Como saldo de una doble megaredada, la Policía detuvo a tres sospechosos por el crimen a balazos de un joven, ocurrido el martes en el capitalino barrio Paloma de la Paz, ocasión en la que un adolescente de 17 años también resultó herido de bala. Uno de ellos sería partícipe directo en calidad de autor o coautor, explicaron fuentes del caso. En tanto, otros dos presuntos involucrados permanecían en calidad de prófugos, aunque sus detenciones serían inminentes.
En los procedimientos concretados entre el martes y ayer, realizados en el barrio Villa Raquel, puntualmente en la zona conocida como “Loma Linda”, localizaron a las personas identificadas como Angel Gabriel S., de 24 años, alias “Cuchuflo”; Sergio S. C., apodado como “Pinki” y un joven de apellido Benítez, cuyo mote es el de “Indio”.
Los sujetos que todavía hasta anoche eran buscados son amigos y presuntos miembros de la misma pandilla que el resto: ellos son “Mauri” y “Matute”, explicaron a diario época fuentes del caso.
En una de las casas requisadas ayer encontraron 19 envoltorios de clorhidrato de cocaína. El lugar, al parecer, funcionaría como un supuesto “kiosco” de comercialización de droga al menudeo.
El menor que sobrevivió a la balacera habría aportado alguno de esos alias antes de ser internado en el Hospital Escuela. Tal adolescente sufrió un impacto en la espalda justo en el momento que habría intentado escapar de los agresores, quienes aparecieron de forma sorpresiva en la esquina de Francia y Valdepeñas.
Los primeros trabajos de investigación recayeron en autoridades de la comisaría seccional Vigesimoprimera. Después, con la colaboración de efectivos de la Dirección de Investigación Criminal, Unidad Especial Antiarrebatos y grupos especiales (Infantería, Policía de Alto Riesgo, Grupo Táctico Operacional) realizaron al menos cinco allanamientos.
Desde la Policía agregaron que el móvil del homicidio sería por la enemistad entre dos facciones, una del “Loma Linda” y otra formada en el Paloma de la Paz. Tales grupos protagonizaron numerosos enfrentamientos durante los últimos meses, principalmente en calle Cartagena, arteria que separa a uno y otro barrio.
Sumado a ese problema entre pandillas barriales existiría otro motivo relacionado a la venta de estupefacientes. En tal sentido, los investigadores no tenían muy en claro si el objetivo principal del atentado a balazos era Centurión o el menor de apodo “Laucha”, a quien en otra oportunidad habrían intentado balear en igual barrio.
Centurión y el adolescente estaban frente a una casa cuando llegaron los tiradores con una pistola.
La víctima del homicidio sufrió un impacto en el lado izquierdo del pecho. Su muerte fue en el acto.
Cuando llegaron los primeros policías, el martes alrededor de la 1, hallaron a Enzo tirado en medio de la calle boca arriba junto a un charco de agua.
Los estampidos alarmaron a vecinos, entre ellos familiares de “Laucha”, cuyo domicilio está ubicado a poca distancia del punto donde sufrió el balazo.
La madre del menor lo acompañó hasta el Centro de Atención Primaria de la Salud 4 del barrio 9 de Julio. Hasta allí llegaron sobre una motocicleta.
Después, el adolescente debió ser trasladado de urgencia al Hospital Escuela donde fue intervenido quirúrgicamente. El balazo que puso en riesgo su vida ingresó en el lado izquierdo de la espalda.
Si bien los autores materiales serían dos, los demás sospechosos habrían actuado en otros roles, uno de ellos facilitando el arma de fuego y otros como encubridores. Por todo esto, las autoridades esperaban conocer el testimonio detallado del menor herido para determinar la acusación.
Tanto homicidas como víctimas tuvieron antes de este crimen inconvenientes legales por distintos delitos.

