En diálogo , Florencia Moncalvillo reveló la charla que tuvo con la influencer antes del partido de la Scaloneta contra Cabo Verde. Además, comentó que está buscando ticket para octavos de final.
Hay promesas que quedan en una anécdota y otras que se llevan en la piel para siempre. Florencia Moncalvillo, periodista deportiva de 37 años, cumplió la suya: se tatuó el nombre de Martita Fort después de que la influencer la ayudara a conseguir una entrada para ver a la Selección argentina en el partido del viernes frente a Cabo Verde.
“Cuando la gente me dice ‘ahora te lo tapás’, les respondo que no. Martita eligió el tamaño y yo la letra. No me lo voy a tapar. Dije que me lo iba a hacer y queda ahí. Un día me voy a morir y la piel va a dejar de existir. Lo que me llevo en el corazón y en el alma es el momento que viví”.

Nacida en Laboulaye, Córdoba, y criada desde los cuatro años en Río Negro, Florencia estudió periodismo deportivo y desde hace años persigue cada sueño futbolero con una filosofía que repite como un mantra: “No fue magia, no fue suerte. Hay que mover el o…”.
Con esa misma convicción encaró la búsqueda de una entrada para el partido del viernes. Agotó todos sus contactos, les escribió a periodistas, marcas y empresas, pero la respuesta siempre era la misma: no había tickets disponibles.
“Le escribí a un montón de gente y todos me decían que era imposible. Hasta periodistas muy conocidos me respondían que ellos tampoco conseguían. Ahí dije ‘A la primera persona que me cruce le prometo que me tatúo su nombre si me consigue una entrada’”, recordó.
La oportunidad apareció de manera inesperada durante los festejos por la clasificación de la Argentina a los 16avos. En una fiesta se cruzó con Martita Fort y no dudó en hacerle la propuesta: “Hicimos un video y ella me respondió ‘Vamos a hacer todo lo posible’”.
Pasaron dos días sin novedades y creyó que la historia había quedado ahí. Sin embargo, Martita le escribió para invitarla a participar de su streaming desde un restaurante de Miami. Para Florencia, el lugar tenía un significado especial: estaba ubicado en Collins y la calle 22, un número que la acompaña desde la muerte de su abuela.
“Salí en vivo para su programa y ahí me confirmó que tenía la entrada. Fue una locura”, expresó.
Con el ticket asegurado, solo quedaba cumplir la promesa. “Al otro día tenía que conseguir un tatuador. El primero al que le había escrito, cuyos trabajos me encantaban, me dijo que podía ir a mi casa porque estaba de vacaciones en Miami”, relató.

Mientras organizaban todo, descubrió que el artista había tatuado a Felipe Fort, Nicki Nicole, Cazzu, La Joaqui y Antonela Roccuzzo. “Cuando vi eso dije ‘Cierro los ojos y tatuame’”, comentó.
La historia no terminó ahí. Al día siguiente fue al banderazo con el nombre de Martita recién tatuado y, horas más tarde, pasó a buscar a la influencer por su casa para ir juntas al estadio. “Fue una locura”, resumió.
Lejos de cuestionarla, su familia y sus amigos entendieron perfectamente la decisión. “Todos me bancaron porque saben cómo soy. Soy impulsiva, una sagitariana pura cepa. Si no lo hubiera hecho, eso sí hubiera sido raro”, lanzó divertida.
Una vida guiada por el fútbol
No es la primera vez que Florencia toma decisiones extremas para seguir a la Selección. En 2022, después de una desilusión amorosa, decidió cambiar el rumbo de su vida.
“Estaba muy triste. Me senté en un bar con un cuaderno en blanco y escribí ‘Flor, ¿qué es lo que te pone la piel de gallina?’. La respuesta fue ‘Ir a un Mundial de fútbol desde que soy un grano de arroz en la panza de mi mamá’. Entonces escribí ‘Voy al Mundial’”, recordó.

El deseo necesitaba financiamiento, así que empezó a vender todo lo que tenía. “Mi auto, una bicicleta, el sillón, el somier, lámparas, la cafetera, el microondas, la procesadora, otra bicicleta plegable y hasta la ropa”, enumeró.
Su aventura terminó siendo inolvidable. En el vuelo hacia Barcelona viajó junto a Thiago Almada, Ángel Correa y Guillermo Coppola. Les pidió que trajeran la Copa del Mundo y el video se volvió viral. “Me decían de todo. Que era mufa, que anulaba a la Selección. Después ganamos el Mundial y la gente empezó a decir que yo era cábala”, recordó.

Desde entonces siguió acompañando a la Argentina por distintos rincones del mundo. Ahora volvió a apostar todo para estar cerca del equipo.
“Todavía no tengo entrada para el próximo partido. Recién saqué el pasaje más barato para llegar al banderazo. No sé cuánto están pidiendo por las entradas. Lo único que le pido a Dios es no quedarme afuera del estadio sin disfrutar del partido”, cerró.