Las elecciones constituyentes en Chile consolidan el avance de la ultraderecha y ponen en aprietos a Boric

El nuevo Consejo Constitucional estará dominado por el Partido Republicano del excandidato presidencial José Antonio Kast. El triunfo de la ultraderecha fue sorpresivo. Los comicios se convirtieron en un virtual plebiscito sobre el oficialismo, jaqueado por una inédita ola de inseguridad, una crisis migratoria y una elevada inflación.

Cambiar para que nada cambie. El ultraderechista Partido Republicano, partidario de mantener la actual Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, tendrá un enorme poder de fuego para moldear un nuevo texto constitucional tras su impactante victoria en las elecciones constituyentes del domingo en Chile.

Con el 35,4% de los votos, el partido liderado por el excandidato presidencial José Antonio Kast logró 22 de los 50 escaños del Consejo Constituyente. Este organismo será el encargado de redactar una nueva Carta Magna sobre la base de un anteproyecto elaborado por una comisión de expertos elegida por el Congreso.

El triunfo de la ultraderecha fue sorpresivo. Los comicios se convirtieron en un virtual plebiscito sobre el gobierno de Gabriel Boric, jaqueado por una inédita ola de inseguridad una crisis migratoria y una elevada inflación a solo 14 meses de asumir en el poder.

La analista Lucia Dammert, exjefa de asesores de Boric, dijo  que “el apoyo que cosechó la derecha y ultraderecha se vincula con sus posiciones más duras y directas en temas como seguridad y migración, así como la sensación de que estos temas no están siendo correctamente enfrentados por el gobierno”.

“Esta agenda no está vinculada con lo constitucional, pero se generó una energía ciudadana que supieron aprovechar y leer bien el momento político”, afirmó.

Cuál será el poder de fuego de la ultraderecha en el Consejo Constitucional

Los 22 escaños obtenidos por los republicanos le permitirán ejercer un poder de veto y dominar a su antojo los debates del cuerpo. Incluso podrán sumar a los 11 consejeros de la derecha tradicional chilena representada en estas elecciones por la alianza Chile Seguro, relegada a un tercer puesto, detrás de la oficialista Unidad para Chile, que se alzó con 17 consejeros.

Entre la ultraderecha y la derecha suman 33 de los 50 miembros del cuerpo. En la vereda de enfrente, más allá de la coalición oficialista, la centroizquierda chilena, encarnada por la antigua Concertación de Michelle Bachelet, sufrió un rotundo fracaso: no consiguió ningún puesto en el consejo.

El Consejo Constituyente tendrá ahora cinco meses para redactar un nuevo texto constitucional. En el medio se abrirán las audiencias públicas que acercarán propuestas ciudadanas que podrán tenerse en cuenta o no para la nueva Constitución.

“El Partido Republicano tiene la opción de buscar cerrar este proceso con acuerdos básicos y una Constitución firmada por Boric con lo cual un eventual próximo gobierno evita este tema. Pero si se enfrascan en debates como la definición del Estado, posiblemente fracase nuevamente la idea de cambiar la Constitución”, dijo Dammert.

La ultraderecha deberá hacer equilibrio entre la Constitución y su proyecto presidencial

A simple vista, la ultraderecha la tendrá fácil para imponer el texto de la nueva Constitución con el respaldo de la derecha tradicional, en especial con un fuerte rechazo al modelo social impulsado por Boric y los vientos de cambio que siguieron al estallido de 2019 y el posterior triunfo de la izquierda en las elecciones de fines de 2021.

Pero deberá hacer equilibrio para evitar que el nuevo texto sufra un rechazo popular en un plebiscito convocado para el 17 de diciembre. El objetivo es evitar repetir el fracaso de Boric .

Los republicanos de Kast deben hacer las cuentas para presentar una Constitución que plasme algunos acuerdos básicos para lograr que sea aprobada en el plebiscito. De esa manera, se posicionarán en un primer plano en la carrera presidencial de 2025.

De lo contrario, repetirán el error de Boric.

El analista político Axel Callis, director de la consultora Tuinfluyes. Como,dijo que el “Partido Republicano tiene factibilidad presidencial y esa factibilidad dependerá de lo que hagan en el consejo constitucional”.

“La ultraderecha tomará control del proceso constituyente. Podrían no hacer nada y buscar que se rechace el nuevo texto para mantener la actual Constitución. Pero ese rechazo los comprometería como una opción presidencial en 2025″, indicó.

Para el analista, mantener la actual Constitución no es una opción. “Van a tener que negociar porque tienen que asumir la responsabilidad”, concluyó.