Un joven que volvía a su casa desde el trabajo resultó víctima de un asalto violento en la zona sur de la ciudad de Corrientes. Dos delincuentes lo derribaron de su bicicleta y simularon tener un arma de fuego. Al grito de “disparale, disparale”, uno de ellos incitaba a su cómplice. De esta forma no tuvieron resistencia y sustrajeron el rodado.
Ambos malvivientes también circulaban en bicicletas, con las cuales dieron persecución al muchacho de 20 años, sorprendido en el trayecto de regreso a su domicilio ubicado en el barrio Santa Catalina.
De acuerdo a lo relatado por el damnificado, a unas pocas cuadras de su casa los asaltantes se colocaron uno a cada lado, mientras uno de ellos le pedía que frene y les diera el celular, mientras colocaba la mano debajo de la ropa, amagando sacar alguna arma.
Pese a no ver si en realidad portaba un revólver o cuchillo, el ciclista atacado escuchó al otro malviviente gritar “disparale, disparale”.
En el fragor del atraco el joven identificado como Santino perdió el equilibrio y rodó encima de una calle de ripio. Tal circunstancia fue aprovechada por los delincuentes, quienes agarraron la bicicleta SLP 5 Pro y escaparon.
La denuncia penal quedó asentada en la comisaría seccional Vigesimotercera, cuyas autoridades dieron inicio a la pesquisa relacionada al robo, bajo conocimiento de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas a cargo de María Andrea González.
El joven trabajador explicó que después de cumplir con su jornada de trabajo en un local comercial donde realiza atención al público decidió emprender la vuelta a casa para descansar y pensar en su actividad del día siguiente.
Pese a la gravedad de la situación y su caída contra el suelo sufrió golpes leves que no requirieron de atención médica.
Como los “bicichorros” huyeron en dirección al barrio Río Paraná solicitaron colaboraron a la comisaría Decimoquinta. Entre ambas dependencias intercambiaron información sobre la bicicleta robada.
De tal manera, una patrulla de la Decimoquinta dio con el rodado de colores verde, blanco y negro, en el interior de un terreno sin habitantes, ubicado en cercanías a la intersección entre las calles Cochabamba y Tafí del Valle del barrio San Roque Oeste.
Los ladrones acostumbran a esconder objetos robados en sitios con abundante vegetación, alejados de viviendas, como “aguantaderos” ocasionales a la espera de regresar por esas cosas una vez que creen estar fuera del alcance de la Policía.
Los efectivos intervinientes llegaron hasta el terreno después de algunas recorridas y notar huellas de pisadas.