Dos mujeres denunciaron ser víctimas de agresiones sexuales mientras caminaban en distintos barrios de la capital provincial y por la forma en la que sucedieron ambos hechos se presume que los cometió igual sujeto.
Las damnificadas caminaban en la vía pública, a plena luz del día, cuando de forma sorpresiva y de espaldas recibieron golpes sobre las nalgas.
El autor de los tocamientos escapó de los dos casos sobre una bicicleta. La descripción remarcada por las mujeres precisan que sería un joven, posiblemente adolescente, quien cubría parte de su rostro con la capucha de un buzo o campera.
Imágenes de una cámara de seguridad grabaron la secuencia de uno de los episodios registrado en la esquina de calles Los Laureles y Turín del barrio 17 de Agosto.
El lunes una mujer giró en la intersección, mientras acompañaba a una nena. Las dos caminaban sobre la vereda, cuando pasaron al lado de un muchacho parado junto a una bicicleta recostada contra un árbol.
De acuerdo a lo observado en el video, el joven tendría aspecto de ser un estudiante. Sobre la espalda llevaba una mochila y una carpeta a la vista.
Después de notar que la mujer avanzó algunos metros, el pervertido corrió hacia ella y con la mano derecha abierta le dio un “cachetazo” sobre la cola.
La damnificada alcanzó a gritar, sorprendida, antes de correr detrás del agresor.
El autor del abuso levantó la carpeta que cayó de su mochila, avanzó hacia la bicicleta y finalmente pudo alejarse de la zona, mientras la mujer alcanzó a arrojarle una piedra.
Este tipo de denuncias son tomadas en la División de Delitos Contra la Integridad Sexual. Lo ocurrido configuraría como un “abuso sexual simple”.
Después de trascender el caso del barrio 17 de Agosto, una joven dijo haber padecido igual tipo de agresión.
Una semana antes, precisamente el sábado 13 de junio, fue golpeada en la cola por un joven encapuchado, quien también escapó sobre una bicicleta.
La acción del pervertido se produjo en el cruce de las calles Eduardo Madero y Los Cocos. Eran “las 17; me pegó bastante fuerte, me quedó la marca de la mano. Yo iba al supermercado caminando con mi mamá y todo pasó en un segundo. Se dio vuelta a reírse y siguió como si nada”, contó.