La indignación de Jimena Barón con lo que pasa en Gran Hermano

Jimena Barón está igual que millones de argentinos. ¿Con problemas de guita? ¿Contando monedas para llegar a fin de mes? ¿Tachando los días, con los nervios de punta ya, esperando que arranque el mundial? ¿Puteando como loca por los aumentos de precios? ¿Cansada de tanto ajetreo y tanta angustia y deseando vacaciones? Todo eso puede ser, claro que si. Pero lo que une a la Cobra con millones de compatriotas es otra cosa. Es Gran Hermano.

Como casi “todo el pueblo” -se permita la exageración- Barón se fanatizó con el realitie que pobló la noches (y la programación toda prácticamente) de Telefe, que se puso a descansar con un habano en la boca y un escocés en la mano mientras navega sobre la balsa que lo conduce cada día al paradisíaco país de los 20 puntos de rating. Los competidores, en cambio, arden en el infierno de las 6 unidades, y eso en el mejor de los casos. En el peor, pues mejor ni decirlo.

Aguerrida para sus relaciones, para el laburo, para defender sus ideas y hasta para criticar a sus ex, ya sean ex novios o ex amigas que se quedaron con sus ex novios, Barón se atrincheró en su cuenta de Twitter para disparar artillería pesada acerca de todo lo que sucede en el realitie. Y todo es todo.

La actriz se ha despojado de viejos pudores (los artistas de raza o escuela odiaban a los realities y era casi un sacrilegio que alguno declarara haberlos visto por lo menos un minutos) y se transformó en una fanática más, capaz de juzgar las estrategias de los “Monitos”, establecer cuál de las chicas le parece la más piola y señalar la belleza de algunos de los integrantes de la muchachada masculina. Ella no se pierde nada y, como es de su costumbre, opina sin concesiones, sin dar ni pedir tregua.

En ese sentido, Barón y cientos de miles de personas desparramadas a lo largo y a lo ancho del país del tango, el folklore, el mate, el asado y el dulce de leche aguardaron, impacientes, la definición de GH acerca del futuro de “La Tora”, esa jugadora que con sus “tejes y manejes” se ganó el repudió del mundo tuitero, ese espacio donde “el juego” cobró enorme significado. La rubia fue pescada infraganti armando un complot y debe ser sancionada por la producción.

Santiago del Moro, el de las remeras llamativas, agarró el sobre, lo abrió, metió un suspenso que duró segundos y por fin sacó el cartel que tenía adentro. Cuando lo mostró, casi al mismo tiempo que gritaba el anuncio, decepcionó a todos: la sanción no se daría a conocer en ese momento sino que se estiraría hasta hoy. Maravillosa jugada para el rating, pero no para “La Cobra”, que en su cuenta de la red social por la que Elon Musk dice haber pagado 45mil millones de dólares, escribió “Ah nos toman el pelo”. En el video que adjuntó, además, se le escucha gritar “¡Nooo!” Nos boludean. Me tienen la bolas por el piso. ¡Son las 12 de la noche!”. Porque Twitter podrá valer eso, más o menos, pero desahogarse así no tiene precio.