El Gobierno provincial busca transformar la problemática de estas plagas en una oportunidad productiva y comercial. Eduardo Ortiz, director de Producción Animal, brindó detalles sobre el impacto de estas especies y los estrictos controles que tendrá la planta de Sauce.
Ante el crecimiento descontrolado de las poblaciones de ciervo axis y jabalí, declarados por ley como especies exóticas invasoras y plagas, el Gobierno de Corrientes avanza en un ambicioso proyecto para formalizar su faena e industrialización. La iniciativa tiene como eje central la readecuación del frigorífico municipal de la localidad de Sauce, que pasará a ser una planta provincial con capacidad para procesar estas especies antes de fin de año.
Eduardo Ortiz, responsable del área de sanidad animal de la provincia, explicó en una entrevista brindada al diario La Nación, que la decisión se tomó porque estas especies “generan un perjuicio importante, no solo del daño productivo que producen, sino el daño ambiental”. Según el funcionario, el ciervo axis compite directamente con especies nativas protegidas como el ciervo de los pantanos y el venado de las pampas. “Muchas veces habitan en el mismo lugar y el axis es sumamente agresivo. Andan en manadas muy numerosas”, detalló.
Un impacto devastador en la producción
El daño que causan estos animales en las economías regionales es alarmante. El jabalí, considerado una de las especies más invasoras del mundo, afecta de manera directa a los cultivos y la ganadería. “Si ingresan 100 animales a una arrocera, generan pérdida de 10, 20, 30 y hasta 50 hectáreas de arroz por noche”, describió Ortiz. Además, señaló que estos animales también predan sobre el ganado: “El chancho entra a los campos a la noche y te comen 10 o 20 corderos por noche, que son muchas veces las crías de las ovejas que van pariendo”.
La expansión de estas poblaciones se ha vuelto “incontrolable” debido a la falta de depredadores naturales y su alta tasa de natalidad, con hasta dos pariciones anuales de 10 o 12 crías.
Seguridad alimentaria y controles estrictos
Uno de los pilares del proyecto es la regularización sanitaria. Ortiz observó que hoy gran parte de la caza se realiza de manera informal, donde los cazadores despostan sin supervisión profesional. “Queremos formalizar y legalizar esto. Si pasan por una planta, va a haber control: análisis de triquinosis, patógenos y detección de enfermedades”, subrayó el funcionario.
La planta de Sauce, que ya opera con bovinos y ovinos, está siendo transformada para este fin. “La idea es arrancar con el frigorífico municipal y luego abrir otras plantas más pequeñas”, adelantó Ortiz. Para asegurar la inocuidad, la carne deberá ser transportada a la planta en un plazo máximo de 6 a 8 horas tras la captura para evitar contaminaciones.
Nuevos mercados y subproductos
El destino de la producción será variado, desde el consumo humano directo hasta la elaboración de embutidos, donde el jabalí ya tiene un mercado consolidado en el país. No obstante, el funcionario fue cauto sobre la aceptación del mercado: “Hay que hacerlo al mercado. Si no se acepta, irá a harina o a alimento balanceado”.
Con esta iniciativa, Corrientes busca ser pionera en el manejo de plagas. “Esto va a ser una muestra. Hay mucho por implementar, probar y desarrollar”, concluyó Ortiz.