El 4×4 dejó de ser un recurso reservado al trabajo o a la aventura extrema para convertirse en una nueva forma de viajar. Ese fenómeno tendrá uno de sus puntos de encuentro en la tercera edición del 4×4 Off Road Fest, que el 26 de septiembre llegará por primera vez a Cañuelas.
Las pick ups dejaron de ser patrimonio exclusivo del campo y el trabajo pesado. Más confort, tecnología y una creciente búsqueda de experiencias al aire libre ampliaron su público. En ese contexto, el 4×4 Off Road Fest prepara su tercera edición en Cañuelas como punto de encuentro de una comunidad que ya excede a los fanáticos del barro.
Durante décadas, hablar de una camioneta 4×4 en la Argentina remitía casi automáticamente al campo, la minería o a quienes necesitaban transitar caminos donde un automóvil convencional tenía pocas posibilidades. Ese origen sigue presente, pero el perfil del usuario cambió. Hoy una pick up puede cumplir con el uso cotidiano durante la semana, viajar por autopista con buen nivel de confort y, el fin de semana, cargar bicicletas, equipo de camping o encarar un camino de montaña.
El fenómeno encuentra aquí condiciones particulares. La Argentina tiene distancias enormes y muchos destinos naturales detrás de ripio, arena, barro o nieve. En esos escenarios, disponer de mayor despeje, neumáticos apropiados y tracción integral deja de ser un capricho para convertirse en una herramienta. También cambiaron las camionetas. Las pickups medianas modernas sumaron mejores cajas automáticas, asistencias electrónicas, cámaras, control de estabilidad y habitáculos más confortables. El vehículo que antes exigía concesiones en el uso diario ahora puede cumplir varios papeles al mismo tiempo.
El mercado refleja el peso de este formato. Durante 2025, Hilux, Ranger y Amarok acumularon en conjunto más de 79.000 patentamientos en la Argentina. La cifra incluye versiones 4×2 y 4×4, por lo que no equivale a cantidad de usuarios off road, pero muestra hasta qué punto la pickup ocupa un lugar central entre los vehículos elegidos por los argentinos. Hay otro cambio quizá más interesante: ya no hace falta querer “hacer 4×4” en el sentido tradicional para acercarse a este mundo. Muchos usuarios buscan viajar con mayor independencia. Llevar una heladera portátil, energía, agua, un toldo o una carpa de techo y permanecer varios días lejos de una ciudad forman parte de una manera distinta de utilizar el vehículo.

El término overlanding terminó por reunir muchas de esas prácticas. No implica necesariamente atravesar obstáculos extremos, sino utilizar el vehículo como plataforma para viajar con cierto grado de autosuficiencia. Esa diferencia explica por qué alrededor de las camionetas creció un universo de equipamiento que antes estaba reservado a expediciones o usuarios muy especializados. Las redes sociales también aceleraron el fenómeno. Preparaciones y travesías circulan a diario y despiertan curiosidad en personas que hasta hace pocos años estaban fuera del ambiente. Pero también plantean una pregunta: qué necesita realmente cada usuario y qué es sólo accesorio.
Una camioneta bien equipada no es necesariamente la que más cosas lleva. Peso, distribución de carga, neumáticos, suspensión, capacidad eléctrica y recuperación deben responder al uso concreto. Una preparación para miles de kilómetros de ripio no es igual a otra destinada a arena, barro o montaña. El crecimiento del sector también generó un público más interesado en entender esas diferencias.
El auge del turismo de naturaleza acompaña el proceso. Durante las vacaciones de invierno de 2026, los principales parques nacionales registraron, en promedio, un aumento del 6 por ciento en sus ingresos, según datos oficiales. En paralelo ganan visibilidad campers, motorhomes compactos, mini rodantes y carpas de techo, todos vinculados con una forma más itinerante de viajar.
En ese escenario se inserta el 4×4 Off Road Fest, que realizará su tercera edición el sábado 26 de septiembre en el Predio Ferial de Cañuelas. El encuentro nació en Luján y, después de dos ediciones, se trasladará a un espacio mayor. En 2024 ocupó más de 5.000 m2 y recibió más de 3.250 visitantes; en 2025 pasó a 8.500 m2 y superó las 3.800 personas. Para este año la superficie prevista supera los 10.000 m2.
La propuesta no pasa por una pista de conducción ni por demostrar qué camioneta supera el obstáculo más difícil. No habrá circuito off road. La idea es reunir vehículos preparados, equipamiento, campers, rodantes, especialistas, clubes y usuarios para que el visitante pueda observar, comparar y preguntar. Por eso tampoco está dirigido sólo al propietario de una 4×4 modificada. Puede interesar a quien acaba de comprar una pickup, a una familia que quiere empezar a viajar, a quien evalúa un camper o simplemente a quien siente curiosidad por una actividad que combina automovilismo, turismo y vida al aire libre.
La evolución del encuentro sigue una lógica parecida a la del sector: primero fue un nicho, después una comunidad y ahora se convierte en una cultura más amplia alrededor del vehículo y el viaje. El 4×4 sigue teniendo barro, arena y reductora, pero hoy también tiene energía portátil, heladeras y usuarios que quizá jamás quieran cruzar un pantano, pero sí llegar a un lugar sin señal de teléfono. Tal vez allí esté la mejor explicación del crecimiento. La gente no se acerca al 4×4 solamente porque quiera conducir por lugares más difíciles. Se acerca porque quiere llegar más lejos, viajar con menos condicionamientos y ganar autonomía. La camioneta es el medio; el atractivo, muchas veces, está en todo lo que permite hacer alrededor de ella.
El 4×4 Off Road Fest se realizará el sábado 26 de septiembre, de 10 a 18, en el Predio Ferial de Cañuelas, en la intersección de la RN 3 y la RP 205, junto a la Autopista Ezeiza-Cañuelas. La entrada y el estacionamiento serán gratuitos.
Web: 4x4offroadfest.com
Instagram y YouTube: @4x4offroadfest