Una plaza de Itatí lleva el nombre de excombatiente y custodio de la Virgen

En el barrio 50 Viviendas se inauguró ayer un espacio público que reconoce en vida a Pedro Armando Molina, exsoldado correntino de Malvinas y figura emblemática de la fe itateña. Familiares, amigos y camaradas lo acompañaron en un acto cargado de emoción y memoria.

El anochecer encontró al barrio 50 Viviendas de Itatí celebrando una escena cargada de historia: la inauguración de la plaza que, desde este sábado, lleva el nombre de “Excombatiente Pedro Armando Molina”. Bajo la nueva iluminación, autoridades municipales, concejales, familiares y vecinos se reunieron para honrar a un hombre cuya vida atraviesa la fe, el servicio y la memoria de una guerra que marcó generaciones.

La historia de Molina podría leerse como la de tantos jóvenes correntinos movilizados en 1982, pero su trama personal tiene un pulso propio. Tras cumplir en 1981 con el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Infantería 12 de Mercedes, Molina regresó a los campos itateños y meses después fue convocado de nuevo por el Ejército para ir a la guerra de Malvinas en abril de 1982.

Salió de su paraje Yacarey con rumbo al sur. En la vivienda familiar quedaron expectantes los padres, Ismael y Juana, y los 13 hermanos que en ese entonces tenía (luego se sumarían dos más).

Así, combatió en Malvinas, en las noches heladas de las trincheras, en donde hallaría un refugio espiritual decisivo. Entre los constante bombardeos, la muerte y la incertidumbre entre las ráfagas de disparos, rezó a la Virgen de Itatí y le hizo una promesa íntima: si regresaba con vida, caminaría de rodillas hasta su altar.

Sobrevivió. Y al volver, todavía con el uniforme y el cansancio profundo de la guerra, cumplió su palabra. Ese gesto se convirtió en brújula para su vida.

Con el tiempo, Molina se transformó en custodio de la imagen de la Patrona de Corrientes, acompañando sus salidas y celebraciones, y en presidente del centro local de exsoldados combatientes, un rol desde el cual sostiene a sus camaradas y mantiene viva la memoria de los que no volvieron.

La vuelta a las islas

En 2023, otro hito en su historia de vida. Fue parte de un contingente de camaradas que regresó a las islas. Esta vez en una peregrinación de homenaje.

Llevó rosarios bendecidos y la imagen de la Virgen, que depositó en el cementerio de Darwin, cerrando un círculo emocional que todavía late en su voz cuando lo recuerda.

Pero Pedro también es hombre de tierra adentro: campesino, trabajador de su chacra, habituado a enfrentar sequías, incendios y silencios largos. Quizás por eso el reconocimiento de su pueblo tiene la textura cercana de lo cotidiano.

La noche de la inauguración, mientras los niños corrían entre los juegos nuevos y las luces recién encendidas, Molina recibió el aplauso de su comunidad que lo mira como ejemplo.

La coqueta plaza del barrio itateño que ahora lleva su nombre es más que un espacio verde: es un enorme gesto de gratitud social y un ancla para la memoria. Malvinas es también fe y un sentido homenaje, en vida, a los héroes correntinos.

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