La historia de una familia iraní que viaja horas para hablar por videollamada con su hija que vive en EE.UU.

La frontera terrestre de Kapıköy que conecta Turquía con Irán se convierte en un anfiteatro de historias que representan la realidad dentro del territorio iraní.

Se bajan de la camioneta que los llevó hasta la frontera con una sonrisa en la cara y con los bolsos llenos de alegría. Se lo percibe a la distancia. Es una familia que está de regreso a Irán, su país, luego de pasar unas pocas horas en Turquía.

La alegría no responde al hecho de estar volviendo a su casa, sino que es el resultado de haber podido realizar una videollamada por celular con su hija, que desde hace más de un año vive en Michigan, Estados Unidos.

La familia que está regresando al territorio iraní está compuesta por los padres y el hijo menor, el único de los tres que puede hablar un mínimo nivel de inglés para comunicarse. “Salimos solo por un día para poder llamar a mi hermana, adentro por el bloqueo es imposible”, le explica con total naturalidad, como si fuese un trámite semanal.

Sucede que la historia de esta familia representa la de muchos iraníes que se han quedado totalmente incomunicados por el feroz bloqueo de internet que el gobierno de los ayatollah aplicó desde el comienzo de la guerra: conexión para unos pocos, mensajes o llamadas para otros, y para la gran mayoría nulo acceso a aplicaciones de mensajería.

En la computadora portátil de una joven aparece un error de Internet luego del bloqueo nacional de Internet desde el 8 de enero de 2026, a raíz de las protestas en Irán, en Teherán. (Foto: Agencia de Noticias de Asia Occidental vía Reuters).

Para sortear estas trabas, esta familia decidió invertir las largas horas que demoran para salir desde Irán por la frontera terrestre Kapıköy y entrar a Turquía, desde donde se trasladan a unas de las ciudades cercanas al cruce —en la mayoría de los casos es Van— para poder respirar aires de libertad antes de regresar a territorio iraní.

Muchos de los que vuelven a entrar tienen miedo. La mayoría prefiere no hablar y mucho menos permiten que se les saque una foto o registre un video. El temor de las represalias y persecución está muy presente.

Pese a este contexto, esta familia que salió por menos de 24 horas de su país con el único fin de poder realizar una videollamada con su hija regresó en paz y con alegría a su hogar, a la espera de las definiciones que en las próximas horas pueden arrojar si la guerra vuelve a azotar a la región o si, por el contrario, se alcanza un acuerdo de más largo alcance entre las partes.

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