Tiempos clave: los gobernadores reordenan su relación con Milei

La caída del capítulo sobre extranjerización de tierras expuso límites al poder de negociación de la Casa Rosada. Los mandatarios aliados mantienen el diálogo, pero varios comenzaron a marcar diferencias. Corrientes se ubica en un punto intermedio.

La última sesión del Senado dejó algo más que un revés legislativo para el Gobierno de Javier Milei. También expuso un cambio en la relación de fuerzas con los gobernadores que, hasta ahora, habían funcionado como aliados dialoguistas de la Casa Rosada. El retiro del capítulo de extranjerización de tierras, horas antes del debate, terminó de exhibir una autonomía que comienza a convertirse en una característica del nuevo escenario político rumbo a 2027.

El oficialismo intenta minimizar el impacto y retomar las conversaciones. Pero la señal política ya quedó instalada: gobernadores que necesitan negociar con Nación para sostener gobernabilidad, recursos y obras también están dispuestos a marcar límites cuando consideran que sus intereses provinciales entran en juego.

La Casa Rosada mira especialmente a Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Rolando Figueroa. Son mandatarios que hasta hace poco aparecían dentro del grupo con mayor vocación de acuerdo electoral. El caso de Sáenz es significativo: aunque el gobernador salteño ha acompañado mayoritariamente al oficialismo, su senadora Flavia Royón anticipó que no respaldaría la iniciativa. En el Gobierno, además, observan sus vínculos con Sergio Massa.

Jaldo también tomó distancia. El tucumano desdobló recientemente las elecciones provinciales de las nacionales, una decisión que refuerza su autonomía política. Jalil, por su parte, había dado señales concretas de acercamiento a Milei —incluso con la ruptura del bloque peronista en Diputados— pero ahora comenzó a exhibir diferencias, aunque mantiene disposición a acompañar iniciativas como la suspensión de las PASO.

Figueroa completó el cuadro con un video en el que expresó sus diferencias con el capítulo de la Ley de Tierras. El mensaje tuvo una lectura doble: hacia la Casa Rosada, pero también hacia el electorado neuquino. En paralelo, la situación de Hugo Passalacqua en Misiones agrega incertidumbre por su disputa interna con Carlos Rovira.

Ese bloque de gobernadores quedó así en una zona gris. Y la negociación volvió a ser imprescindible.

Del otro lado permanece el núcleo de mayor sintonía con Milei: Leandro Zdero en Chaco, Alfredo Cornejo en Mendoza, Rogelio Frigerio en Entre Ríos y Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires. Son, además, los mandatarios que la mesa política libertaria prioriza para construir acuerdos electorales.

Pero incluso ese espacio tendrá nuevas pruebas. Las discusiones por las “zonas frías” y el impacto de las tarifas eléctricas colocarán nuevamente a los gobernadores frente a la necesidad de defender intereses territoriales. El Gobierno analiza alternativas para las provincias del Norte Grande, mientras los mandatarios estudian la posibilidad de impulsar un texto propio.

Caso correntino

En ese tablero se ubica Corrientes. Juan Pablo Valdés no aparece ni entre los gobernadores identificados con el núcleo duro de Milei ni dentro de la oposición frontal. Su estrategia responde a una tercera vía: sostener el diálogo institucional sin resignar autonomía.

La dificultad para encasillarlo políticamente es, precisamente, parte de su estrategia. El gobernador radical no se presenta como opositor al Presidente, pero tampoco construye su gestión como una prolongación territorial de La Libertad Avanza. “Una cosa es acompañar determinadas políticas nacionales y otra, diferente, resignar la capacidad de Corrientes para defender sus propios intereses” es la lógica que atraviesa su posicionamiento.

DEL ENCUENTRO EN TUCUMÁN EL 9 DE JULIO PASARON MUCHAS COSAS EN EL ESCENARIO POLÍTICO ARGENTINO.

Para Corrientes, la ecuación tiene además una dimensión práctica. La provincia necesita mantener canales abiertos con Nación, pero una confrontación permanente podría tener costos institucionales y de gestión. Al mismo tiempo, un alineamiento automático reduciría el margen político propio.

El mapa que dejó el Senado, por eso, no muestra una ruptura generalizada entre los gobernadores y Milei. Muestra algo más complejo: una red de alianzas que comienza a diferenciarse según cada interés provincial. Con la reelección presidencial ya instalada como horizonte y la reforma política en negociación, la Casa Rosada deberá administrar una relación menos vertical y más condicionada por territorios.

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