Cuáles son los números que maneja Sergio Massa para llegar sin una devaluación brusca hasta las elecciones

En medio de las fuertes ventas del Central y la caída de reservas, el ministro considera estar bien preparado para pasar con holgura el verano y resistir sin saltos cambiarios hasta finales de 2023. La promesa de dólares baratos fue clave para que alimenticias y supermercados aceptaran congelar precios

La cercanía del Mundial aceleró muchos eventos que congregaron economistas, empresarios, banqueros y políticos. Los más relevantes fueron la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina, el simposio organizado por los Amigos de la Universidad de Tel Aviv y la cena anual de recaudación para becas de la Universidad Di Tella. En los pasillos de estas tres reuniones la pregunta fue recurrente: ¿aguanta así la economía un año más o le explotará al propio Gobierno?

Las respuestas están divididas entre los que piensan que se puede llegar haciendo más de lo mismo y otros que alientan correcciones urgentes para que no explote el dólar y no se vuelva a disparar la inflación, que en los últimos meses se mantuvo en el rango alto, de 6 a 7 por ciento. El saldo vendedor que viene sufriendo en noviembre el BCRA volvió a encender alertas rojas. En la última semana se aceleraron las ventas a USD 520 millones y en lo que va de noviembre el rojo acumulado llega a USD 763 millones.

En un informe que difundió el viernes, el economista Fernando Marull consideró “insostenible” que el BCRA venda USD 100 millones por día cuando quedan apenas USD 5.200 millones de reservas netas. Con el dólar oficial corriendo al 6.5% mensual, explicó, la alternativa es endurecer más el cepo afectando la actividad y acelerando la inflación.

El futuro cercano no luce precisamente sencillo en materia de divisas. La sequía que ya impactó en la inminente cosecha de trigo, cuya merma en aporte de divisas respecto al año pasado rondaría los USD 3.000 millones. Se trata de una reducción que se sentirá hacia fin de diciembre y enero. La buena noticia, dentro de todo, es que el abastecimiento interno estaría asegurado, pero habrá menos saldos exportables. La campaña de soja aún se está jugando y dependerá en buena medida de las lluvias de las próximas semanas en las zonas más productivas de la Argentina.

Sergio Massa, sin embargo, no se deja llevar por el nerviosismo del mercado. En los encuentros que mantuvo con empresarios en los últimos días y antes de partir rumbo al encuentro del G-20 en Indonesia, se mostró optimista en relación a la evolución del mercado cambiario. Por lo pronto, se trata de su principal logro en los ya 100 días que lleva en funciones: la estabilidad de los dólares financieros y el achicamiento, aunque más lento que lo deseado, de la brecha cambiaria.

A pesar la mala racha de las últimas semanas, en el equipo económico están convencidos que podrán manejar los flujos del mercado sin necesidad de recurrir a una devaluación brusca. Ésta es una pata fundamental del paquete de medidas que viene desarrollando el equipo económico desde julio: fortalecer en lo posible las reservas del Central y evitar un salto cambiario que -entiende- solo generaría más incertidumbre y un salto inflacionario todavía mayor con el consiguiente impacto en los niveles de pobreza. Ese escenario dejaría al oficialismo directamente fuera de combate para las elecciones presidenciales.

Hoy la distancia entre el dólar MEP y el tipo de cambio oficial minorista se ubica en 77%. El objetivo sería que descienda al menos al 60%, algo que en su momento había conseguido Martín Guzmán pero por un corto período de tiempo. Pero los desequilibrios siguen aumentando: el tipo de cambio real ya está 27% abajo respecto al que recibió Alberto Fernández cuando comenzó su presidencia. Para volver a la cotización de $ 60 de diciembre de 2019 el dólar oficial debería cotizar a $ 220, o sea 60 pesos arriba del valor actual.

Llegar

Pero más allá del indisumulable atraso cambiario, Massa está convencido que “llega”. “Están haciendo mal los números”, desafió a un grupo de empresarios con los que habló en privado durante la conferencia industrial. Según sus proyecciones, el saldo comercial del año próximo será superavitario con holgura. Y lo explican haciendo un punteo sector por sector.

En el caso del campo, señala el ministro, aún a pesar de la sequía las exportaciones aumentarían 9% respecto a este año. Pero la gran protagonista sería la minería, que aportaría un 40% más que este año. En tanto, el sector de la “economía del conocimiento” aportaría un 33% adicional respecto al 2022 a partir de los últimos incentivos, que permiten incluso manejar un saldo de las exportaciones de libre disponibilidad a través del denominado “dólar tecno”.

Además de este mayor flujo de divisas por exportaciones que se aguardan para el 2023, ya se estarían cerrando algunas “canillas” para que goteen menos dólares. No se trata de un cambio de tendencia decisivo pero todo suma. La compra de billetes al Central a través del denominado “dólar ahorro” habría caído a un neto de USD 100 millones mensuales. En este caso, la explicación es que se “limpió” la lista de autorizados, al excluir a aquellos que cobran planes del Estado, algo que Infobae adelantó en la última semana.

En el caso de turismo, el nuevo dólar Qatar hizo caer en las últimas semanas la salida de divisas del sector, a un nivel de USD 300 millones mensuales contra un rojo de más de USD 550 millones que se venía registrando en los últimos meses. El tipo de cambio por pagar con tarjeta en el exterior ya está en $ 330, mientras que el dólar MEP se mantiene debajo de los $ 300, una diferencia que supera el 10%.

El nuevo sistema de importaciones (SIRA) también redujo los volúmenes destinados al sector, al tiempo que las medidas cautelares que procuran destrabar los dólares por vía judicial quedaron sin efecto. Pero se trata de un arma de doble filo. “No es que faltan dólares, los estamos usando donde realmente hacen falta”, se defienden en Economía. Sin embargo, las quejas de las empresas van en aumento y hablan de un verdadero bloqueo. Las empresas que presentaron cautelares para importar en el pasado, de hecho, directamente no tienen acceso al nuevo sistema para importar.

Importar importa

Las crecientes dificultades para importar están dando lugar a maniobras especulativas. Las empresas optan por cuidar el stock y reducen ventas a la mínima expresión ante el riesgo de quedarse sin reposición. Por supuesto lo poco que venden sale con fuertes remarcaciones. Se trata de las famosas subas “preventivas” ante la incertidumbre sobre la reposición de stock. Se trata posiblemente de la mayor dificultad que enfrenta el esquema planeado por Massa, que con el lanzamiento de Precios Justos apunta a reducir gradualmente la inflación. Conseguir una desaceleración de precios en medio de una política de fuerte control de las importaciones, incluyendo insumos básicos para la producción, suena directamente contradictorio. Por eso las consultoras manejan proyecciones diferentes a las del Gobierno. En Econviews, bajo la dirección de Miguel Kiguel Andrés Borenstein, estiman que en 2023 la inflación estará en el orden del 110%. Es decir un escalón por encima de la de este año, pero