El secretario de Estado buscó bajar el tono a la disputa tras los duros cruces entre el líder republicano y el pontífice por la guerra con Irán.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, aterrizó hoy en el Vaticano con una misión delicada: intentar calmar las aguas tras los fuertes cruces entre Donald Trump y el papa León XIV, y al mismo tiempo, defender los intereses de la Casa Blanca.
Rubio, que profesa la fe católica, fue recibido en el palacio apostólico para una audiencia privada con el pontífice, en un contexto de máxima tensión. El encuentro se produjo semanas después de que Trump lanzara duras críticas contra el líder de los 1.400 millones de católicos del mundo, a quien acusó de ser “débil en materia de crimen y terrible para la política exterior”.

El trasfondo de la pelea: guerra en Irán y diferencias sobre la paz
La relación entre Washington y la Santa Sede se deterioró rápidamente tras la elección de León XIV como el primer papa estadounidense de la historia, el pasado 8 de mayo de 2025.
Si bien el gobierno de Trump celebró su llegada al trono de San Pedro, el vínculo se resquebrajó por la postura del papa frente a la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
León XIV pidió públicamente la paz en Oriente Medio y condenó como “realmente inaceptable” la amenaza de Trump de “destruir la civilización” iraní.

Las palabras del pontífice desataron la furia del presidente, que volvió a cargar contra él días antes del viaje de Rubio: “León considera que está bien que Irán tenga un arma nuclear. Creo que pone en peligro a muchos católicos y mucha gente”, disparó Trump.
Consultado sobre estas acusaciones, el papa respondió: “La misión de la Iglesia católica es predicar la paz y el Evangelio. Si alguien desea criticarme por proclamar el Evangelio, que lo haga con la verdad”.
Además, recordó que “la Iglesia ha hablado durante años contra todas las armas nucleares, así que no hay duda de eso”.
La agenda de Rubio en Roma: libertad religiosa y América Latina
Antes de la reunión, Rubio intentó bajar el tono a la disputa y aseguró que la visita estaba planeada antes de los últimos dichos de Trump. “

Hay mucho de qué hablar con el Vaticano”, dijo el secretario de Estado, y mencionó la libertad religiosa como uno de los puntos de coincidencia entre ambos Estados.
El encuentro privado con el papa fue seguido por una reunión con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y número dos de la Santa Sede. Parolin anticipó que la cita se realizó por iniciativa de Washington y que sería “una conversación sincera”.

“Imagino que hablaremos de todo lo que ha ocurrido en días recientes, no podemos evitar tocar estos asuntos”, señaló Parolin, y agregó que también abordarían temas internacionales como América Latina, Cuba y Líbano.
La Santa Sede jugó un rol activo en la diplomacia sobre Cuba, mientras que Rubio, de origen cubano, lideró los esfuerzos de presión de Washington contra el gobierno comunista de la isla.
León XIV también es un conocedor de América Latina después de pasar dos décadas como misionero en Perú, país del que obtuvo la nacionalidad.
El peso de un papa estadounidense y el futuro de la relación
El hecho de que León XIV sea estadounidense le da un peso especial en Washington, y sus críticas a la política migratoria de Trump no pasaron desapercibidas. Sin embargo, lo que realmente desató la ira del presidente fue la postura del papa frente a la guerra en Irán.

El cardenal Parolin consideró “un poco extraño” que se ataque al papa por su mensaje de paz: “El papa está siendo el papa”, resumió.
Rubio ya se había reunido con León XIV el año pasado en el Vaticano, acompañado por el vicepresidente JD Vance, convertido recientemente al catolicismo.