Los supermercados profundizaron la retracción de sus ventas a boca de góndola durante el primer semestre con una baja del 4,6% y marcados descensos en productos esenciales, mientras las ventas online fueron las únicas que mostraron un crecimiento.
El consumo masivo continúa sin encontrar un piso de recuperación. En junio registró una caída interanual del 2,7%, encadenando seis meses consecutivos de retroceso, mientras que en el acumulado del primer semestre de 2026 la contracción alcanzó el 2,9% respecto del mismo período del año pasado, según el último informe difundido a nivel federal por la consultora Scentia.
Los datos reflejan que, pese a la desaceleración de la inflación y a la mejora observada en algunos indicadores macroeconómicos, las compras cotidianas de los hogares siguen mostrando un comportamiento débil, especialmente en los canales tradicionales de comercialización.
El consumo masivo se refiere al conjunto de productos de compra frecuente y uso cotidiano que adquieren los hogares, también conocidos técnicamente como bienes de consumo rápido.

Los supermercados, cabeza de flecha
El mayor deterioro se observó en los supermercados de cadenas, uno de los segmentos más representativos del estudio debido a que Scentia releva la totalidad de los 3.022 establecimientos que integran este canal.
Durante el primer semestre, las ventas en supermercados registraron una caída del 4,6%, consolidándose como el canal con el peor desempeño entre los de mayor participación en el consumo masivo.
Dentro de este rubro, los productos que evidenciaron los descensos más pronunciados durante junio fueron: Bebidas sin alcohol: -9,1%. Productos perecederos: -8,9%. Artículos de higiene y cosmética: -4,9%.
Estas categorías representan buena parte del gasto cotidiano de las familias, por lo que su comportamiento suele considerarse un termómetro del consumo básico.
Mayoristas y comercios de cercanía también retrocedieron. El informe también mostró una disminución del 3,8% en las ventas de los mayoristas, un canal cuya medición también abarca el total de los establecimientos relevados.
En tanto, los autoservicios independientes registraron una caída acumulada del 3,2% durante el semestre. En este caso, los resultados surgen de una muestra estadística que luego es proyectada al conjunto del sector.
Los almacenes y kioscos tampoco escaparon a la tendencia negativa, con una baja interanual del 2,3%. Por su parte, las farmacias exhibieron una relativa estabilidad, con un descenso marginal del 0,3%, siendo uno de los canales menos afectados por la retracción del consumo.
Comercio electrónico
En contraste con el panorama general, el comercio electrónico volvió a consolidarse como el segmento de mayor crecimiento. Las ventas online aumentaron 34,8% interanual, convirtiéndose en el único canal que mostró una expansión significativa durante junio.
Dentro del e-commerce sobresalieron especialmente: Alimentos: +48,8%. Bebidas alcohólicas: +37,7%. Productos para desayuno y merienda: +34,4%.
El fuerte crecimiento del canal digital refleja un cambio en los hábitos de compra de los consumidores, quienes cada vez recurren con mayor frecuencia a plataformas online en busca de promociones, descuentos y mayor comodidad.
El retroceso del consumo masivo contrasta con los indicadores oficiales sobre consumo privado que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una de las variables de mayor incidencia en la medición del Producto Bruto Interno (PBI).
De acuerdo con los datos oficiales, el consumo privado creció 2,7% interanual durante el primer trimestre de 2026 y fue uno de los factores que impulsaron la expansión de la actividad económica, junto con el incremento de las exportaciones.
La aparente contradicción responde a que ambos indicadores miden universos diferentes. Mientras Scentia releva exclusivamente las compras de productos de consumo masivo como alimentos, bebidas, artículos de limpieza e higiene personal realizadas en supermercados, mayoristas, autoservicios, almacenes y otros canales similares, el indicador del INDEC contempla un abanico mucho más amplio de gastos de los hogares.
Según explicó la organización Fundar, dentro del consumo privado también se incluyen rubros como el turismo emisivo, la compra de automóviles de alta gama y otros bienes durables, segmentos que registraron una recuperación más marcada y que compensan la debilidad persistente del consumo cotidiano.
De este modo, aunque algunos sectores de la economía muestran señales de crecimiento, los datos de Scentia reflejan que las compras habituales de alimentos, bebidas y productos esenciales continúan atravesando un escenario de retracción, con los supermercados y mayoristas todavía lejos de recuperar los niveles registrados un año atrás.