial sobre su procedencia.
El tesoro se encontraba escondido dentro de una caja empotrada en la pared y estaba compuesto por más de 40 lingotes y cerca de 4.000 monedas. En un primer momento, los trabajadores pensaron que solo se trataba de monedas comunes mezcladas entre los escombros de la obra. Sin embargo, al notar el brillo de una pepita y el enorme volumen del metal precioso, decidieron dar aviso a las autoridades.
Los efectivos policiales tomaron custodia del material y lo trasladaron a un depósito seguro para comenzar con los peritajes. Actualmente, la propiedad donde ocurrió el descubrimiento pertenece a CAW Oost-Vlaanderen, una organización social sin fines de lucro. De todas formas, el destino del oro quedó bajo el control del Ministerio Público de Flandes Oriental, organismo que ahora investiga el caso para descartar cualquier tipo de vínculo con actividades ilegales.
Según establecen las leyes de Bélgica, el hallazgo de un objeto de valor no otorga la propiedad automática a los descubridores ni al dueño actual del inmueble. Las autoridades tienen la obligación de agotar todas las instancias legales para rastrear al propietario original o a sus herederos directos. Para lograrlo, los investigadores analizarán la antigüedad de las piezas y revisarán los archivos históricos del edificio, el cual perteneció a una conocida familia cervecera durante el siglo XX.
En caso de que no se logre encontrar a un dueño legítimo, los albañiles podrían cobrar una recompensa económica por el descubrimiento. Por su parte, la organización social dueña del lugar anticipó que, si llega a recibir los fondos, utilizará todo el dinero para ampliar sus centros de asistencia destinados a personas sin hogar. Mientras tanto, la Justicia mantiene el tesoro bajo estricta reserva.