Un informe privado analizó cuánto pesa la carga tributaria en alimentos básicos. También mostró cambios en los hábitos de compra de las familias argentinas.
Un nuevo relevamiento de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) advirtió que más del 25% del precio que pagan los consumidores por carne, leche y pan corresponde a impuestos. El estudio también reflejó modificaciones en la mesa de los argentinos, con menor consumo de carne vacuna y mayor demanda de cerdo y lácteos.
Según el informe, en el último año cada persona pasó de consumir 49,5 kilos de carne vacuna a 44,5 kilos anuales. Esto representa una caída de cinco kilos por habitante, en un contexto donde el precio de este alimento subió muy por encima del promedio general.
En paralelo, el consumo de carne de cerdo creció en 1,5 kilos por persona y alcanzó los 19,3 kilos anuales. Desde FADA explicaron que muchas familias eligieron esta opción por tener aumentos menores y ser una alternativa más accesible para el bolsillo.
El trabajo también marcó una mejora en el consumo de lácteos, que subió 7% en comparación con el año anterior. Este comportamiento estaría vinculado a que sus precios avanzaron por debajo de la inflación general, permitiendo una recuperación en las compras.
Otro de los puntos centrales del informe fue el impacto internacional sobre los precios locales. La guerra en Medio Oriente comenzó a influir en los costos logísticos y productivos, especialmente por la suba de combustibles y fertilizantes utilizados en la producción agropecuaria.
En el caso de la carne, FADA detalló que el 51% del valor final son costos de producción, el 28% impuestos y el 21% ganancias. Dentro de la cadena, la cría representa el 35%, el feedlot el 16%, el frigorífico el 1% y la carnicería el 20%.
Para el pan francés, el esquema muestra que el 61% del precio corresponde a costos, el 24% a impuestos y el 15% a ganancias. Además, remarcaron que el trigo explica apenas el 7% del valor final, mientras que la panadería concentra el mayor peso con el 65%.
En la leche, los números revelan una estructura todavía más ajustada: el 71% son costos, el 26% impuestos y solo el 3% ganancias. Del precio del sachet, el tambo explica el 27%, la industria el 24% y el comercio el 23%.
Desde la entidad señalaron que uno de cada cuatro pesos pagados por estos alimentos termina en tributos nacionales, provinciales y municipales. Entre ellos se destacan el IVA, Ingresos Brutos y distintas tasas locales aplicadas a comercios e industrias.
El informe concluye que los aumentos en alimentos básicos no responden a un solo factor. Costos productivos, logística, presión impositiva y contexto internacional se combinan para definir cuánto terminan pagando las familias correntinas y argentinas cada vez que van al supermercado.


