La ciudad de Corrientes celebró ayer la Fiesta de la Cruz de los Milagros

Comunidades de Capital, Itatí y San Luis del Palmar participaron de la histórica procesión con el mítico madero. El lema de este año pidió por la paz y en la homilía, el arzobispo de Corrientes rezó por la fraternidad ante la conflictividad social-económica.

La ciudad de Corrientes celebró ayer la Fiesta de la Cruz de los Milagros. Miles de personas, principalmente de comunidades religiosas locales, coparon las calles del centro junto a imágenes de vírgenes, santos y estandartes.

El arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, aseguró: “La Cruz es un faro que no se apaga en medio de las dificultades de nuestra sociedad”. Desde el santuario también hubo un fuerte llamado por la paz.

La procesión encabezada por la tradicional cruz hecha de flores partió al rededor de las 16 desde el santuario, ubicado sobre las calle Belgrano, entre Buenos Aires y Salta.

A la imagen le siguieron las figuras de otras comunidades religiosas, entre las que se destacaron las peregrinas de San Luis del Palmar, la Virgen de Itatí y como es costumbre el madero que representa la Cruz plantada por los conquistadores en 1588.

La multitud recorrió 14 cuadras con cánticos, rezos y la alegría de miles de personas que renovaban su fe como todos los 3 de mayo. Desde las casas también se sumaron algunos vecinos saludando o sacando sus imágenes.

La Policía de Corrientes ni la Dirección de Tránsito municipal pudieron dar certeza alguna de la cantidad de feligreses involucrados en la procesión ante la consulta de diario época. Aunque a simple vista, el número de asistentes superaba al de 2025, cuando se contabilizaron unas 6.000 personas.

La misa central

En el marco de la celebración de la Cruz de los Milagros, un sacerdote correntino invitó a la comunidad a renovar la fe y a asumir un compromiso concreto con la realidad social, en un mensaje que buscó acercar el sentido religioso a la vida cotidiana.

Durante la homilía, recordó que este símbolo no es solo parte de la historia de Corrientes, sino una presencia vigente que orienta a la sociedad en tiempos de incertidumbre. En esa línea, retomó el mensaje del Evangelio al señalar que la fe en Cristo no implica evadir los problemas, sino enfrentarlos con esperanza, entendiendo que incluso las dificultades pueden transformarse en oportunidades de crecimiento.

El sacerdote también destacó que la fe debe expresarse en acciones concretas. Llamó a dejar de lado la indiferencia y la fragmentación social para dar lugar a gestos de solidaridad, cuidado de los más vulnerables y construcción de vínculos más fraternos.

“No alcanza con las palabras: la fe se demuestra en el compromiso diario con los demás”, sintetizó.

Finalmente, subrayó que la esperanza cristiana se sostiene incluso en contextos adversos, como los actuales desafíos económicos y sociales. En ese sentido, definió a la Cruz de los Milagros como un “faro” que guía a la comunidad y la impulsa a reconstruir la vida desde valores como la paz, la unidad y la sencillez, bajo la protección de la Virgen de Itatí.

“La cruz no es el final del camino, sino el paso hacia la Resurrección. Por eso, en medio de las dificultades que atraviesa nuestra sociedad —las heridas económicas, las tensiones sociales, las incertidumbres del presente—, la Cruz de los Milagros se alza como un faro que no se apaga”, expresó Larregain ante una Plaza de La Cruz.

Vale recordar que a las 19 comenzó un festival cultural, que tuvo a Los Boffil como grandes invitados, organizado por la Subsecretaría de Cultura comunal.

 

Por último, el sacerdote también pidió por la fraternidad entre los cristianos debido a la creciente conflictividad social. “La Cruz de los Milagros no solo protegió a un pueblo naciente; también lo convocó a vivir en comunión, a sostenerse mutuamente, a crecer como hermanos.

Hoy, en un contexto donde muchas veces prevalecen la fragmentación, la indiferencia o la confrontación, estamos llamados a ser testigos de una fraternidad concreta”, recalcó.

La búsqueda de paz

En el marco de las celebraciones por la Cruz de los Milagros, el párroco de la Iglesia Santísima Cruz, Ramón Billordo, puso el foco en el lema de las patronales de este año: “Busca la paz y sigue tras ella”, una consigna que, según explicó, retoma el llamado del Papa a reflexionar y orar por la paz en todos los ámbitos. El mensaje, que atravesó la novena, será también el eje central de la misa principal.

El sacerdote advirtió que el contexto internacional actual está marcado por múltiples conflictos, no solo los más visibles como los enfrentamientos entre potencias, sino también otras guerras menos difundidas, especialmente en África, donde se registran altos niveles de violencia y persecución religiosa.

Sin embargo, aclaró que la paz no debe limitarse a la ausencia de guerras. En su visión, se trata de una necesidad que atraviesa la vida cotidiana de las personas, afectadas por problemas laborales, familiares y económicos. “Hoy mucha gente siente que no tiene un minuto de paz”, expresó en una entrevista con diario época, al tiempo que señaló situaciones de violencia presentes, incluso en espacios como las calles y las escuelas.

En ese sentido, el párroco remarcó que el pedido de paz es más profundo y abarcador: no se trata solo de silenciar las armas, sino de promover acciones concretas que generen armonía social, diálogo y bienestar en la vida diaria de la comunidad.

Festival

La jornada terminó con un festival en el que participaron artistas y elencos locales como el Ballet de Cámara Municipal, Los del Paraná, Raíz Chamamecera, Itaguá Rock, Leo Acuña, la Orquesta Folklórica Herminio Giménez, Ana Paula Romero y Taragüí Coé, entre otros.

El cierre estuvo a cargo de Los Bofill, que coronaron una jornada marcada por la participación del público y el encuentro comunitario.

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