Investigadores de la UNNE y de una universidad brasileña comenzaron a trabajar en un sistema de monitoreo climático e hidrológico. Estas acciones atienden a las probabilidades ciertas de que se desarrolle aquí ese fenómeno climático durante los próximos meses.
Las advertencias emitidas por organismos meteorológicos internacionales sobre el posible desarrollo de un fenómeno del Niño de moderada a fuerte intensidad durante este año encendieron las alarmas en el Nordeste Argentino. En ese contexto, especialistas de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) avanzan junto a investigadores de Brasil en la creación de un observatorio regional que permita anticipar escenarios de lluvias extremas, inundaciones y crecidas de ríos en provincias como Corrientes y Chaco.
La iniciativa es impulsada desde el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE, en articulación con equipos de la Universidade Federal de Santa Maria, y apunta a conformar una red de monitoreo climático e hidrológico que reúna información científica actualizada para la toma de decisiones.
El proyecto surge luego de que distintos centros internacionales coincidieran en señalar un aumento de probabilidades de desarrollo del Niño durante los próximos meses. Según explicaron los investigadores, los informes más recientes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), del Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (NOAA/CPC) y del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) muestran una tendencia consistente hacia una fase cálida en el océano Pacífico ecuatorial.
De acuerdo con los datos citados por los especialistas, el SMN estima cerca de un 60% de probabilidades de desarrollo del Niño durante el trimestre mayo-junio-julio, mientras que el IRI proyecta porcentajes aún más elevados para el segundo semestre del año, con chances que oscilan entre el 88% y el 94%.
Si bien aclararon que todavía existen márgenes de incertidumbre respecto de la intensidad final del evento, sostuvieron que la coincidencia entre distintos modelos climáticos internacionales obliga a comenzar tareas preventivas y de seguimiento desde ahora.
El ingeniero Jorge Pilar, director del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE y titular de la Administración Provincial del Agua del Chaco, explicó a UNNE Medios que el objetivo principal es consolidar un observatorio regional que funcione como centro de referencia técnica y científica para el Nordeste.
La idea es integrar datos climáticos, hidrológicos y ambientales que permitan realizar análisis permanentes y emitir alertas tempranas frente a posibles escenarios críticos.
Según detallaron, uno de los aspectos más importantes del trabajo es que el comportamiento de grandes cuencas hídricas como la del Paraná-Paraguay no depende solamente de las lluvias locales. En muchos casos, las precipitaciones persistentes registradas en el sur de Brasil terminan impactando semanas después en ciudades ribereñas argentinas.
Por ese motivo, consideran clave el intercambio de información entre instituciones de ambos países, especialmente en una región donde los fenómenos extremos suelen afectar amplias áreas de manera simultánea.
Los investigadores recordaron que los eventos intensos del Niño históricamente estuvieron asociados a importantes inundaciones en el litoral argentino. En Corrientes, las crecientes extraordinarias del río Paraná y los excesos de precipitaciones provocaron en distintos años evacuaciones, pérdidas productivas, daños en infraestructura y complicaciones urbanas.
En ese sentido, remarcaron que la anticipación resulta fundamental para reducir riesgos y minimizar impactos sociales y económicos.
El observatorio que buscan consolidar tendrá además un rol estratégico para organismos públicos, municipios y sectores productivos, ya que permitirá disponer de información técnica actualizada para la planificación territorial, la gestión de emergencias y la implementación de medidas preventivas.
Entre las principales recomendaciones planteadas por los especialistas figuran reforzar el monitoreo meteorológico e hidrológico, revisar protocolos de contingencia y fortalecer sistemas de respuesta rápida ante posibles eventos extremos.
También señalaron la necesidad de avanzar en políticas de adaptación climática, teniendo en cuenta que los fenómenos meteorológicos severos muestran una frecuencia cada vez mayor en distintas regiones del país.
Aunque todavía no es posible determinar con precisión cuál será el impacto final del fenómeno, desde la UNNE consideran que el escenario actual amerita mantener una vigilancia permanente y trabajar de manera coordinada entre instituciones científicas, organismos estatales y comunidades locales.
La conformación del observatorio regional aparece así como una herramienta clave para generar información confiable y mejorar la capacidad de respuesta frente a un posible ciclo de lluvias intensas en el NEA.